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martes, 18 de junio de 2013

Lázaro Cárdenas, la fuerza del discurso y la lotería nacional.


Lázaro Cárdenas del Río, presidente de México en el periodo de 1934-1940, es una de las figuras emblemáticas de la política mexicana y de la Revolución, con acciones impensables y un discurso firme dejó una marca indeleble en la historia de nuestro país.

La expropiación petrolera es un hito de la historia y la memoria, la cercanía del presidente con la nación mexicana se dio en todos los aspectos de la vida política, social y cultural, su figura reflejaba autoridad y aún en los pueblos más recónditos de la laja peninsular se escuchaba con marcado respeto  el voto de aprobación al General.

Es innegable que el discurso del presidente Cárdenas jugó un papel muy importante, fue la base de la construcción de una imagen que fue respaldada por las acciones de su gobierno. La expropiación petrolera fue un signo de modernidad, de aprovechar los recursos fósiles para el desarrollo económico nacional y refrendar la soberanía de la nación por sobre los intereses extranjeros. El campo fue también foco de atención del presidente socialista de México.

No debemos perder de vista que para afianzarse en el poder Lázaro Cárdenas creo organizaciones oficiales como la Confederación Nacional Campesina y la Confederación de Trabajadores de México, de este modo maniataba las pretensiones de ir en contra del rumbo marcado desde la presidencia. Los sectores campesinos y obreros fueron controlados. Mediante este hábil movimiento el clientelismo y las mafias sindicales iniciarían un vertiginoso desarrollo, y décadas después, si bien no se alejaron de los designios del poder presidencial, se volvieron contrapesos importantes.

Cárdenas supo conciliar el ejercicio del poder, la habilidad política de maniatar a contrincantes sin perder crédito frente a la sociedad; probablemente ese fue más grande acierto, saber conducirse de manera discreta, sin causar exaltación mediática de aquellos que no se vieron favorecidos por él.

La Reforma Agraria fue otra de las grandes causas del cardenismo, la fragmentación de la gran propiedad y el surgimiento del ejido son elementos de marcaron la historia de muchas poblaciones mexicanas. Aunque es importante señalar que no tocos los hombres de campo sonrieron ante tal política.

Los pueblos tendrían mejores condiciones de producción, la agricultura mejoraría y todos tendrían espacio en el cual trabajar. Se esperaba que las condiciones materiales y la calidad de vida de los pueblos mejoraran.

La influencia del discurso cardenista llegó a todos los medios de difusión posible, el entorno rural y su mejora paulatina estaban presentes. Ello influyó para que el bien común fuera exaltado sobre el interés individual, las campañas publicitarias de toda dependencia de gobierno debían incluir las ideas anteriores.

La Lotería Nacional en el mes de septiembre de 1937 publicó en la prensa anuncios para el sorteo del día 16 de ese mes. Las imágenes reflejan el discurso cardenista sobre la mejora de las comunidades rurales, de la dotación de artículos que hicieran la diferencia en la calidad de vida y seguridad. Un campesino, un bombero y un topógrafo son los personajes con los que se ilustra la publicidad, todos ellos buscan el bien común y destinarían el premio a los intereses de las comunidades. He aquí las imágenes:

Diario de Yucatán, 1 de Septiembre de 1937.



Diario de Yucatán, 2 de septiembre de 1937.



Diario de Yucatán, 4 de septiembre de 1937.


El discurso cardenista estuvo presente en todo lugar, las imágenes anteriores son muestra de la fuerza que las ideas, su propagación y aceptación tienen. La imagen de Lázaro Cárdenas debe mucho al discurso que se reprodujo en todo lugar

martes, 11 de junio de 2013

El compromiso histórico del magisterio

La educación de los siglos anteriores es una invitación a la revisión de nuestra historia educativa, sobresaliendo la figura del maestro y los compromisos que históricamente ha asumido. Estos compromisos son la herencia del magisterio de hoy en día, en ellos algunos permanecen y otros los han dejado de lado.

La educación como un proceso formal, guiado, normado y progresivo debe tener un facilitador, a éste le hemos llamado profesor, más comúnmente maestro. La noción del maestro a partir del siglo XIX, que es cuando se dota la educación del marco institucional que conocemos, se une estrechamente al concepto de progreso. Los grupos rectores del poder político del siglo antepasado vieron en la educación y el profesorado agentes de cambio o como se diría en aquellos días, de progreso y civilización. Se encumbró a la educación como necesidad social no desprovista de poder, autoridad y liderazgo

No es de extrañar que las grandes reformas educativas en México, aquellas que dan el perfil histórico de la educación del país, surjan en el siglo XIX y el maestro sea un elemento primordial en su conformación. La educación patria, integradora, moral, científica, laica, racional y gratuita son los preceptos que van sucediéndose en el país, correspondió a los maestros hacerse cargo de la implementación de estas políticas en las populosas ciudades y los más apartados pueblos. Fue con el ejercicio del deber que el maestro se forjó la reputación de transformador, de emisario del progreso, ganando una sólida imagen de autoridad y respeto.

El oficio de enseñar se convirtió prontamente en uno de los más respetados, en uno de los más anhelados y en uno de los más sinceros.

El discurso educativo del siglo XIX tiene como una de sus características la cientificidad, la confianza en el saber, el conocimiento como redentor del pueblo o reactor para madurar, todo basado en una sólida formación académica, en un discurso respaldado por la acción. Estas mismas premisas serían compartidas por los maestros del cambio, los de la Revolución de 1910, quienes enarbolarían la bandera de la libertad, quienes buscaban salvar de la ignominia y la enajenación a la sociedad. El lápiz sería el arma, el enemigo la ignorancia.

El maestro de la Revolución llevó a los pueblos la cooperativa, impulsó la agricultura, presentó las letras, reveló el libro, liberó mentes y cuerpos esclavizados, se enfrentó a los terratenientes, introdujo la radio, fundó escuelas, escribió y noveló la redención de las masas, incluso las dirigió. Nuevamente el papel del maestro como agente de cambio se hizo presente.

