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miércoles, 6 de febrero de 2013

De las fuentes históricas y su utilidad para la literatura


No es nada nuevo el adagio que dice "sin fuentes no hay historia", el concepto de fuerte carga positivista es un llamado a la construcción de investigación con una base documental. En un principio se entendía documento como la fuente oficial o manuscrita, pero al día de hoy el concepto de lo que un documento se ha ampliado su espectro, debido a ello la fotografía, la novela, los poemas y la historia oral han sido reivindicados como elementos a considerar en la investigación.
En el caso de la investigación literaria han tenido un peso importante las obras de autor, descuidando la utilización de documentación contemporánea que  es un revulsivo en el análisis de los textos. Las invitaciones, los programas de mano y los anuncios en prensa  nos ayudan a comprender la obra de algún autor o el conjunto de ella en un amplio marco; conocer la distribución de las puestas en escena, los puntos de venta de los libros así como los espacios públicos en los que se sitúan los literatos es abordar el estudio de la historia de la literatura no únicamente desde el poema mismo o la corriente literaria en la que se inscribe (como ejemplo de ello los 18 tomos de Historia de la literatura en Yucatán de José Esquivel Pren), permitiendo ver la labor literaria en todo el ambiente de su producción estilística, formal, cultural, política y circunstancial (como ejemplo de ello, con sus respectivas acotaciones, De la nostalgia por la memoria a la memoria nostálgica de Arturo Taracena Arriola), es decir, la escritura en su tiempo. Agreguemos las fuentes manuscritas, en especial las epistolares y tendremos modo de reconstruir la creación de ideas u obras.

Carta manuscrita de Octavio Paz.


La búsqueda hemerográfica es de suma ayuda en la construcción de un estudio crítico y revisionista de los autores. Los plagios de Gutiérrez Nájera, conocido como el Duque Job, no podrían haber sido evidenciados sin la acuciosa revisión  realizada por Clementina Díaz y de Ovando en su texto "Otro plagio y otro seudónimo del 'Duque job'" o "Dos plagios del Duque Job" de Héctor de Mauleón, son textos en los que la hemerografía funge como detonante de una revisión del estilo del autor y que se complementa con la revisión de fuentes bibliografías que dan pie a los argumentos de plagio.
La crítica literaria más actual se ha servido de diversos elementos para hacer juicio literario. En revistas de circulación nacional que se autonombran de literatura (la crítica se comprende dentro de ella), como Letras Libres o Nexos, el análisis de autores clásicos e incluso de obras recientes obedece a la inspección en base a amplios criterios de contexto de vida y creación literaria.
Los historiadores de la literatura han hecho uso de fuentes más variadas en la construcción de sus objetos de estudio, el resultado  ha sido el enriquecimiento de las vetas de estudios literarios, permitiendo la inspección de facetas antes no vistas en sus letras o mirara su vida en las letras en relación a las circunstancias de los tiempos vividos, podemos mencionar "La vida como imperativo literario" de Miguel Rupérez sobre Juan Goytisolo, artículo en el que no existe referencia directa a alguna fuente primaria pero que deja entrever los resultados de un dialogo más estrecho entre los apuntes, fuentes históricas y análisis de la obra literaria del español.
Es importante mencionar que la sola fuente primaria no puede esclarecer o abrir nuevos senderos historiográficos en relación a la literatura, todo depende de la pericia de quien a ellas se llegue.


Folletín de Los Martires del Anahuac, 1870.

martes, 16 de octubre de 2012

Un informe médico legal de Juan Miró


Joed A. Peña Alcocer en PorEsto!, 6 de junio de 2012.
Tesoros de la Biblioteca Virtual de Yucatán No. 51



Durante el Porfiriato, la labor de los médicos llegó a constituir una de las más importantes y apreciadas. Los afanes científicos de la medicina le dieron confiabilidad y respeto frente a las demás ciencias; por ello, los cuerpos médicos tuvieron un papel de peso en la modernización de la capital yucateca. Los higienistas, empapados del positivismo de finales del siglo xix, siempre procuraron encontrar las formas más modernas e idóneas de organizar la ciudad, con el fin de proporcionar un mejor espacio para vivir.

Fue tal la penetración de la medicina que sus estudios fueron ocupando un espacio cada vez mayor en los procesos criminales. Los galenos se ocuparían de determinar las causas de muerte e, incluso, podían dar un veredicto sobre las razones que orillan a los hombres a delinquir. Estas prácticas se fueron extendiendo y llegaron a ser una especialidad médica. Juan Miró fue uno de los más connotados médicos de su época, y aquí dejamos una muestra de un estudio realizado a un niño infractor. Notemos en él las premisas que los peritos médicos usaban para deliberar sobre las causas de los crímenes y que, como menciona el autor de las líneas transcritas, determinan la libertad o prisión del hombre.


Juan Miró, Miscelanea. Mérida, Imprenta Juan Gamboa Guzmán, 1904. Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán, Biblioteca Crescencio Carrillo y Ancona.



ALGUNOS INFORMES
MÉDICO LEGALES



"Las declaraciones de los peritos (Médicos forenses) son en las que descansan el Juez y el Magistrado para dar su fallo definitivo en muchas causas criminales y aun civiles. Deben, por consiguiente, ser lo más minuciosas y más científicas posibles. Sobre ellas descansan la honra y la fortuna de los ciudadanos. De ellas dependen la impunidad del culpable o el castigo inmerecido del inocente.
"Si los primeros informes que da el perito no tienen la exactitud y las apreciaciones científicas debidas, no siempre es posible rectificarlas. ..."

(De un artículo del Sr. Dr. D. José Dolores Patrón, de agosto de 1878, titulado "Médicos forenses y Médicos de la ciudad", publicado en "La Emulación", magnífico periódico mensual de 16 páginas, en cuarto, con cubierta de color, órgano de la Sociedad Médico Farmacéutica de Yucatán, número 13, del Tomo III. 1878).




I Forma parte del proceso instruido a M.P. por el delito de lesión, inferida al menor C.C.


