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martes, 18 de junio de 2013

Lázaro Cárdenas, la fuerza del discurso y la lotería nacional.


Lázaro Cárdenas del Río, presidente de México en el periodo de 1934-1940, es una de las figuras emblemáticas de la política mexicana y de la Revolución, con acciones impensables y un discurso firme dejó una marca indeleble en la historia de nuestro país.

La expropiación petrolera es un hito de la historia y la memoria, la cercanía del presidente con la nación mexicana se dio en todos los aspectos de la vida política, social y cultural, su figura reflejaba autoridad y aún en los pueblos más recónditos de la laja peninsular se escuchaba con marcado respeto  el voto de aprobación al General.

Es innegable que el discurso del presidente Cárdenas jugó un papel muy importante, fue la base de la construcción de una imagen que fue respaldada por las acciones de su gobierno. La expropiación petrolera fue un signo de modernidad, de aprovechar los recursos fósiles para el desarrollo económico nacional y refrendar la soberanía de la nación por sobre los intereses extranjeros. El campo fue también foco de atención del presidente socialista de México.

No debemos perder de vista que para afianzarse en el poder Lázaro Cárdenas creo organizaciones oficiales como la Confederación Nacional Campesina y la Confederación de Trabajadores de México, de este modo maniataba las pretensiones de ir en contra del rumbo marcado desde la presidencia. Los sectores campesinos y obreros fueron controlados. Mediante este hábil movimiento el clientelismo y las mafias sindicales iniciarían un vertiginoso desarrollo, y décadas después, si bien no se alejaron de los designios del poder presidencial, se volvieron contrapesos importantes.

Cárdenas supo conciliar el ejercicio del poder, la habilidad política de maniatar a contrincantes sin perder crédito frente a la sociedad; probablemente ese fue más grande acierto, saber conducirse de manera discreta, sin causar exaltación mediática de aquellos que no se vieron favorecidos por él.

La Reforma Agraria fue otra de las grandes causas del cardenismo, la fragmentación de la gran propiedad y el surgimiento del ejido son elementos de marcaron la historia de muchas poblaciones mexicanas. Aunque es importante señalar que no tocos los hombres de campo sonrieron ante tal política.

Los pueblos tendrían mejores condiciones de producción, la agricultura mejoraría y todos tendrían espacio en el cual trabajar. Se esperaba que las condiciones materiales y la calidad de vida de los pueblos mejoraran.

La influencia del discurso cardenista llegó a todos los medios de difusión posible, el entorno rural y su mejora paulatina estaban presentes. Ello influyó para que el bien común fuera exaltado sobre el interés individual, las campañas publicitarias de toda dependencia de gobierno debían incluir las ideas anteriores.

La Lotería Nacional en el mes de septiembre de 1937 publicó en la prensa anuncios para el sorteo del día 16 de ese mes. Las imágenes reflejan el discurso cardenista sobre la mejora de las comunidades rurales, de la dotación de artículos que hicieran la diferencia en la calidad de vida y seguridad. Un campesino, un bombero y un topógrafo son los personajes con los que se ilustra la publicidad, todos ellos buscan el bien común y destinarían el premio a los intereses de las comunidades. He aquí las imágenes:

Diario de Yucatán, 1 de Septiembre de 1937.



Diario de Yucatán, 2 de septiembre de 1937.



Diario de Yucatán, 4 de septiembre de 1937.


El discurso cardenista estuvo presente en todo lugar, las imágenes anteriores son muestra de la fuerza que las ideas, su propagación y aceptación tienen. La imagen de Lázaro Cárdenas debe mucho al discurso que se reprodujo en todo lugar

miércoles, 22 de mayo de 2013

Ideales pedagógicos, afanes sociales

Joed Amílcar Peña Alcocer en Unicornio, suplemento cultural y científico de PorEsto!, 21 de abril de 2013. [1]

Bejlae´ bajun ki´imak óolil
Yaan tak tu taamil k-puksi´ik´al
Tumen le senkech muy´yajo´,
Jach tu jaajil ts´o´ok u máan.

Le beetik wéetxiibile´ex
Tin wóotaj k´uchuj te´ela´.
¡tumen tin ts´íiboltaj k´aay
U ki´imak óolil bejlae´!

Ahora, cuánta felicitad
Hay hasta el fondo de nuestro corazón,
Porque tanto sufrimiento
De verdad ha acabado.