La anterior es la herencia histórica del profesorado actual, que de manera lamentable ha perdido crédito ante la opinión pública, posiblemente por la desidia, por el sistema que sofoca o la falta de compenetración con la realidad del estudiantado. Urge retomar el compromiso con el proceso de la educación, en especial de dos de sus principales preceptos: laicidad y libertad.


El maestro debe de retomar su papel activo en la sociedad, haciendo todo lo posible por hacer valer los derechos de una educación laica en tiempos en los que el conservadurismo se disfraza de privatización, debe formar conciencias críticas que sabrán elegir, cuestionar y actuar. El laicismo no debe ser confundido con anticlericalismo, su intención real es el respeto a las posturas, a las ideas, es producto de la reflexión superior que quiere ser socava.

Por otra parte la educación en la segunda década del siglo XX se unió al movimiento Revolucionario, entendiendo su misión libertaria. La educación se transformó en un proceso de liberación, de eliminación de la opresión, fue así que muchas mujeres y hombres del campo conocieron sus derechos, las posibilidades que tenían, se revelaron ante la explotación y buscaron en la educación el refugio, el arma de las ideas.

Ambos preceptos tienen una función en la actualidad, pero sólo pueden ser atendidos de manera cabal cuando el maestro es consciente de su deber en la sociedad, de los compromisos históricos que hicieron del maestro y su labor parte importante de la vida del país.

Si en el siglo XIX y XX los maestros impactaron en la sociedad, ¿por qué no lo lograrán los del siglo XXI? Revisar la acción y herencia pedagógica de los siglos pasados debe ser una constante, cuestionarlos un deber, superarlos el objetivo. En la nueva generación de profesores y profesoras debe existir el compromiso, el valor de innovar, el deseo de ser parte activa de la sociedad.

Publicado originalmente en Por Esto!, 16 de mayo de 2013.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Ideales pedagógicos, afanes sociales

Joed Amílcar Peña Alcocer en Unicornio, suplemento cultural y científico de PorEsto!, 21 de abril de 2013. [1]

Bejlae´ bajun ki´imak óolil
Yaan tak tu taamil k-puksi´ik´al
Tumen le senkech muy´yajo´,
Jach tu jaajil ts´o´ok u máan.

Le beetik wéetxiibile´ex
Tin wóotaj k´uchuj te´ela´.
¡tumen tin ts´íiboltaj k´aay
U ki´imak óolil bejlae´!

Ahora, cuánta felicitad
Hay hasta el fondo de nuestro corazón,
Porque tanto sufrimiento
De verdad ha acabado.

Por eso compañeros hombres
He querido llegar hasta aquí
¡porque deseé cantar
La felicidad de hoy!
 
                                 David Vivas Romero

La escritura es una de las conquistas más grandes en la historia humana, con ella se alcanzó la inmortalidad, no del cuerpo y sí de las ideas. Transmitir pensamientos, formular propuestas, dejar registro de los procesos humanos y hacer de la palabra acción son algunas de las formas primordiales del texto, de la grafía en la vida de la humanidad.

Algunos individuos en nuestra historia lograron, gracias a su pluma, ser de la colectividad, en otras palabras, patrimonio de todos. ¿Cómo es posible pasar de la unidad corporal a la multiplicidad patrimonial? La palabra es vehículo de ideas y, en los casos más excelsos, de esencias. Cuando somos capaces de transmitir con la escritura parte de nosotros hemos encontrado su función social, demostramos además compromiso pleno con el tema escrito.

Un texto da cuenta de la idea, un conjunto de ellos y del mismo autor nos muestra su cosmovisión, su talante intelectual; de varios autores un conjunto de textos sobre un tema nos da el panorama de una época, de una ciencia o disciplina.

Nos reunimos el día de hoy para celebrar el ingenio humano, primero del escribir y después el de buscar. El volumen Grandes pedagogos yucatecos[2] es un florilegio luminoso de intelectualidad, deberes e ideales educativos, originado en cinco mentes dedicadas a la educación de la juventud yucateca de principios del siglo XX. La misma publicación tiene la marca de un editor que no escatimó tiempo y dedicación para encontrar los textos que conforman el segundo volumen de Grandes pedagogos yucatecos.



Uno de los méritos del libro es reunir textos de difícil acceso, algo que seguramente muchos han señalado ya. Los artículos encierran un valor más profundo, que es a saber, brindar las huellas del pensar pedagógico de cada uno de los autores compilados. Los textos dan el perfil de cada autor, diferenciables plenamente, en conjunto nos muestran el camino que tomó la pedagogía en las primeras cuatro décadas del siglo XX. A continuación resumimos nuestra propuesta de lectura.

Por una pedagogía crítica. Manuel Alcalá Martín

Los artículos del maestro tizimileño demuestran una clara preocupación por la educación, fundamentada en la crítica al sistema educativo, a los métodos e ideas imperantes en Yucatán.
En “La escuela primaria: su orientación actual” el maestro Alcalá escribió:
En efecto, la escuela antigua, conforme con el concepto que de ella se tenía, conforme el humildísimo papel que desempeñaba en el seno de las sociedades no alumbradas aún por el magnífico sol del renacimiento de las ideas que ha inyectado en los pueblos la savia de sus principios vigorizantes, era exclusivamente instructiva, se limitaba a transmitir a las inteligencias en flor una dosis más o menos escasa de intelectualismo desesperante, con su aprendizaje de memoria, con sus textos abstrusos, con sus procedimientos rutinarios, con la más absurda de las disciplinas, reveladora de ningún conocimiento que se tenía de la naturaleza psicofísica del niño […]. [3]

La crítica a la escuela antigua no era nueva, en este caso lo importante es situar las afirmaciones en el tiempo de su creación, 1910. La escuela antigua no era aquélla impartida antes, sino, durante el Porfiriato, aquélla que los congresos pedagógicos intentaron substituir, pero apenas veían los resultados esperados. La orientación, el camino que las escuelas debían tomar era muy claro.

Lo anterior queda confirmado con el texto “La inspección técnica de las escuelas: urgente necesidad de su reorganización”, donde la propuesta es modificar la distribución de las zonas escolares ya que “la Ley de instrucción pública de 1887, vigente en parte de nuestro Estado, establece la inspección escolar; pero ésta es muy deficiente en su organización”.[4] Su labor le valió ser prologuista de El problema de la instrucción pública en Yucatán, de José I. Novelo.