A MIS CONDISCÍPULOS DE TODAS LAS ÉPOCAS


Un sello que dice: "Médico-Legista de los Tribunales del Estado de Yucatán.- República Mexicana."

Cumpliendo la orden de ese Juzgado, de fecha veinte y tres de octubre próximo pasado (y no antes, porque no empecé a fungir como Médico-Legista sustituto, sino el treinta de dicho mes), de reconocer al procesado, menor, impúber M.P., e informar "si el expresado menor tuvo o no el discernimiento necesario para haber conocido la ilicitud de la infracción que se le imputa," criminalmente considerado, tengo a bien manifestar a Ud. que aunque dicho P. tenía once años, nueve meses y diez y seis días de edad, cuando, se dice, cometió el hecho por el cual se le sigue la causa, no es menos cierto que para esta cuestión, de responsabilidad criminal de los menores de edad no hay regla alguna absoluta, y sí mucha arbitrariedad, permítaseme la expresión (cosa que parece no poder ser de otra manera, y sin que yo quiera tachar con esto a los legisladores), y tan es así, que para cada caso particular, ordenan los Jueces, muy puesto en razón, el reconocimiento de cada menor a quien se atribuye alguna infracción. Además, los Códigos penas de diversos lugares, manifiestan disparidad, en cuanto a qué edad empiezan a ser responsables los individuos, tanto jurídica como moralmente.


Supuesto esto, y no habiendo regla sin excepción que la conforme, no tiene nada de extraño que en un lugar un menor de nueve años de edad, tenga el discernimiento necesario del cual carezca otro menor, de catorce años en otro; y esto, aun en un mismo lugar, sea país, estado, ciudad, pueblo, familia o casa; con las variantes necesarias de precocidad física y moral, sexo, clima, raza, civilización, costumbres, inclinaciones, etc.


Concretamente al caso particular de M.P., es mi opinión que no tuvo el discernimiento necesario para haber conocido la ilicitud del la infracción que se imputa, porque saltan a mi vista: sus escasos conocimientos, pues empezaba a recibir la enseñanza elemental en la escuela municipal diurna "Lorenzo de Zavala", del suburbio de Santa Ana, de esta misma ciudad; las buenas referencias que de él me han dado varias personas, con respecto a su conducta anterior al acto que motivó el presente proceso y este informe; su conducta posterior, buena también; el hecho de no haber recibido educación cristiana, ni en la mencionada escuela ni en su casa, sino solamente lecciones orales de moral de la primera de estas etc.; son circunstancias todas que me obligan a creer que no ha conocido, sino de una manera vaga, la bondad y la maldad de las acciones humanas, buenas y malas, respectivamente. Es mi deber, en fin, contribuir mejor para salvarlo (suponiendo, sin conceder que hubiese sido responsable), que para condenarlo, no habiendo tenido, repito, el discernimiento necesario para haber podido obrar el mal, que es origen de esta causa.


Mérida, noviembre 13 de 1899.- Juan Miró.- Una rúbrica.- Al Señor Juez 3º del ramo penal.- Presente. 



jueves, 30 de agosto de 2012

Una poesía a los héroes de la Guerra de Castas


Tesoros de la Biblioteca Virtual de Yucatán No. 43

Joed Peña Alcocer, en PorEsto!, 16 de mayo de 2012.


Experiencias tan desgarradoras como la Guerra de Castas generan multitud de formas de rememorarlas y conmemorarlas. La población de origen criollo tendió a incluir el aniversario de la guerra como una efeméride local, procurando perpetuar la memoria de los hombres que dieron su vida por la "civilización". Si bien estas conmemoraciones nunca aceptaron la responsabilidad que los "blancos" tuvieron en el estallido de la guerra, nos muestran la forma de recordar un evento tan regional. Presentamos al lector una fracción de una composición realizada por Rodolfo Menéndez de la Peña en la que podemos notar el espíritu con que la población no indígena revestía el conflicto de 1847.










-Rodolfo Menéndez. 30 de julio: homenaje a los héroes de la guerra social. Mérida, tipografía “Guttemberg”, 1908. Fondo Reservado, Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán.












¡30 DE JULIO!

El pueblo que no cultive con amor sus tradiciones y que no rodee de prestigio a los hombres ilustres que le han dado grandeza y gloria, irá perdiendo la conciencia de sí mismo y extinguiendo su personalidad.

Ramón Melgar 
Educador argentino

Hoy es el magno día
en que un pueblo recuerda
de sus ilustres padres
la inmortal epopeya.

La frente de la Patria
ciñe triunfal diadema
y brillan como soles
sus mágicas grandezas.

Hoy son aras los pechos,
santuarios las conciencias
y a los libertadores
himnos de amor se elevan!

¿Qué corazón podría
en tan sublime fiesta
permanecer esclavo
de torpe indiferencia,

cuando la patria, henchida
de gratitud inmensa,
< a los invictos héroes
ensalza y reverencia,

y en solemne concurso
la falange congrega
de valientes soldados
que en pie, gloriosos, quedan,

reliquias venerables
de la espantosa guerra
que en la vasta Península
dos razas sostuvieran?...

¿Ni quien que, ufano, el nombre
de yucateco lleva,
como fulgente escudo,
como gloriosa enseña,

en el feliz instante
en que el pueblo celebra
de sus preclaros hijos
la apoteosis bella,

osara desdeñoso,
en el altar que eleva
hoy la patria a los héroes
no deponer su ofrenda?

¡No es posible que exista
un alma yucateca
que, agradecida y justa,
su pura flor no tenga

para ofrecer piadosa
en las sagradas huesas
de los que por la patria
rindieron la existencia!