Por eso compañeros hombres
He querido llegar hasta aquí
¡porque deseé cantar
La felicidad de hoy!
 
                                 David Vivas Romero

La escritura es una de las conquistas más grandes en la historia humana, con ella se alcanzó la inmortalidad, no del cuerpo y sí de las ideas. Transmitir pensamientos, formular propuestas, dejar registro de los procesos humanos y hacer de la palabra acción son algunas de las formas primordiales del texto, de la grafía en la vida de la humanidad.

Algunos individuos en nuestra historia lograron, gracias a su pluma, ser de la colectividad, en otras palabras, patrimonio de todos. ¿Cómo es posible pasar de la unidad corporal a la multiplicidad patrimonial? La palabra es vehículo de ideas y, en los casos más excelsos, de esencias. Cuando somos capaces de transmitir con la escritura parte de nosotros hemos encontrado su función social, demostramos además compromiso pleno con el tema escrito.

Un texto da cuenta de la idea, un conjunto de ellos y del mismo autor nos muestra su cosmovisión, su talante intelectual; de varios autores un conjunto de textos sobre un tema nos da el panorama de una época, de una ciencia o disciplina.

Nos reunimos el día de hoy para celebrar el ingenio humano, primero del escribir y después el de buscar. El volumen Grandes pedagogos yucatecos[2] es un florilegio luminoso de intelectualidad, deberes e ideales educativos, originado en cinco mentes dedicadas a la educación de la juventud yucateca de principios del siglo XX. La misma publicación tiene la marca de un editor que no escatimó tiempo y dedicación para encontrar los textos que conforman el segundo volumen de Grandes pedagogos yucatecos.



Uno de los méritos del libro es reunir textos de difícil acceso, algo que seguramente muchos han señalado ya. Los artículos encierran un valor más profundo, que es a saber, brindar las huellas del pensar pedagógico de cada uno de los autores compilados. Los textos dan el perfil de cada autor, diferenciables plenamente, en conjunto nos muestran el camino que tomó la pedagogía en las primeras cuatro décadas del siglo XX. A continuación resumimos nuestra propuesta de lectura.

Por una pedagogía crítica. Manuel Alcalá Martín

Los artículos del maestro tizimileño demuestran una clara preocupación por la educación, fundamentada en la crítica al sistema educativo, a los métodos e ideas imperantes en Yucatán.
En “La escuela primaria: su orientación actual” el maestro Alcalá escribió:
En efecto, la escuela antigua, conforme con el concepto que de ella se tenía, conforme el humildísimo papel que desempeñaba en el seno de las sociedades no alumbradas aún por el magnífico sol del renacimiento de las ideas que ha inyectado en los pueblos la savia de sus principios vigorizantes, era exclusivamente instructiva, se limitaba a transmitir a las inteligencias en flor una dosis más o menos escasa de intelectualismo desesperante, con su aprendizaje de memoria, con sus textos abstrusos, con sus procedimientos rutinarios, con la más absurda de las disciplinas, reveladora de ningún conocimiento que se tenía de la naturaleza psicofísica del niño […]. [3]

La crítica a la escuela antigua no era nueva, en este caso lo importante es situar las afirmaciones en el tiempo de su creación, 1910. La escuela antigua no era aquélla impartida antes, sino, durante el Porfiriato, aquélla que los congresos pedagógicos intentaron substituir, pero apenas veían los resultados esperados. La orientación, el camino que las escuelas debían tomar era muy claro.

Lo anterior queda confirmado con el texto “La inspección técnica de las escuelas: urgente necesidad de su reorganización”, donde la propuesta es modificar la distribución de las zonas escolares ya que “la Ley de instrucción pública de 1887, vigente en parte de nuestro Estado, establece la inspección escolar; pero ésta es muy deficiente en su organización”.[4] Su labor le valió ser prologuista de El problema de la instrucción pública en Yucatán, de José I. Novelo.

La tradición pedagógica es otro de los temas que permean la obra de Alcalá Martín, de manera especial la semblanza que realiza de Rodolfo Menéndez nos ilustra la influencia tan fuerte que los porfirianos y positivistas ejercieron en una de las generaciones de estudiantes que mayor peso tuvo en la construcción de los proyectos educativos del siglo XX. Los afanes de cambio fueron expresados en sus textos, el temor a contradecir no era característico en el profesor.