La tradición pedagógica es otro de los temas que permean la obra de Alcalá Martín, de manera especial la semblanza que realiza de Rodolfo Menéndez nos ilustra la influencia tan fuerte que los porfirianos y positivistas ejercieron en una de las generaciones de estudiantes que mayor peso tuvo en la construcción de los proyectos educativos del siglo XX. Los afanes de cambio fueron expresados en sus textos, el temor a contradecir no era característico en el profesor.

Visión panorámica o el que todo lo abarca. Artemio Alpizar Ruz

Peca de modesto en “La efectividad de la enseñanza en el estado”,[5] argumenta estar poco preparado para responder al cuestionario de El Paladín Escolar. Pero en cada respuesta hace ir y venir al lector entre reflexiones basadas en su experiencia educativa: “la ley del estado es letra muerta”, “ha hecho falta también el esfuerzo de la iniciativa privada”, “contribuciones especiales para instrucción” y “equilibrio de presupuesto” son algunos de los temas tratados.

El libro como elemento indispensable en la educación es motivo de otro de los textos del maestro Alpizar Ruz, dedica un artículo al problema de los libros para la enseñanza en el aula. La cultura del libro en nuestros días se encuentra en un debate constante, principalmente por los nuevos soportes y los llamados libros enriquecidos, ello no ha impedido que el texto de instrucción se mantenga en las aulas y sea punto central del debate entre los profesionales de la educación.

El texto titulado “Reflexión acerca de los libros de texto en la escuela” es una crítica al maestro flojo que hace del libro “objeto y agente activo de la enseñanza”[6] cuando sólo debe de ser el medio. Es un texto que dadas las condiciones actuales sobre el libro vale la pena estudiar.
La educación del indígena no escapó a su ojo de águila:

Otro grave inconveniente para la difusión de la enseñanza en los pueblos es el idioma; todos sabemos que la lengua maya es la que hablan los hijos de los indios. Por esa razón, el maestro encargado de una escuela rural debe poseer esa lengua, si se quiere que cumpla convenientemente su cometido, de lo contrario es fácil obtener un fracaso que redundará en perjuicio de dicha raza.[7]

¿Cómo nos encontramos en ese punto ahora? Buscar soluciones que todo lo abarcan sólo está en los hombres que buscan el progreso no de una fracción, sino de la totalidad. Una perspectiva amplia sólo puede ser respaldada por un conocimiento de mismas características.

Buena educación para una buena patria. David Vivas Romero

La formación de valores cívicos es inseparable de la educación, ha sido su motivo y razón (basta leer Educación y nacionalismo de Josefina Zoraida Vásquez), así lo confirman cada uno de los textos de David Vivas Romero. El alto celo patriótico del maestro queda de manifiesto en su vehemente forma de expresarse sobre el lábaro patrio, de la descripción detallada y emotiva de los niños llorosos ante la enseña tricolor.

La Revolución hacía su trabajo en la mente del profesorado Yucateco, si el Porfiriato dio lugar a lo extranjero ahora los profesores no pasaban oportunidad de dar cuenta de la importancia del respeto a los símbolos patrios de México. “Una lección de educación cívica”[8] y “Una excursión escolar”.[9]
Los recuerdos de las fiestas del centenario de la independencia en 1910 cobraron excepcional valor para hablar de patriotismo, su sentir queda descubierto cuando recuerda las fiestas nacionales:

Era que el gran espíritu de la Patria ungía en aquel instante nuestras almas con el óleo sacrosanto de su amor. A mí me pareció que nos alejábamos de la tierra, que su resplandor vivísimo me deslumbra y que una música lejana y dulcísima embargaba mis sentidos. Mientras tanto, las tiernas vocesitas (sic) decían: “¡Bandera! ¡Bandera tricolor! ¡Bandera de México![10]

El respeto a la patria, a la identidad mexicana, es distintivo de la educación que inicia a partir del año de 1910. La emotividad patria se fundiría con el proceso de enseñanza, considerando a la educación eslabón indispensable en la construcción de la nación, las fiestas del Centenario no tendrían tanto eco en el régimen de Porfirio Díaz como en el de Francisco I. Madero. La presencia de la Liga de Acción social en algunos de sus textos es de llamar la atención, si bien se trataba de una institución de carácter social no era del agrado de todos. En la conciencia de David Vivas la Liga de Acción social era:
Motivo de legítimo orgullo y que más tarde, si, como lo deseamos ardientemente, consigue llevar sus hermosísimos ideales al terreno de la práctica, será causa muy poderosa de positivos adelantos, correspondiéndole por ello un puesto de honor, una brillante página en los anales del progreso yucateco.[11]

Se mantuvo fiel a la idea del maestro como formador de ciudadanos que rindieran el debido respeto a la patria y supieran convivir en armonía con los demás. “La educación moral”,[12] texto incluido en la antología, nos remite a una nueva moral, secular, donde lo moral es civilizado y patriótico.

Científico de la educación, sociólogo de la vida. Eduardo Urzaiz


De intelectualidad sobresaliente, de imponente figura e impresionante polivalencia, Eduardo Urzaiz supo llenar el espacio que al entrar cada vez más al siglo XX dejó Rodolfo Menéndez de la Peña. Primer rector de la Universidad Nacional del Sureste, novelista, precursor de la psiquiatría e introductor de la operación cesárea en Yucatán el nombre de Eduardo Urzaiz significa mucho.

Se ha mencionado que la más grande labor del cubano hecho yucateco fue introducir la operación cesárea en nuestro estado, disiento de tal afirmación, sus textos deben hacernos pensar en una obra equilibrada donde todo, realmente todo, tiene el mismo peso. Sin su interés por la educación nadie hubiera aprendido a hacer una cesárea, sin su pensar científico los progresos en la teoría pedagógica local hubieran sido lentos.