Mas ¿dónde, oh redentores,
vuestras tumbas se encuentran?
vuestros sacros despojos
¿qué panteón conserva?


lunes, 11 de junio de 2012

El plagio de mayas durante la guerra

Tesoros BVY No. 39

Joed A. Peña Alcocer, en PorEsto!, 2 de mayo de 2012


El comercio de indígenas a Cuba representó, para los implicados directamente en él, una fuente constante de ganancias, que acrecentó prontamente los caudales de algunos personajes. Es sabido que la captura de campesinos se incrementó de manera importante, por lo que la disminución de la población yucateca tuvo como primera causa la Guerra de Castas y como segunda el comercio de mayas.
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Existieron voces en contra de tal acto, que reconocían que la comercialización de los “hombres libres” de Yucatán era un acto deplorable y se oponían férreamente a que prosiguiera tan escandalosa actividad. Esta demanda realizada por vecinos de la ciudad de Mérida dio como resultado la publicación de un folleto, que nos muestra el rechazo a la venta de “ciudadanos” yucatecos, que para ellos no eran lo mismo que los “bárbaros sublevados”. El documento expone la necesidad de mantener mano de obra para la industria local. Bien se puede decir que tanto el comercio de mayas como las críticas a éste tienen tras de sí un interés económico. Únicamente hay que tener cuidado con las lecturas que de los documentos realicemos, ello para no dejarnos llevar por las pasiones y sí por la historia como proceso. Dejamos al lector un fragmento de la exposición de los vecinos meridanos, para que con su lectura reflexione sobre tan interesante tema.










Exposición que elevan varios vecinos de esta capital al Superior Gobierno del Estado en demanda de una ley especial sobre el delito de plagio. Mérida, Imprenta de Rafael Pedrera, 1869. Fondo Reservado del Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán.








Excelentísimo Señor:

En medio de los males que agobian a nuestra trabajada sociedad; en medio de los tristes efectos de la guerra de castas que hace doce años aflige a la península, y cuando por resultado de ésta vemos reducida nuestra población a sólo un tercio de lo que era en 1847; cuando la agricultura y la industria se resienten notablemente de la falta de brazos hasta el grado de encontrarse la una moribunda y la otra en decadencia casi en su cuna, vemos con sentimiento nacer un elemento destructor, que si no se aniquila es indudable que dará el golpe de gracia a aquellos únicos dos veneros de nuestra riqueza pública. Hablamos, Señor Excelentísimo, del infame tráfico que hace algún tiempo empezó a hacerse con seres racionales, con hijos de Yucatán, con ciudadanos libres, convirtiéndolos en objetos de comercio, y remitiéndolos con engaño a la vecina isla de Cuba: tráfico que ha tomado hoy tal incremento que amenaza vaciar en pocos años nuestra casi despoblada península. Este comercio por sí solo es más perjudicial y destructor para nuestra sociedad que la misma guerra de castas y todas nuestras contiendas civiles; pues en éstas el terror que produce la derrota, el temor a la muerte y el cansancio, las hacen menguar hasta tocar a su término; mientras que el lucro positivo, sostenido y siempre creciente que ofrece aquel indigno tráfico, le da pábulo y fomento, de tal modo, que en vez de decaer, irá en progresivo y sorprendente aumento.

En la guerra, excepto las bajas que ocasiona, todos los ciudadanos que tomaron las armas vuelven a sus tareas, concluida aquélla; pero en este comercio el país pierde casi sin excepción a todos los que tienen la desgracia de caer en las redes de los traficantes. Aquélla tiene efectos generales y ruidosos, pero temporales; éste, sin estrépito, los produce duraderos e irremediables: en la una puede recobrarse lo perdido; en el otro, no: en una palabra, la guerra social y civil ha detenido a nuestra sociedad en su marcha, la ha hecho retrogradar, y no la ha matado; pero este inmoral comercio, unido a los demás elementos de destrucción, la matará, la hará desaparecer.

No sólo deja a la agricultura e industria sin obreros, sino también a la patria sin soldados. Los negociantes en carne humana tienen un número considerable de agentes que se ocupan de colectar gente para la isla de Cuba, por medio de engaño y con frecuencia de la fuerza, así entre la clase indígena como entre todas las demás que componen la población del Estado. Las ciudades y los campos, nuestras calles y nuestros caminos, se encuentran al presente plagados de multitud de agentes secretos que andan, por decirlo así, a caza de personas de ambos sexos de la clase proletaria, para mandarlas con contratas verdaderas o falsas a la isla de Cuba, valiéndose para su embarque de medios clandestinos.

Lo más deplorable, más perjudicial todavía, es que aquella colecta se verifica en mayor número entre las razas que no pertenecen a la indígena, privando de esta manera de sus justos y legítimos servicios.

Es una verdad tiempo ha demostrada hasta la evidencia, que la principal rémora que se opone a nuestra prosperidad es el reducido número de habitantes que tiene Yucatán para un territorio tan extenso: esto se decía cuando el Estado poseía cerca de seiscientas mil almas; ahora toda la península apenas tiene poco mas de doscientas mil; y así ¿permitiremos que el mal se agrave de manera que se haga de difícil si no de imposible remedio? [¿]Veremos con ojo indiferente añadirse esta calamidad a las muchas que de algún tiempo a esta parte diezman nuestra población [?]

Por necesidad apremiante, por medida indispensable de seguridad general, se han expulsado y habrá que expulsar del país a los indígenas prisioneros de la guerra de castas. Este es un mal, pero un mal necesario: es la amputación que se hace del miembro gangrenado para conservar la vida. Mas la misma razón política que dicta aquella medida, previene la conservación de los pacíficos para servir de contrapeso a la parte sublevada, de antemural a sus invasiones, y para dedicarse a las faenas agrícolas e industriales, mientras el soldado con el fusil al hombro defiende los sagrados derechos de la civilización contra la barbarie. El país es testigo de los buenos e importantes servicios que han prestado al Estado los hidalgos en la guerra social.

Además, necesitamos conservar robusta la población blanca y las mixtas para evitar que la indígena, siempre superior en número, se sobreponga a las demás, y esta falta de equilibrio dé el triunfo a la barbarie. ¿Cómo, pues, no ha de ser dañosa a la salvación pública esa extracción clandestina de personas útiles para ser trasladadas quizá para siempre, a país extranjero […]?



viernes, 11 de mayo de 2012

La colonia del maestro

Entrega 16 de los Tesoros de la Biblioteca Virtual de Yucatán:


Joed A. Peña Alcocer. "La colonia del maestro" en PorEsto!, 5 de marzo de 2012.