Visión panorámica o el que todo lo abarca. Artemio Alpizar Ruz

Peca de modesto en “La efectividad de la enseñanza en el estado”,[5] argumenta estar poco preparado para responder al cuestionario de El Paladín Escolar. Pero en cada respuesta hace ir y venir al lector entre reflexiones basadas en su experiencia educativa: “la ley del estado es letra muerta”, “ha hecho falta también el esfuerzo de la iniciativa privada”, “contribuciones especiales para instrucción” y “equilibrio de presupuesto” son algunos de los temas tratados.

El libro como elemento indispensable en la educación es motivo de otro de los textos del maestro Alpizar Ruz, dedica un artículo al problema de los libros para la enseñanza en el aula. La cultura del libro en nuestros días se encuentra en un debate constante, principalmente por los nuevos soportes y los llamados libros enriquecidos, ello no ha impedido que el texto de instrucción se mantenga en las aulas y sea punto central del debate entre los profesionales de la educación.

El texto titulado “Reflexión acerca de los libros de texto en la escuela” es una crítica al maestro flojo que hace del libro “objeto y agente activo de la enseñanza”[6] cuando sólo debe de ser el medio. Es un texto que dadas las condiciones actuales sobre el libro vale la pena estudiar.
La educación del indígena no escapó a su ojo de águila:

Otro grave inconveniente para la difusión de la enseñanza en los pueblos es el idioma; todos sabemos que la lengua maya es la que hablan los hijos de los indios. Por esa razón, el maestro encargado de una escuela rural debe poseer esa lengua, si se quiere que cumpla convenientemente su cometido, de lo contrario es fácil obtener un fracaso que redundará en perjuicio de dicha raza.[7]

¿Cómo nos encontramos en ese punto ahora? Buscar soluciones que todo lo abarcan sólo está en los hombres que buscan el progreso no de una fracción, sino de la totalidad. Una perspectiva amplia sólo puede ser respaldada por un conocimiento de mismas características.

Buena educación para una buena patria. David Vivas Romero

La formación de valores cívicos es inseparable de la educación, ha sido su motivo y razón (basta leer Educación y nacionalismo de Josefina Zoraida Vásquez), así lo confirman cada uno de los textos de David Vivas Romero. El alto celo patriótico del maestro queda de manifiesto en su vehemente forma de expresarse sobre el lábaro patrio, de la descripción detallada y emotiva de los niños llorosos ante la enseña tricolor.

La Revolución hacía su trabajo en la mente del profesorado Yucateco, si el Porfiriato dio lugar a lo extranjero ahora los profesores no pasaban oportunidad de dar cuenta de la importancia del respeto a los símbolos patrios de México. “Una lección de educación cívica”[8] y “Una excursión escolar”.[9]
Los recuerdos de las fiestas del centenario de la independencia en 1910 cobraron excepcional valor para hablar de patriotismo, su sentir queda descubierto cuando recuerda las fiestas nacionales:

Era que el gran espíritu de la Patria ungía en aquel instante nuestras almas con el óleo sacrosanto de su amor. A mí me pareció que nos alejábamos de la tierra, que su resplandor vivísimo me deslumbra y que una música lejana y dulcísima embargaba mis sentidos. Mientras tanto, las tiernas vocesitas (sic) decían: “¡Bandera! ¡Bandera tricolor! ¡Bandera de México![10]

El respeto a la patria, a la identidad mexicana, es distintivo de la educación que inicia a partir del año de 1910. La emotividad patria se fundiría con el proceso de enseñanza, considerando a la educación eslabón indispensable en la construcción de la nación, las fiestas del Centenario no tendrían tanto eco en el régimen de Porfirio Díaz como en el de Francisco I. Madero. La presencia de la Liga de Acción social en algunos de sus textos es de llamar la atención, si bien se trataba de una institución de carácter social no era del agrado de todos. En la conciencia de David Vivas la Liga de Acción social era:
Motivo de legítimo orgullo y que más tarde, si, como lo deseamos ardientemente, consigue llevar sus hermosísimos ideales al terreno de la práctica, será causa muy poderosa de positivos adelantos, correspondiéndole por ello un puesto de honor, una brillante página en los anales del progreso yucateco.[11]

Se mantuvo fiel a la idea del maestro como formador de ciudadanos que rindieran el debido respeto a la patria y supieran convivir en armonía con los demás. “La educación moral”,[12] texto incluido en la antología, nos remite a una nueva moral, secular, donde lo moral es civilizado y patriótico.