El Porfiriato le sentó bien a Eduardo Urzaiz, su formación positivista reluce en pasajes como el siguiente:
Mas hay que convencerse, por triste que esto sea, que el poder de la educación tiene sus límites y de que existen seres incurables o a quienes la educación modifica muy poco. Tales son los niños totalmente idiotas, los amorales o criminales natos, los epilépticos con impulsos irresistibles y los que se encuentran en el primer periódico de la demencia precoz.[13]
La cita anterior es producto del rigor y del lenguaje técnico, la influencia de la psiquiatría en el estudio de los “criminales natos” fue una constante porfiriana, el surgimiento de los departamentos de antropología criminal tiene su base en ese tipo de estudios que llevaron, incluso, a la medición de los niños en escuelas para detectar a los “idiotas”, criminales y demás “anormales”.

Sus textos son una síntesis de sus trabajos en todas las ciencias que cultivó, “La imaginación y la abstracción en el proceso educativo”[14] producto de sus estudios sobre psiquiatría, “La educación como función social” revela su interés por la sociología pedagógica: “la educación comprende las aptitudes físicas y psíquicas del individuo humano y las colectivas que posee como ser social; es el factor más importante en la evolución de este ser y el coeficiente del progreso en general”.[15]

El texto renombrado por el editor como “La educabilidad: una necesidad esencial del hombre” nos remite a la unión de biología y ciencias sociales para el amplio entendimiento del proceso de formación intelectual de los individuos, combatía pensar la pedagogía como una labor simple:

El poder de la educación ha sido muy discutido. Algunos lo consideran limitado; suponen a todos los hombres iguales al nacer y creen que cuando lleguen a ser más tarde, en bien o en mal, será obra de la educación que reciban. Otros niegan este poder y afirman que el modo de ser de cada individuo depende únicamente de las tendencias que hereda de sus progenitores [...]. Ambos extremos se apartan igualmente de la verdad. Todo niño, al nacer, hereda de sus padres y antepasados aptitudes y defectos, tendencias buenas y malas. La obra de la educación consiste en aprovechar las disposiciones felices del sujeto y promover el desarrollo de las facultades deficientes y menos brillantes [...].[16]
En conjunto hacen el trabajo que hoy llamamos multidisciplinar, biología, antropología, historia y pedagogía se reunían para poder explorar toda la complejidad de la formación intelectual del hombre.

Humanista, maestro. Rodolfo Menéndez de la Peña


Rodolfo Menéndez, como maestro de ideas liberales siempre buscó el progreso social, moral y científico mediante la educación, pero ello no significaba negara la utilidad de la enseñanza religiosa como referente para mejorar y templar el carácter del niño.

Publicó en el año de 1907 La moral en acción[17] para su uso en la enseñanza primaria, el texto señala en su prólogo que uno de los fines de la enseñanza es “formar el corazón y el carácter del niño, robustecer su sentido moral, impedir que en su alma se formen las malas inclinaciones, cultivar en él los elevados sentimientos de la benevolencia, la caridad, la abnegación, el amor sagrado de la patria y del género humano, las leyes del honor, el culto del deber, la religión de la virtud”, elementos similares a los deberes cristianos.

Las poesías “El lujo de los pobres”, “La enseñanza y el bien”, “La inocencia y el arrepentimiento” y “El taller y la escuela” nos permiten ver en buena medida al humanista que fue. [18]

Consideraciones generales

El volumen presentado por Freddy Espadas Sosa es un complemento ideal para el estudio de las ideas pedagógicas en nuestro estado, nos permite aproximarnos a revistas como La Escuela Primaria, La Educación, La Educación Integral, El Paladín Escolar y Lux, además de algunos capítulos de libros. Cabría decir que presentar los textos de cada autor en orden cronológico hubiera sido útil para seguir la evolución de su ideario, de los temas que les preocuparon con el paso de los años. Fuera de ello no hay detalle que apuntar.

Por parte de los grandes pedagogos reluce su filiación porfiriana, de los cinco dos mencionan a Olegario Molina como impulsor de la educación, dos no hacen mención de ninguno de ellos, pero no ocultan su positivismo, sólo uno de ellos hace mención de Madero y su gobierno. Textos que nos hablan de un ideario, textos que nos hablan de una época, de la complejidad de la pedagogía.

Notas

[1] Texto leído por el autor en la presentación del libro Grandes pedagogos yucatecos, el pasado 21 de marzo en la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán.
[2] Espadas Sosa, Freddy (editor). Grandes pedagogos yucatecos, volumen II. Mérida, Casa de la Historia de la Educación de Yucatán-Universidad Autónoma de Yucatán-Universidad Pedagógica Nacional-Secretaria de Educación Pública del Gobierno del Estado de Yucatán, 2012, p. 262. Las citas de obras de pedagogos yucatecos realizadas a lo largo del texto provienen del libro referenciado anteriormente, se consignará al autor, el título resumido y la página correspondiente en la edición (en el caso de una cita textual se anota la página precisa, en caso de referencia general a algún artículo se señalan las páginas que ocupa), así como la fecha de publicación original.
[3] Alcalá Martín, “La escuela primaria: su orientación actual”, pp. 35-36. Publicado originalmente en La Educación Integral, 15 de enero de 1910.
[4] Alcalá Martín, “La inspección técnica de las escuelas: urgente necesidad de su reorganización”, p. 48. Publicado originalmente en La Educación Integral, 5 de mayo de 1910.
[5] Alpizar Ruz, “La efectividad de la enseñanza en el estado”, pp. 57-69. Publicado originalmente en El Paladín Escolar, 15 de mayo de 1913.
[6] Alpizar Ruz, “Reflexiones acerca de los libros de texto en la escuela”, pp. 79-80. Publicado originalmente en El Paladín Escolar, 15 de marzo de 1915.
[7] Alpizar Ruz, “El problema de la educación del indio”, p. 78. Publicado originalmente en El Paladín Escolar, 13 de noviembre de 1908.
[8] Vivas Romero, “Una lección de educación cívica”, pp. 116-120. Publicado originalmente en La Educación Integral, octubre de 1910.
[9] Vivas Romero, “Una excursión escolar”, pp. 127-132. Publicado originalmente en La Educación, 1 de abril de 1929.
[10] Vivas Romero, “Una lección de educación cívica”, p. 118.
[11] Vivas Romero, “Trascendental proyecto de la Liga de Acción Social”, p. 112. Publicado originalmente en La Educación Integral, 15 de enero de 1910.
[12] Vivas Romero, “Educación moral”, pp. 133-135. Tomado del libro El niño proletario, editado en 1945.
[13] Urzaiz Rodríguez, “La educabilidad: una necesidad esencial del hombre”, p. 170. Tomado del libro Nociones de antropología pedagógica, editado en 1939.
[14] Urzaiz Rodríguez, “La imaginación y la abstracción en el proceso educativo”, pp. 172-180. Tomado del libro Nociones de antropología educativa, editado en 1939.
[15] Urzaiz Rodríguez, “La educación como función social: su evolución histórica”, p. 138. Tomado del libro Conferencias sobre sociología dedicadas a los maestros de educación primaria y a los alumnos de las escuelas normales de la república mexicana, editado en 1924.
[16] Urzaiz Rodríguez, “La educabilidad: una necesidad esencial del hombre”, pp. 166-167.
[17] Texto editado recientemente por la Secretaria de Educación del Estado de Yucatán, inscrito en un amplio proyecto de rescate de nuestro patrimonio educativo realizado por la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán. Menéndez de la Peña Rodolfo. La moral en acción, para la enseñanza primaria superior. Mérida, Universidad Autónoma de Yucatán-Secretaria de Educación del Estado de Yucatán, 2008, 273 p.
[18] La selección de poesía de Menéndez abarca las páginas 236-249. Todas provienen de La Escuela Primaria.