En la mayoría de los casos el legado porfiriano fue aplastado por la Revolución, causando la emigra­ción de diversos funcionarios de los gobiernos porfiristas al extranjero. Por su parte, los intelectuales de finales del siglo xix y principios del xx debieron encontrar la forma de continuar con su labor. algunos de ellos fueron censurados por los nuevos gobiernos, como en el caso de Rafael de Zayas (cronista de la visita de Porfirio Díaz a Yucatán), quien fue duramente criticado en 1923 en las pági­nas de la revista Tierra por oponerse a la regulación de la natalidad.

José I. Novelo fue un poeta reconocido desde su juventud. Llegó a ser director del Instituto Literario y diputado. Además de su vasta producción literaria, dejó en El problema de la instrucción en Yucatán y Yucatán 1904-1906 dos importantes obras para el estudio de la historia yucateca; sin embargo, después del régimen porfiriano, la figura del poeta se perdió un tanto, llegando a sufrir incluso perse­cución. Con el afán de reconocer la trayectoria de este prominente vallisoletano, ofrecemos al lector la introducción que escribió a su folleto llamado Colonia del maestro, proyecto innovador que buscó brindar al magisterio yucateco mejores condiciones de vida.










José Inés Novelo. Colonia del maestro: bases constitutivas de su fundación. Mérida, Imprenta Oriente, 1931. Fondo Reser­vado, Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán











 
Preliminar

Esta Colonia del Maestro, cu­yas bases constitutivas se leerán en seguida, tiene de particular que será la primera Colonia del Maestro. No en los Estados Uni­dos de Norteamérica que cuenta con urbes colosales y babilóni­cas; ni en las grandes ciudades europeas que han sido y segui­rán siendo centros y núcleos de sabidurías nutricias y radiantes; ni en ninguno de los países de la América Latina en que hay metrópolis esplendorosas para su civilización, tiene precedente esta Colonia del Maestro. Colo­nias burguesas de gusto exquisi­to y dorada elegancia, hay mu­chas por dondequiera; colonias para obreros que son como las concreciones de las tendencias económicas igualitarias de este vigésimo siglo revolucionario, pletórico de innovaciones y re­novaciones, hay no pocos; colo­nias para diversos gremios, aun de los de más mediano relieve, existen y van surgiendo todos los días; pero no hay noticias de que en alguna parte de lo más prominente y culto de ambos hemisferios se hubiese fundado hasta hoy una colonia para el maestro de la escuela.

La causa estriba en que sigue siendo en todas partes el ejerci­cio magisterial, a pesar de su al­teza que lo coloca por encima de todas las demás funciones socia­les y cívicas, si no el menos esti­mado sí el más desproporcional­mente retribuido. Maestros de escuela hay que devengan por hora de trabajo algo menos de la mitad que por el mismo lapso, un coche de alquiler. De allí que el maestro de escuela no hubiese podido jamás organizarse para acometer empeños con finalidad utilitaria. De allí que sólo excep­cionalmente llegue a la decrepi­tud contando con un modesto albergue que pueda transmitir como patrimonio a sus descen­dientes, y que sea el obligado tributario de casero, muchas ve­ces implacable.

A remediar esta enorme injus­ticia tradicional, se encamina con fe el propósito de la funda­ción de una Colonia del Maes­tro, que será la casa del maestro, para el maestro y para los suyos, y que ensanchándose a través del tiempo podrá llegar a cons­tituir uno a modo de vivero de la intelectualidad yucateca, con ello su propio, con peculiar fiso­nomía.
Cabrá a ésta, por tanto títulos, muy ilustre ciudad emeritense, la gloria de ser primera entre los centros de cultura, en haberse generosamente preocupado por el porvenir de sus maestros y educadores.

¿Y por cuáles artes de magia, se hará el milagro de una obra que debe tener como sustenta­ción de dinero contante y sonan­te de que carecen los maestros de escuela?

Esto es lo que vamos a referir lacónicamente al curioso lector.

La idea de fundar esta colonia nació de breve plática que tuve sobre temas escolares con el jefe del Departamento de Educación Pública y su secretario, Dr. don Eduardo Urzaiz y Prof. don Da­vid Vivas R. Tratábase a la sazón de pedir a los profesores infor­maciones por demás laboriosas que no podían materialmente rendir sino tras muchas horas de trabajo extraordinario y durante muchos días. Fortuna, comenta­mos en coro, que estos señores maestros disfrutan de sueldos pingües. Y tras este comentario de la más dolorosa ironía, nos engolfamos en consideraciones sobre eso de la abnegación y del desinterés que en grado heroico caracteriza el verdadero educa­dor, el maestro vocacional, que no al que ve en el magisterio un medio para llegar a un fin, una estación de espera. Y, claro, to­camos no el tópico de su cons­tante desequilibrio económico, cuando es mozo y fuerte, sino sus angustias y preocupaciones cuando ya es veterano, peina canas, está cargado de familia, y mira congojado por delan­te en un triste ocaso próximo, el desamparo y la inopia y el abandono impiadoso y cruel. Y de esta plática nació la idea de una colonia para el maestro que le deparase un techo en qué gua­recerse, intocable, seguro, defi­nitivo, patrimonio suyo y de su familia... Y mis compañeros de plática me encomendaron la ar­dua labor, tan ardua que raya en lo paradójico, en lo inverisímil, en lo absurdo. ¿Cómo hacer sin dinero lo que sólo con el dinero puede hacerse...?

Esquicié los lineamientos ver­tebrales de la empresa que con sentido práctico, agudamente mercantil, tuvieron la fiereza de calificarnos no pocos amigos míos como de un poema más de los que llevo escritos desde las nubes, olvidando las de aquí abajo... Pero así y todo, firme en derechura, con mi proyecto, ya más retocado, al mismo gober­nador del estado... Y la entrevis­ta resultó de lo más edificante y confortador… El profesor Gar­cía Correa se mostró gallarda­mente un gobernador profesor. Cantó un aleluya en el fondo de mi espíritu. Habrá colonia, pen­sé alborozado [...].

jueves, 19 de abril de 2012

Sindicatos del siglo XX

Etrega 15 de los Tesoros de la Biblioteca Virtual de Yucatán.