Científico de la educación, sociólogo de la vida. Eduardo Urzaiz


De intelectualidad sobresaliente, de imponente figura e impresionante polivalencia, Eduardo Urzaiz supo llenar el espacio que al entrar cada vez más al siglo XX dejó Rodolfo Menéndez de la Peña. Primer rector de la Universidad Nacional del Sureste, novelista, precursor de la psiquiatría e introductor de la operación cesárea en Yucatán el nombre de Eduardo Urzaiz significa mucho.

Se ha mencionado que la más grande labor del cubano hecho yucateco fue introducir la operación cesárea en nuestro estado, disiento de tal afirmación, sus textos deben hacernos pensar en una obra equilibrada donde todo, realmente todo, tiene el mismo peso. Sin su interés por la educación nadie hubiera aprendido a hacer una cesárea, sin su pensar científico los progresos en la teoría pedagógica local hubieran sido lentos.

El Porfiriato le sentó bien a Eduardo Urzaiz, su formación positivista reluce en pasajes como el siguiente:
Mas hay que convencerse, por triste que esto sea, que el poder de la educación tiene sus límites y de que existen seres incurables o a quienes la educación modifica muy poco. Tales son los niños totalmente idiotas, los amorales o criminales natos, los epilépticos con impulsos irresistibles y los que se encuentran en el primer periódico de la demencia precoz.[13]
La cita anterior es producto del rigor y del lenguaje técnico, la influencia de la psiquiatría en el estudio de los “criminales natos” fue una constante porfiriana, el surgimiento de los departamentos de antropología criminal tiene su base en ese tipo de estudios que llevaron, incluso, a la medición de los niños en escuelas para detectar a los “idiotas”, criminales y demás “anormales”.

Sus textos son una síntesis de sus trabajos en todas las ciencias que cultivó, “La imaginación y la abstracción en el proceso educativo”[14] producto de sus estudios sobre psiquiatría, “La educación como función social” revela su interés por la sociología pedagógica: “la educación comprende las aptitudes físicas y psíquicas del individuo humano y las colectivas que posee como ser social; es el factor más importante en la evolución de este ser y el coeficiente del progreso en general”.[15]

El texto renombrado por el editor como “La educabilidad: una necesidad esencial del hombre” nos remite a la unión de biología y ciencias sociales para el amplio entendimiento del proceso de formación intelectual de los individuos, combatía pensar la pedagogía como una labor simple:

El poder de la educación ha sido muy discutido. Algunos lo consideran limitado; suponen a todos los hombres iguales al nacer y creen que cuando lleguen a ser más tarde, en bien o en mal, será obra de la educación que reciban. Otros niegan este poder y afirman que el modo de ser de cada individuo depende únicamente de las tendencias que hereda de sus progenitores [...]. Ambos extremos se apartan igualmente de la verdad. Todo niño, al nacer, hereda de sus padres y antepasados aptitudes y defectos, tendencias buenas y malas. La obra de la educación consiste en aprovechar las disposiciones felices del sujeto y promover el desarrollo de las facultades deficientes y menos brillantes [...].[16]
En conjunto hacen el trabajo que hoy llamamos multidisciplinar, biología, antropología, historia y pedagogía se reunían para poder explorar toda la complejidad de la formación intelectual del hombre.

Humanista, maestro. Rodolfo Menéndez de la Peña


Rodolfo Menéndez, como maestro de ideas liberales siempre buscó el progreso social, moral y científico mediante la educación, pero ello no significaba negara la utilidad de la enseñanza religiosa como referente para mejorar y templar el carácter del niño.

Publicó en el año de 1907 La moral en acción[17] para su uso en la enseñanza primaria, el texto señala en su prólogo que uno de los fines de la enseñanza es “formar el corazón y el carácter del niño, robustecer su sentido moral, impedir que en su alma se formen las malas inclinaciones, cultivar en él los elevados sentimientos de la benevolencia, la caridad, la abnegación, el amor sagrado de la patria y del género humano, las leyes del honor, el culto del deber, la religión de la virtud”, elementos similares a los deberes cristianos.