martes, 26 de marzo de 2013

El valor de innovar y la utilidad de servir



La Educación Revolucionaria, propuesta y concepto de Paulo Freire, sintetiza en mucho los más altos valores que deben tener el proceso de enseñanza y quienes a ella se dedican. El enseñar con base en la realidad del estudiante, el lograr crear una relación estrecha entre el nuevo conocimiento y la realidad inmediata será siempre uno de los ideales de la pedagogía.

La Revolución mexicana tuvo en Yucatán un espacio idóneo para su desarrollo, en múltiples ocasiones se ha dicho que los efectos del movimiento iniciado en 1910 se instalaron en el terreno de las ideas, mucho de cierto hay en ello. La educación prontamente fue revolucionada, las escuelas rurales hicieron su aparición en la década de 1910, en la década siguiente José de la Luz Mena impulsó la educación Racionalista; ambos hechos hablan por sí solos.

Muchos de los profesores de las décadas de 1930-1940 conservaron el espíritu revolucionario de la innovación, uno de ellos fue Aristeo Vázquez Delgado, ameritado profesor que, gracias a sus múltiples virtudes pedagógicas y artísticas, logró hacer de la enseñanza que impartía una fiel representante de los ideales de la Educación Revolucionaria.

Los textos del profesor Vázquez fueron de variada temática, en el año de 1935 publicó Dramatizaciones Escolares para teatros al aire libre, en una de las dramatizaciones nos presenta un diálogo entre la Escuela Antigua y la Escuela Moderna, su lectura nos hace encontrarnos con el ideal pedagógico del profesor Aristeo Vázquez: libertad de las ideas, la búsqueda de una pedagogía moderna, inculcar el respeto y sobre todo el derribar el polvoroso lema de “la letra con sangre entra”.
Un buen maestro no tiene como objetivo último el depositar conocimiento, orienta su labor para hacer del conocimiento reflexión y acción. Años después, continuando con sus deseos de mejorar la enseñanza yucateca, el maestro Aristeo redacta un texto titulado Método ideo-visual, global o natural que serviría de apoyo para la enseñanza de la lecto-escritura. Los maestros que tuvieron la oportunidad de leer el texto no dudaron de sus méritos, desgraciadamente no pudo ser impreso.

Pasadas las décadas el legado de Aristeo Vázquez Delgado ahora es más visible. Su propuesta de Método ideo-visual ha visto la luz gracias a los esfuerzos de la Casa de la Historia de la Educación en Yucatán, dándonos una cuidada primera edición del libro antes mencionado.



El texto sorprende por su vigencia, entendamos ésta no únicamente como una cualidad del texto para amoldarse a las prácticas pedagógicas de hoy, el pensar en ello es limitar su alcance. La importancia y actualidad del método ideo-visual se acrecienta al percatarnos que la lectura y su enseñanza consumen muchas horas en las aulas de clase, es tema inagotable de múltiples ensayos académicos y objeto de crítica en diversos foros. Es pues, el texto del profesor Vázquez Delgado, un nuevo elemento que nos ayuda a comprender el proceso de la lecto-escritura poniendo a prueba a los innovadores de nuestros días, ya que algunos de los conceptos que se vislumbran en su libro bien se amoldan a las propuestas de las competencias lectoras y similares.

La labor de Aristeo Vázquez Delgado representa el valor de la innovación pedagógica, aquella que busca hacer de los niños hombres de pensamiento libre y acción decidida, que ve en la escuela y la educación espacios de desarrollo de la cooperación y la conciencia social.

Tienen ahora los profesores yucatecos un nuevo texto, que basa su propuesta en nuestra realidad yucateca, una importante ayuda para la enseñanza en sus aulas y servirá como punto de comparación para dar justo valor a los sistemas y métodos que actualmente se usan. Un texto que no tiene desperdicio y debe ocupar un lugar especial en la biblioteca y lectura de todo maestro en formación, así como para los profesores en activo.

En este punto es importante reconocer la labor de La Casa de la Historia de la Educación en Yucatán que enseña la utilidad de servir. Desde su creación hace dos años se ha vuelto referente gracias a su producción editorial, a las múltiples conferencias y actividades que realiza, demostrando que la educación y su historia son elementos activos en el desarrollo de nuestra sociedad.

El magisterio yucateco, y toda la población en general, deben reconocer el valor que esta institución tiene al preservar y salvar del olvido la historia de la educación de nuestro estado. Sirva esto como llamado también a todos aquellos que de una u otra forma han dudado de la labor de esta institución, ya que es evidente que quedan sus “críticas” sin fundamente ante el empeño, profesionalismo y solidez académica de quienes forman parte de ella.