Joed A. Peña Alcocer, "Sindicatos del siglo XX" en PorEsto!, viernes 2 de marzo de 2012.



La Revolución en Yucatán vivió dos etapas fundamentales: la primera, con el general Salvador Alvarado, y la segunda, con Felipe Carrillo Puerto. En esta última se dieron las condiciones para la formación de agrupaciones obreras que tendrían como principal fin dotar a los trabajadores de las condiciones ideales para realizar de sus deberes, hacer valer sus derechos y hacer cumplir los mismos.

Los reglamentos de las asociaciones que surgieron son una buena herramienta para conocer los ideales que tenían sobre la defensa de los derechos laborales. La aparición de los sindicatos y la organización de la mano de obra nos hablan del progreso y la reconsideración sobre las labores productivas que la Revolución había gestado. Con el paso del tiempo, estas organizaciones mutaron a órganos de poder en los cuales poco se atendían las bases originales de su constitución y, en muchos casos, resultaron un lastre para los propios trabajadores.

En el caso yucateco, los sindicatos que se fueron formando a principios del siglo xx tenían una impronta de carácter socialista; por tal motivo, no es extraño que muchos de ellos formaran parte del Partido Socialista del Sureste. Esta relación evidencia la clara línea ideológica bajo la cual se organizaban las agrupaciones de trabajadores y, al mismo tiempo, nos da indicios de las formas en que el Partido Socialista lograba adherir a sus filas más yucatecos. Si bien es cierto que la defensa de los derechos laborales es una de las grandes herencias del la Revolución Mexicana, no podemos negar que bajo estas premisas también se logró el control de una parte importante de la población.

Dejamos al lector una fracción del reglamento del sindicato de terraceros y pavimentadores de Mérida, en la cual podemos notar el espíritu fervoroso que existía en relación al correcto cumplimiento de los deberes de un buen trabajador y la importancia del código socialista para la organización.








Liga sindical de terraceros y pavimentadores de calles “Enrique Re­cio” adscrita al Gran Partido Socialista del Sureste y la H. Cámara del Trabajo de Yucatán. Reglamento General de esta liga. Mérida, 1934. Fondo Reservado, Centro de Apoyo a la Investigación Histó­rica de Yucatán.






Capítulo primero

Objeto de la institución

Art. I. Esta Liga de resistencia adscrita al gran Partido Socialis¬ta del Sureste, denominada Liga Sindical de Terraceros y Pavimentadores de Calles “Enrique Recio” se constituyó con fecha 4 del mes de septiembre del año de 1926, con el único y exclusivo objeto de defender sus intereses colectivos, y de los trabajadores del ramo de terracería inscritos a la misma agrupación, sujetándose al presente reglamento que hoy presenta para su aprobación, y de conformidad con las cláusulas que seguidamente se especifican.

Art. II. El ramo de terracería abarca los siguientes trabajos: picadores de sahcab, perforaciones de pozos, arrancadura de piedras, nivelaciones de terrenos, perforaciones de aljibes y sumideros y todo lo comprendido en el ramo de pavimentación, con trabajos de asfalto, concreto y mac adam petrolizado.

Art. III. Es requisito indis¬pensable para ser socio de esta agrupación, hacer la solicitud por escrito haciendo constar su edad y domicilio, debiendo presentar la solicitud calzada con la firma de dos socios [...], en caso de ser aceptado, el solicitante hará ante la asamblea la protesta de cumplir fielmente nuestros postulados, el código socialista y el reglamento de esta agrupación así como los acuerdos que emanen de las asambleas de la misma.

Art. IV. Esta agrupación se regirá bajo la administración y dirección de una junta directiva compuesta de cinco miembros en la forma siguiente: un presidente, un secretario, un tesorero, un agente de trabajo y un agente de reclamaciones, quienes durarán en su cargo un año a contar de la fecha en que hayan sido electos [...].

Capítulo segundo

De la admisión de los socios

Art. VII. Para ser admitido como socio de esta agrupación se requiere los requisitos siguientes: (a) tener 18 años cumplidos, (b) no tener vicios denigrantes, (c) ser apto para los trabajos que controla la misma, (d) cuando se trate de un menor de edad, pero mayor de 15 años, será admitido siempre que sea representado por su padre, o por un tutor debidamente autorizado.


jueves, 15 de marzo de 2012

Clubes sociales meridanos

El autor nos hace llegar  sus disculpas por el erradi título de la publicación debiendo ser, preferentemente, el de esta nueva entrada del blog.


Joed A. Peña Alcocer. "Clubes sociales porfirianos" en PorEsto!, 27 de Febrero de 2012.


Durante la segunda mitad del Siglo XIX aumentó significativamente el número de agrupaciones de carácter social, todas ellas buscaban solazar el tiempo de sus miembros de las maneras más variadas. Hubo Clubes sociales dedicados a la lectura, algunos más a la realización de bailes, otros fueron impulsores de deportes y algunos ofrecieron a sus socios peculiares diversiones, uno de estos grupos de esparcimiento en la ciudad de Mérida fue la “Sociedad Acuático-Culinaria-Esquimal”.

La sociedad de tan peculiar nombre tenía como principal objetivo brindar a los socios del placer de los “baños y la buena comida”. El surgimiento de tan diversas agrupaciones es significativo, ya que nos ayudan a ver cómo en la segunda mitad del siglo XIX va tomando forma la sociedad del ocio y como las diversiones se fueron diversificando. Como todo buen Club Porfiriano los miembros debían atenerse a respetar las buenas costumbres y la moral, ya que toda buena diversión debía cumplir con las más estrictas normas de conducta, por ello todos los Clubes y Sociedades escribían reglamentos para que sus miembros se condujeran correctamente, la sociedad Acuatico-Culinaria-Esquimal no fue la excepción.

 






-Reglamento de la Sociedad Acuático-culinaria-esquimal. Mérida, Tipografía de Espinoza, 1864. Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán, Fondo Reservado, Folletería.





 
ARTICULO 1º La sociedad Acuático-Culinaria-Esquimal, tiene como único objeto los baños y la buena comida, no permitiéndose exceso alguno en las bebidas y no obligándose a nadie a hacer lo que no sea de su agrado. Para el más exacto cumplimiento de este articulo se dan facultades discrecionales al presidente para que se separa de la sociedad al que pretenda infringirlo.

2º EL primer domingo de cada mes habrá pasadía y para subvenir a los gastos contribuirán los socios con diez reales cada uno.

3º El número de socios no pasara de diez y seis y cualquier vacante será llenada a proposición de un socio en la primera junta que haya.

4º Los socios por turno rigurosos que llevará y comunicará la secretaría podrán convidar a un amigo suyo para que asista a laos pasadías.

5º Cuando algún socio se ausentare, no estará obligado a satisfacer la cuota del pasadía que haya tenido lugar durante su ausencia.

6º La sociedad tendrá un presidente, un vice-presidente, un secretario y un prosecretario que se renovará cada año en el primer domingo de septiembre, siendo la elección por aclamación y en junta general.

7º Podrán concurrir a los pasadías sin cuota alguna y como socios honorarios los Sres. D. Pablo Negron, D. Perfecto Cámara, D. Francisco Escala, D. José María Valdez Sigler, D. Pedro Garibaldi, D. Ramón Gasque, D. José Isabel Heredia, D. José Dolores Sierra, D. Gabriel Cahona, D. Arcadio Montero, D. José Prudencio Alcocer y D Eulalio Centella, siendo este ultimo el colector de la sociedad, o sea ayudante del secretario para atender en los pasadías.

8º Todo lo que los socios hubiesen dado para ajuar o servicio de la sociedad quedará a beneficio de esta cuando por cualquier motivo dejaren de pertenecerle, procurando que los que entraren de nuevo den algo para reponer lo que más falta haga.

9º Con oportuna anticipación comunicará la secretaría el pasadía que debe efectuarse, y al verificarse la cita, darán los socios la cuota respectiva.

10º En todos los acuerdos de la sociedad solo tendrán voz los socios honorarios, con excepción del colector que tendrá voz y voto.

11º Cualquiera diversión pública en que quisiera tomar parte la sociedad, será acordada en junta general y sus gastos se proratearán con igualdad entre todos los socios propietarios.

12º los pasadías tendrán lugar en la Quinta Esquimal, en cuya sala se fijará el reglamento.

13º No se permitirá juego alguno, aun cuando sea sin intereses, ni conversaciones alusivas a la política.

14º Cuando algún socio sin tocarle el turno quisiese llevar a algún amigo al pasadía que deba efectuarse, se lo participará al secretario y éste si no hubiese habido otro socio que haya solicitado antes lo mismo, se lo concederá dándole orden al colector de cobrarle otra cuota igual.

15º Los pasadías extraordinarios serán de cuenta del socio que los promueva, quien se lo participará al secretario con tres días de anticipación para que lo comunique a los demás socios.

16º Cualquier socio puede separarse de la sociedad, dando solamente aviso al presidente a secretario.

17º Todo acuerdo deberá aprobarse por mayoría absoluta y se hará constar en un libro que levará la secretaria.

18º En las discusiones el presidente tiene el voto de calidad para las resoluciones.

19º Este reglamento será suscrito por los socios quedando por lo tanto obligados a su más exacto cumplimiento; no pudiendo innovarse sino hasta pasados dos años de puesto en observancia, considerando los acuerdos posteriores como artículos reglamentarios en todo lo que no se oponga al presente reglamento.

Mérida, agosto 30 de 1863. [Nombre de los socios].




martes, 21 de febrero de 2012

Las colecciones del museo yucateco

El Museo Yucateco es una de las más connotadas empresas de resguardo del patrimonio yucateco, institución fundada en la segunda mitad del siglo XIX y que continuaría con su labor en el siglo XX. Presentamos la octava entrega de los Tesoros de la BVY, pero que para nuestro blog se nos ofreció con una transcripción un tanto más extensa.



Joed Peña Alcocer. "Las colecciones del museo yucateco" en PorEsto!, 15 de Febrero de 2012.

El siglo xix se distinguió por el cultivo de las artes y las ciencias. En Yucatán el deseo del progreso llevó a la apertura del Instituto Literario del Estado, fundado por el general Manuel Cepeda Peraza en el año de 1867. Para acrecentar el rescate patrimonial y mejorar la instrucción del pueblo yucateco, se agregó al instituto, en el año de 1871, el Museo Yucateco, el cual se dedicaría a la recolección y resguardo de las antigüedades y la bibliografía yucateca. Presentamos ahora el informe del Museo en el año de 1903.






Informe que el c. Presidente de la H. comisión de Instrucción Pública presenta al ejecutivo local, acerca del estado que guarda dicha instrucción en todos sus ramos el año escolar 1902-1903. Mérida de Yucatán, Imprenta Gamboa Guzmán, 1903. Fondo Reservado del Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán, libros.










Museo Yucateco

Director interino: Sr. Miguel Gamboa.

Informe en los términos siguientes:

“Nombrado por el Superior Gobierno del Estado, Director interino del “Museo Yucateco”, por licencia concedida al Director propietario C. Lic. D. Arturo Gamboa Guzmán, cábeme la honra de informar a V.H. lo que sigue, acerca del estado que guarda dicho establecimiento.

En el mes de Diciembre último, acudí al Sr. Gobernador del Estado, manifestándole la necesidad que había de hacer en el Museo algunas reparaciones y mejoras, y aquel digno funcionario, cuyo celo por el bien público es tan notorio y patente, acogió favorablemente mis gestiones, y pasó la solicitud, que para llevar a cabo las reparaciones y mejoras aludidas le presenté, al estudio de la H. Legislatura, apoyándola y recomendando que se adicionase al presupuesto vigente una partida destinada al pago de los gastos que se erogasen. Como no podía menos de suceder, la H. Cámara, penetrándose de las sólidas razones aducidas por el Ejecutivo, decretó la susodicha adicción, señalando en el presupuesto de egresos del presente año, la suma de dos mil pesos que se invertirán en la conservación y fomento del “Museo Yucateco”, y facultando al Gobierno para ordenar los gastos que con este fin se hiciesen. De esta cantidad, únicamente se han gastado hasta la presente fecha, un mil cien pesos, habiendo remitido el suscrito, en su oportunidad, los comprobantes de su inversión.