Trabajo arduo y decidido han realizado todos aquellos que forman y han formado parte de ella, esperemos que esta labor se mantenga por muchos años más y que constantemente sea el referente de la utilidad de servir.

jueves, 10 de enero de 2013

Apuntes sobre Felipe Carrillo Puerto y su actuación revolucionaria



Desde la novela hasta la investigación histórica, este ha sido el camino que la figura de Carrillo Puerto ha transitado. Ha sido tildado de apóstol, mártir e incluso de reaccionario, lo único en lo que se ha coincidido es en la creación de una memoria profunda, particular, especial y mítica. Analicemos pues como es ahora un hombre el que se transforma en la memoria de todos.

Carrillo Puerto nació en la ciudad de Motul en el año de 1874 su padre fue Justiniano Carrillo Campos, quien fuera soldado durante la guerra de castas, pero que renuncio a las condecoraciones otorgadas porque solo eran recordatorio de los indios que mato. Este incidente fue importante en la vida de Carrillo, ya que en la inauguración de la carretera a Chichen-Itzá el dijo lo siguiente:


Este compañeros, era mi padre, y me encareció que mientras existiera un poco de sangre en mis venas nunca hiciera nada malo a mis compañeros mayas y los mismo aconsejó a todos sus hijos y a todos los muchachos del pueblo.[1]
Desde el inicio de su vida se le ha ligado a los mayas, ya sea que lo haga un literato o algún hombre interesado en reconstruir la vida del dirigente yucateco, así como la revolución mexica como movimiento tenía que ser ligada al pasado libertador de los pueblos, también carrillo puerto debió ser unido a los indios a los que liberaría.

Uno de los ejemplos que encontramos dentro de la literatura sobre la construcción de la imagen de Carrillo Puerto como el libertador del pueblo maya se encuentra en la novela La Tierra Ensangrentada de Antonio Magaña Esquivel, esta novela es ya una muestra de la memoria que gira en torno a Carillo Puerto, ya que se le presentan sus nexos con la raza maya a la que l defendía, no por medio de su sangre pero si por medio del sufrimiento y del trabajo.
El escritor crea un cumulo de personajes que en la novela moldearan la figura del revolucionario, como el personaje de su amiga india a la que él llamaba X´batab y que en la novela quien le enseña la lengua maya, agregando el escritor que él “parecía haber heredado el secreto de la tierra[2]”.

Como se ha dicho anteriormente, la memoria es la experiencia y lo que consideramos la realidad, en los primeros capítulos de la novela se muestra la figura de Felipe Carrillo como un luchador, como un defensor del pueblo maya, pero marcan la experiencia como una parte importante del desarrollo de la personalidad. Lo hacen cercano al maya, los mayas lo conocen, pero como se argumenta en la novela, el no conoce bien a los mayas, por ese motivo un trabajador que escapa de una hacienda le relata las desgracias, la desolación y tortura que los mayas viven bajo el yugo de los hacendados. Es en este momento cuando el escritor quiere que entendamos que el héroe vio al oprimido, vio las huellas de la tortura, los ojos que vieron la muerte[3].

La novela es una muestra de la memoria que nos construimos y que deseamos esté en los demás. Carrillo Puerto es entonado como el hombre que tiene los ideales de la revolución, es la imagen del libertador. El pueblo obtiene un héroe que es identificado y aceptado como el que lucha en contra de los ricos y a favor de los pobres como en su momento lo fueron Zapata y Villa en el imaginario popular.[4]

Las ligas de resistencia

Las Ligas de Resistencia permitieron conservar las luchas por ideales socialistas, otras tantas se debilitaron, pero no desaparecieron. Estos grupos organizados  animaron la vida política y cultural de sus respectivos pueblos, algunas de ellas al expedirse la ley de educación racionalista denunciaron el incumplimiento de la misma por los profesores de sus hijos y, en los álgidos momentos de la política local, fueron los bastiones de defensa de los derechos de los ciudadanos yucatecos, motivo que animó la animadversión de quienes no congeniaban con los planes del gobierno socialista de Yucatán.

Ejemplo de lo anterior son Acrelio Carrillo, secretario de la Liga de Resistencia de pequeños y medianos productores de henequén, y  Benigno Mendoza, tesorero de la Liga de Yaxcabá, que relataba a sus hijos y nietos como él y sus compañeros se escabullían en la oscuridad de la noche por los montes del poblado para no ser visto por los liberales y cumplir así lo dispuesto  por la Liga Central.

La inauguración del "Teatro Social"

La obra de Felipe Carrillo Puerto ha sido abordada, primordialmente, desde los estudios de historia política y, en fechas más recientes, desde la historia social. Dentro de estos estudios las Ligas de Resistencia han sido parte fundamental para comprender el desarrollo de la política y los juegos del poder, pero se ha descuidado un tanto la función de las mismas en el plano de la educación y la cultura. Tierra es un claro ejemplo del alcance de las políticas culturales que Carrillo Puerto y sus colaboradores emprendieron.

Un hecho significativo durante la gestión de Felipe Carrillo fue la inauguración del "Teatro social", que sería un nuevo espacio en el proyecto de conferencias y encuentros que n propagaban los ideales socialistas. El discurso de inauguración del teatro señalaba su función, ser un espacio de diversión para los miembros del Partido Socialista del Sureste y ser parte importante de los triunfos del partido:

Para la Liga Central, es un gran acontecimiento éste. Hacía muchísimo tiempo que venía laborando para la construcción de un Teatro, a efecto de que todos los compañeros que perteneces al Partido Socialista del Sureste, vengan a él para divertirse y procurar un rato de amenidad a su vida, después de las labores arduas que tienen que desarrollar durante el día.
Para la Liga Centra de Resistencia, es de grandísima trascendencia esta noche, porque venimos a inaugurar un Teatro hecho por el H. Ayuntamiento de Mérida, por compañeros nuestros, así como un estanque que está a la disposición de todos ustedes para que unos vayan a él a ejercitarse en la natación y otros vengan aquí a aumentar sus conocimientos.
Queda, pues, en el nombre del proletariado, inaugurado el Teatro de la Liga, que será sin duda, la mejor escuela para los triunfos del socialismo.[5]

Fueron los espacios de disfrute y educación una parte importante en el gobierno de Felipe Carrillo Puerto.