Las reparaciones y mejoras llevadas a cabo, son las siguientes: en la sala principal, se reforzó el techo con once vigas de hierro, porque algunos de sus rollizos, viejos y rotos, amenazaban con un derrumbamiento, con lo cual se benefició también la Escuela Normal de Profesores, pues, como es bien sabido, el Museo ocupa dos piezas bajas del Instituto Literario del Estado, encima de las cuales se encuentran las que están destinadas a dicha Escuela Normal; se puso cielo raso, se pintaron las paredes y se colocaron las vidrieras en las ventanas para defender de los objetos del polvo de la calle; la puerta de entrada, antigua y descompuesta, se ha cambiado con otra de cedro nueva y sólida; un gran armario, con hojas de vidrio, que había en medio de dicha sala principal, se dividió en dos, para que pudiesen ser arrimados a los muros y quedase espacio bastante para colocar un hermoso mostrado de cristales, comprado en la suma de ciento cincuenta pesos. En la actualidad se están construyendo dos vidrieras para la misma puerta, cuatro marcos de cedro con sus vidrios para colocar unas telas impresas del antiguo Seminario de San Ildefonso, de esta ciudad, relativas a actos públicos de Filosofía y Física sostenidos en el mismo Seminario; cuatro cajas de cedro y cristales para la exposición de objetos, y diez y nueve marcos más, provistos igualmente de vidrios, para retratos hechos al creyón y litografiados. Pata el servicio de esta Dirección se ha comprado un escritorio y una prensa de copiar.

Las colecciones del Museo se han enriquecido considerablemente, teniendo yo la satisfacción de que en virtud de las gestiones que al efecto hice, se hubiese logrado adquirir varios objetos de Arqueología, Historia y Numismática, cuadros al óleo, manuscritos e impresos. Acompaño a este breve informe una relación de dichos objetos, dando noticia de su procedencia. Como se ve, alcanzan la respetable suma de ochocientos catorce, y entre ellos hay algunos que deben ser especialmente mencionados por su particular importancia, tales como la célebre cruz de Cozumel, que ha fijado la atención de sabios americanistas; las diez grandes cabezas de serpientes esculpidas en piedra y procedentes de las ruinas de Chichén-Itzá; el retrato al óleo del ilustre Gral. D. Manuel Cepeda Peraza, que implantó en nuestro suelo la forma de gobierno republicano democrático que nos rige y fundó el Instituto Literario del Estado, y el del insigne Obispo Dr. D. Crescencio Carrillo y Ancona, sabio historiador, a cuyos nobles esfuerzos debe Yucatán la fundación de este Museo de Antigüedades. Estos dos retratos son de tamaño natural, y de los llamados de tres cuartos. El eminente Dr. D. Justo Sierra, escribió las siguientes palabras en el año de 1845, en su periódico “El Museo Yucateco”, acerca de la cruz de Cozumel, que entonces se guardaba en la sacristía de la Iglesia de San Juan de esta capital: “A nuestro amigo el padre Aranda, capellán de aquella Ermita (San Juan), recomendamos el especial cuidado de conservarla, mientras que Dios mejora sus obras y se consigue la formación de un museo de antigüedades yucatecas, en que seguramente tendrá un lugar preferente esta celebre cruz de piedra”. Al colocar, pues, como últimamente hemos colocado, este celebre monumento histórico en nuestro Museo de antigüedades, dejamos cumplidos los deseos de aquel esclarecido yucateco.

En los momentos en que concluía el presente informe, tuve noticia de que, al ejecutarse en el patio principal del Palacio Episcopal de esta ciudad, las excavaciones de un sumidero, se habían encontrado diversos objetos arqueológicos. Inmediatamente me traslade al Obispado, y tuve la fortuna de cerciorarme de la exactitud de la noticia. El Sr. Pbro. D. Eulogio Suárez y Sal, a cuyo cargo está dicho edificio, interpretando el parecer e intenciones del Ilmo. Sr. Obispo Dr. D. Martín Tristchler y Córdoba, que actualmente recorre en visita pastoral las parroquias del interior, en el acto me entregó para el Museo todas las piezas encontradas, las que por desgracia no están todas enteras y de algunas tan solo pudo recogerse unos pocos fragmentos. Tanto los fragmentos como los objetos enteros, están ya depositados en el Museo y en conjunto ascienden a la cantidad de cincuenta y cinco piezas, que también van comprendidas en la sección respectiva de la relación que acompaño.

La colección de aves disecadas que existía en el Museo, se ha trasladado al Instituto Literario por disposición del Sr. Gobernador del Estado, en vista de que en ese plantel de educación ha de prestar mayor utilidad, porque servirá para el estudio de los jóvenes cursantes de ciencias naturales.

Esto es cuanto tengo el honor de informar a esa R. Corporación, protestándole mi profundo respeto.









martes, 31 de enero de 2012

Un caso de mesianismo


La Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán, fungiendo como promotora de la cultura e impulsora del desarrollo cultural del Estado, inició el día de ayer una serie de publicaciones, en el periódico PorEsto!, bajo el título de "Tesoros de la Biblioteca Virtual de Yucatán", estos artículos ofrecen al lector la posibilidad de conocer un poco más del patrimonio documental resguardado en el Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán.

Las notas constan de una estructura sencilla, un breve comentario sobre un documento resguardado en las colecciones del CAIHY y disponible en la BVY antecede a la transcripción de una parte del mismo, acompañado el texto de una imagen del documento. Esta iniciativa busca incentivar la consulta de la Biblioteca Virtual y de las visitas a los repositorios documentales, esperemos contribuya mucho a aumentar el interés por el patrimonio resguardado en archivos y bibliotecas.

Para nuestros amables lectores dejamos la primera entrega de esta serie de artículos, agradeciendo a su autor el permitirnos su reproducción.


Joed Peña Alcocer (comentario y selección). "Un caso de mesianismo" en PorEsto! 30 de Enero de 2011.


El siglo xix, especialmente en su segunda mitad, vio desarrollar la prensa y, en general, todo tipo de publicación de carácter impreso. Por ello es fácil encontrar folletos que abordan casi cualquier tema, siendo éstos un medio seguro de propagación de noticias e ideas. Tal es el caso de Juan Peón Contreras y su Evangelio.



Juan Peón Contreras fue hermano del renombrado dramaturgo yucateco José Peón Conteras. Llegó a ser director del Museo Yucateco y fue precisamente mientras fungía como director de dicho establecimiento cuando se logró decomisar la estatua del Chaacmol. Tiempo después abandonó el cargo, ya que había perdido la razón y se consideraba “precursor del Mesías”, dedicándose a la misión que le había sido revelada. Ello propició la publicación del folleto del cual presentamos la introducción, uno de los últimos casos de mesianismo yucateco del siglo xix.








-Peón Contreras, Juan. Evangelio de don Juan moderno precursor del Mesías. Habana, El Aerolito, 1888.









Comunicación abierta al Gran Senado Mexicano.

Agente honorario de Arqueología Nacional, nombrado por la Secretaría de Fomento, en los Estados de Veracruz, Campeche y Yucatán.

Ciudadanos SENADORES

            A imitación de la noticia que dieron al Senado Romano, cuando la prédica en la Judea, de JESÚS, el GALILEO, Divino Mártir del Gólgota, me cabe la a altísima honra de anunciaros, el primero, de una manera oficial, la aparición en Yucatán de un Misterioso Extranjero, natural del pueblo de ORICA, departamento de Tegucigalpa,  República de Honduras, que dice llamarse JESÚS y tener REINO en YUCATÁN y en las NACIONES EXTRANJERAS, pudiendo aseguraros que en mi humilde concepto, es un Filósofo, por excelencia, y se halla en toda plenitud de sus facultades mentales, siendo de admirar el que nunca  hubiese querido aprender a escribir, juzgándolo para sí, innecesario, por lo cual, y por otros mil fundamentos, me atrevo a calificar de Infusa su Gran Ciencia y superior MISIÓN a la de Nuestro Señor Jesucristo, sin menoscabo de su DIVINIDAD.

            Hace tres años, Ciudadanos Senadores, que en el mentado JESÚS [a quien vulgarmente llaman en Yucatán con sarcasmo “Salvador del Mundo”, en Campeche “El Mesías” y los indios bárbaros “Echvab”] recorre toda la Península de Feria en Feria, de Pueblo en Pueblo, y de casa en casa, sufriendo, de las turbas que les siguen y de la escoria social, groserísimos insultos y pedradas con la  más heroica y filosófica resignación. Aparece como humilde mercader ambulante, predicando su MISIÓN, sin distinguir las clases sociales, con intachable virtud y celo infatigable. Tuve presentimiento de su venida a Yucatán, a la aparición del Gran Cometa de 1882, con la cual coincidió su presencia en la Península.

            Me encontraba yo, a la sazón, explorando oficialmente las soberbias y monumentales ruinas de “COBJA” Gran Necrópolis de los primitivos habitantes de este país y en mi opinión tierra habitada por los descendientes de JACOB, a 19 leguas al Noroeste  de la antigua SAACI [hoy Valladolid] o sea tierra habitada por los descendientes de Isaac, los cuales, como los de Jacob, Pusieron a dichas ciudades sus nombres anagramados.

            Dichas ruinas, nunca han sido exploradas por los Arqueólogos y Turistas extranjeros, que frecuentan la Península, a consecuencia de hallarse situadas en territorio de indios rebeldes hace 40 años a la obediencia del Gobierno.

            Tan extraordinaria revelación, la hice desde entonces, Ciudadanos Senadores, a los distinguidos caballeros yucatecos D. Ramón Aznar Pérez y D. Demetrio Traconis García, personas serías y fidedignas, a cuyo respetable testimonio apelo.

            Me remito, para concluir a lo que podéis leer seguidamente, con la atención que vuestro sano criterio aconseje, para que estéis al tanto, si os parece, Ciudadanos Senadores, de la Sacra Misión de JESÚS, mi Maestro Divino, en quien yo reconozco al consolador anunciado, que como está escrito es de El Hijo y de El Padre, no hecho, ni engendrado, mas Procedente, y á quien ya he tenido la honra de Precursoriar en el territorio de los Indios bárbaros de NOH CAH STA CRUZ TI U LUUM, que significa en el rico idioma de los Mayas, Gran pueblo o tierra del crucificado, y en cuyas Ruinas Monumentales, creo haber hecho singularísimos descubrimientos relacionados con la Misión misma.

            No poseo la infalibilidad Papal, Ciudadanos Senadores, tan terrible e inútilmente combatida por el sabio Obispo Strros Mayer, en el último concilio Ecuménico, pudiera equivocarme Ciudadanos Senadores; pero entre tanto, arrastrando con heroicidad la rechifla de la inmensa mayoría de los que de sabios presumen y por de contado, las de los necios e ignorantes, creo cumplir con un deber de conciencia y del más puro y acendrado patriotismo, al comunicaros hoy, aniversario del día más solemne para nuestra madre Patria, tan Fausta como extraordinaria noticia.

            Para hacer algo más atractiva la lectura de la Sacra y Real Misión y de mis Breves reminiscencias alusivas, las he escrito en malísimos versos, casi improvisados y destituidos de todo mérito literario, compensando mi pena, la originalidad del argumento, ininteligible para los más, la justa celebridad y fama de que goza mi ilustre hermano el Doctor Don José Peón y Contreras, cuya indulgencia imploro, así como la vuestra.

            Protesto a Ustedes Ciudadanos Senadores, mi respetuosa consideración.- Libertad y Constitución.

MÉRIDA DE YUCATÁN, 16 de Septiembre de 1887.
Juan Peón Contreras de Elizalde.
P. del M.