La educación revolucionaria y la revista Tierra

El año de 1923, en su día primero de mayo, vio regocijarse al espíritu socialista yucateco, ya que nuevamente salía a circulación la emblemática revista Tierra, órgano de difusión de la liga central de resistencia. El primer número, en la tercera etapa de la publicación, principia su andar diciendo que:

Tierra aparece de nuevo en el estadio del Partido Socialista del Sureste, con los mismos bríos y esperanzas de ayer, con el mismo entusiasmo del pasado, a ser el paladín de la buena causa, el abanderado de la doctrina roja.
Al iniciar esta nueva etapa piensa con los oprimidos que el socialismo no puede morir por que lleva savia eterna de humanidad en las venas, como que es la ingente savia de las mayorías, la voluntad del pueblo de Nachi-Cocom, de nuestro querido pueblo que rotura el campo, corta el verde henequenal, mueve el taller, levanta el muro, bate el martillo del proletariado, y en una palabra, edifica la colmena futura n donde no haya zánganos y todos sean laboriosos y felices.

La orientación es clara en la revista, auspiciada por el Departamento de Cultura de la Liga Central de Resistencia dirigido por el profesor Edmundo Bolio. La intención es publicar en sus páginas todo lo referente y relevante sobre el pensamiento socialista, teniendo así un contenido político, pero no por ello descuidando la cultura y la educación. A lo largo de la revista el tema educativo fue tratado constantemente, mostrando el alcance cultural del proyecto emprendido por Felipe Carrillo Puerto y sus colaboradores.

David Vivas publicó en el número tres de la revista el artículo “Huertas escolares”, donde se alegraba de la instauración de estas en las escuelas primarias yucatecas, en opinión de Vivas las huertas escolares resultan de suma importancia porque:

El ingente deseo de aumentar y mejorar nuestra producción agrícola, palpita desde hace largo tiempo en los corazones yucatecos y huelga decir que además de estos nobilísimos órganos, tenemos otros que con más vehemencia  reclaman, para llenar debidamente sus funciones, el mayor incremento del cultivo de la tierra.
La educación en la huerta, incluida en la propuesta racionalista, encuentra en las páginas de TIerra uno de los medios más eficaces de propaganda y de justificación de su aplicación, que a ojos de los profesores revolucionarios lograría subsanar muchas de las carencias alimentarias y de producción de Yucatán. En pocas palabras, la educación fue considerada como un factor clave en la consecución de los proyectos revolucionarios.

La concepción de enseñanza  revolucionaria se hace evidente con una colaboración especial de Fernando Gamboa Berzunza para la revista, titulada “Pedagogía Revolucionaria”. El texto señala que la mejor forma de evaluar los resultados de la escuela no se encuentra en los exámenes y sí en la vida posterior a las aulas, ya que la aplicación del conocimiento obtenido y la práctica de valores enseñados deberán ser visibles en el entorno social. El autor argumenta que muchos de los males tienen su origen en la:

Escuela que tolera la pasividad material del conjunto; que alienta un verbalismo avasallador y que causa el tan conocido surmenage intelectual, de momento; provoca un desarrollo intelectual exótico para la vida real, cuando no una hipertrofia cerebral en aquellos infelices a quienes pide lo que nunca pueden dar.

La educación práctica, activa y ligada a la vida cotidiana del estudiante es aquella que, en pensamiento del autor, puede sacar adelante a la sociedad del estado en el que se encuentra. La propuesta principal es lograr hacer del estudiante un individuo con iniciativa y acción, logrando tener actividades que armonicen con “el desenvolvimiento integral de la naturaleza humana”. En resumen la buena enseñanza debía tener tres elementos indispensables: el primero que la técnica escolar se voltee de raíz, el segundo que el programa de estudios deje de construir los problemas de aprendizaje desde lo abstracto y como tercer punto el profesor debe dejar de ser un almacenador de conocimiento para pasar a ser un guía y observador.

Esta preocupación, por hacer de la enseñanza un proceso activo, se vio reforzada con la creación de talleres en las escuelas, de huertas escolares y la creación de bibliotecas en las poblaciones, sobre lo último se publico en el número 5 de la revista un reporte sobre las bibliotecas públicas yucatecas, donde decía que “El Gobierno de Yucatán, consciente de su deber de educar y redimir al pueblo, ha establecido y regado por doquiera libros y bibliotecas populares que cada día se acrecientan, tomando incremento sobre todo entre el elemento obrero que, al agremiarse, lo primero en que piensa es en la biblioteca de la sociedad naciente.”

Esta iniciativa tuvo como respaldo el interés político, pero ante todo el cultural y educativo, señalando que los libros “aumentan nuestros conocimientos y estimulan nuestra actividad, comunicándole motivos e intereses nuevos y transmitiendo valores que actúen sobre la voluntad y la conducta”. La lectura pasa de ser, según la cita anterior, un mero acto de hacernos de nuevos conocimientos, ayudando ahora a generar motivos e interés que en lo ideal traen como resultados acciones de progreso.

La educación revolucionaria era considerada como aquella que diera lugar al movimiento, al cambio y lograra desposeer al hombre de las ataduras de la mente, de la inactividad. La integración del país, la salida del estancamiento económico y la inestabilidad social que se vivía en algunos sectores solo podría ser solucionada por la correcta orientación de la sociedad.

Es fácil notar que las propuestas educativas de los artículos de Tierra fueron un punto de apoyo a las políticas de Carrillo Puerto, en cada una de ellas es visible el afán trasformador de la Revolución y sobre todo del constante análisis de las labores del docente y sus medios de enseñanza. Las preocupaciones educativas del magisterio yucateco tuvieron en la páginas de la revista un medio importante de difusión y seguramente ayudaron a despejar no pocas mentes preocupadas por hacer de su enseñanza parte del progreso revolucionario.

Reacciones al asesinato de Felipe Carrillo Puerto

El asesinato de Felipe Carrillo Puerto, sucedido el 3 de enero de 1924, es uno de los eventos que marcaron las primeras décadas del siglo XX en México.[6] Las condiciones bajo las cuales se dio la muerte del gobernador de Yucatán siempre han sido señaladas como evidencia de haber sido un asesinato planeado con alevosía y ventaja. Las reacciones no se dejaron esperar, primeramente los campesinos y miembros de las ligas de resistencia de algunos poblados del estado protagonizaron episodios violentos al enterarse de la situación.
Cuando la noticia salió de las fronteras de nuestro estado se unieron a la condena de los hechos Ayuntamientos de todas partes de la República, miembros del Congreso externaron su inconformidad y no fueron pocos los que protestaron en contra de los sucesos en Yucatán, que no incluían únicamente la muerte de Carrillo y, para la gran mayoría de los indignados con la muerte del líder socialista, representaban un acto en contra de la Revolución. Entre los que protestaron en contra del asesinato se encontraba Plutarco Elías Calles, quien a finales de 1924 iniciaría su mandato como presidente de México.

Las protestas en contra del asesinato de Felipe Carrillo llegaron desde el extranjero, una de ellas la realizó D. H. Dubrowsky, representante de la Cruz Roja Rusa en América, con sede en Nueva York.  Felpe Carrillo Puerto entabló una relación estrecha con Dubrowsky invitándolo en el año de 1922 al evento en el cual asumiría el cargo de gobernador de Yucatán, el representante ruso aceptó gustosamente.

Estas fueron algunas de las reacciones al asesinato del líder socialista yucateco:

TELEGRAMA DEL GENERAL CALLES A LA CONFEDERACIÓN REGIONAL OBRERA MEXICANA
"San Luis Potosí, enero 5.- Comité Central de la C.R.O.M.- México.
"Acabo de recibir un mensaje que de Nueva York me dirige el señor Tomás Castellanos Acevedo, representante de la península de Yucatán en los Estados unidos, y el cual dice: "Noticias oficiales completamente fidedignas, procedentes de Veracruz, me informan que el gobernador de Yucatán, señor Felipe Carrillo Puerto y sus compañeros presos en la Penitenciaria de Mérida, por las fuerzas federales sublevadas en combinación con los elementos reaccionarios que traicionaron al supremo Gobierno, han sido abominablemente asesinados por el traidor Ricardez Broca, vil instrumento de los elementos reaccionarios que actualmente están en posesión del Gobierno de Yucatán, creyendo que con este crimen inaudito, haciendo desaparecer al apóstol Carrillo Puertp, se librarían de todas las responsabilidades que pesan sobre ellos y que sguramnete se harán efectivas dentro de muy poco tiempo.
     "La muerte de Felipe Carrillo Puerto cubre de luto en toda la República a las clases humildes y trabajadoras, de que fue siempre valiente defensor toda su vida y en toda clase de circunstancias, esperando ver que la justicia castigue indefectiblemente.- General, P. Elías Calles. J
PROTESTA DE UN GRAN LIDER RUSO
"Nueva york, vía Nuevo Laredo, Tamps., 8 de enero de 1924.- El brutal asesinato de Felipe Carrillo Puerto, por los contrarrevolucionarios, es una desesperado tentativa para esclavizar otra vez a las masas mexicanas, ha conmovido al mundo entero.
     "Las masas laborantes de todas partes están de luto por la muerte del estimable líder y querido amigo de los obreros y campesinos mexicanos, herido cobardemente por la mano de los enemigos de la República en los momentos en que su utilidad era mayor y constituían una esperanza más grande.
Los obreros y campesinos mexicanos contestarían a este asesinato aplastando a la contrarrevolución.
     "¡Felipe Carrillo ha muerto, viva Felipe Carrillo!"
D.H. Dubrowsky[7]

Conclusiones
La vida de Felipe Carrillo Puerto se encuentra permeada por diversas interpretaciones de su accionar político, de manera que unos lo verán como autoritario y otros más lo verán como un ejemplo de líder político apegado al ideal revolucionario. Ante esta diversidad de acercamientos a su figura se debe realizar un minucioso análisis, privado de aquellos ideales ya forjados por nuestra memoria, ello nos ayudará a notar que la labor de Carrillo Puerto, polémica como la de otros tantos personajes, tiene muchos más pasajes de ecuanimidad e interés social que cualquier otro.

Sus acciones en el campo de la educación, en general de la cultura, aunados a los vaivenes políticos que le toco vivir son indicio de una fuerte política de conciliación con los grupos antagónicos a los que se enfrentó, dando como resultado un gobierno, que si bien se mostró intolerante ante algunas expresiones, intentó en todo momento hacer de la Revolución, a la luz del socialismo, una realidad en Yucatán.


[1] Citado en: Cetina Sierra, José Adonay. Felipe Carrillo Puerto: Demócrata, Líder, Maestro, Hermano. Mérida, Talleres Gráficos del Sudeste, 1983, p.22.
[2] -Magaña Esquivel, Antonio. La Tierra Enrojecida. Mérida, SEGEY, 2009, p. 50.
[3] Magaña, 2009, pp. 55-61.
[4] Benjamin, Thomas. La Revolución Mexicana: Memoria, Mito e Historia. México, Taurus, 2003, pp. 83-84.
[5] Los lunes rejos, número 1, enero de 1923. Mérida, El porvenir, 1923.
[6] El asesinato sucedió durante la rebelión de Adolfo de la Huerta, los efectos en Yucatán no se dejaron esperar y por conducto de Hermenegildo Rodríguez y Juan Ricardez Broca principió la persecución de los simpatizantes a Felipe Carrillo Puerto culminando en su captura y muerte.
[7] El asesinato de Carrillo Puerto (discursos y artículos en elogio del ilustre mártir, y protesta contra sus infames asesinos). México, 1924. Biblioteca Crescencio Carrillo y Ancona, Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán.


*El escrito fue presentado como como conferencia en el aniversario del Centro Universitario Felipe Carrillo Puerto de la ciudad de Mérida, Yucatán. Es síntesis de otros escritos.