Las poesías “El lujo de los pobres”, “La enseñanza y el bien”, “La inocencia y el arrepentimiento” y “El taller y la escuela” nos permiten ver en buena medida al humanista que fue. [18]

Consideraciones generales

El volumen presentado por Freddy Espadas Sosa es un complemento ideal para el estudio de las ideas pedagógicas en nuestro estado, nos permite aproximarnos a revistas como La Escuela Primaria, La Educación, La Educación Integral, El Paladín Escolar y Lux, además de algunos capítulos de libros. Cabría decir que presentar los textos de cada autor en orden cronológico hubiera sido útil para seguir la evolución de su ideario, de los temas que les preocuparon con el paso de los años. Fuera de ello no hay detalle que apuntar.

Por parte de los grandes pedagogos reluce su filiación porfiriana, de los cinco dos mencionan a Olegario Molina como impulsor de la educación, dos no hacen mención de ninguno de ellos, pero no ocultan su positivismo, sólo uno de ellos hace mención de Madero y su gobierno. Textos que nos hablan de un ideario, textos que nos hablan de una época, de la complejidad de la pedagogía.

Notas

[1] Texto leído por el autor en la presentación del libro Grandes pedagogos yucatecos, el pasado 21 de marzo en la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán.
[2] Espadas Sosa, Freddy (editor). Grandes pedagogos yucatecos, volumen II. Mérida, Casa de la Historia de la Educación de Yucatán-Universidad Autónoma de Yucatán-Universidad Pedagógica Nacional-Secretaria de Educación Pública del Gobierno del Estado de Yucatán, 2012, p. 262. Las citas de obras de pedagogos yucatecos realizadas a lo largo del texto provienen del libro referenciado anteriormente, se consignará al autor, el título resumido y la página correspondiente en la edición (en el caso de una cita textual se anota la página precisa, en caso de referencia general a algún artículo se señalan las páginas que ocupa), así como la fecha de publicación original.
[3] Alcalá Martín, “La escuela primaria: su orientación actual”, pp. 35-36. Publicado originalmente en La Educación Integral, 15 de enero de 1910.
[4] Alcalá Martín, “La inspección técnica de las escuelas: urgente necesidad de su reorganización”, p. 48. Publicado originalmente en La Educación Integral, 5 de mayo de 1910.
[5] Alpizar Ruz, “La efectividad de la enseñanza en el estado”, pp. 57-69. Publicado originalmente en El Paladín Escolar, 15 de mayo de 1913.
[6] Alpizar Ruz, “Reflexiones acerca de los libros de texto en la escuela”, pp. 79-80. Publicado originalmente en El Paladín Escolar, 15 de marzo de 1915.
[7] Alpizar Ruz, “El problema de la educación del indio”, p. 78. Publicado originalmente en El Paladín Escolar, 13 de noviembre de 1908.
[8] Vivas Romero, “Una lección de educación cívica”, pp. 116-120. Publicado originalmente en La Educación Integral, octubre de 1910.
[9] Vivas Romero, “Una excursión escolar”, pp. 127-132. Publicado originalmente en La Educación, 1 de abril de 1929.
[10] Vivas Romero, “Una lección de educación cívica”, p. 118.
[11] Vivas Romero, “Trascendental proyecto de la Liga de Acción Social”, p. 112. Publicado originalmente en La Educación Integral, 15 de enero de 1910.
[12] Vivas Romero, “Educación moral”, pp. 133-135. Tomado del libro El niño proletario, editado en 1945.
[13] Urzaiz Rodríguez, “La educabilidad: una necesidad esencial del hombre”, p. 170. Tomado del libro Nociones de antropología pedagógica, editado en 1939.
[14] Urzaiz Rodríguez, “La imaginación y la abstracción en el proceso educativo”, pp. 172-180. Tomado del libro Nociones de antropología educativa, editado en 1939.
[15] Urzaiz Rodríguez, “La educación como función social: su evolución histórica”, p. 138. Tomado del libro Conferencias sobre sociología dedicadas a los maestros de educación primaria y a los alumnos de las escuelas normales de la república mexicana, editado en 1924.
[16] Urzaiz Rodríguez, “La educabilidad: una necesidad esencial del hombre”, pp. 166-167.
[17] Texto editado recientemente por la Secretaria de Educación del Estado de Yucatán, inscrito en un amplio proyecto de rescate de nuestro patrimonio educativo realizado por la Casa de la Historia de la Educación de Yucatán. Menéndez de la Peña Rodolfo. La moral en acción, para la enseñanza primaria superior. Mérida, Universidad Autónoma de Yucatán-Secretaria de Educación del Estado de Yucatán, 2008, 273 p.
[18] La selección de poesía de Menéndez abarca las páginas 236-249. Todas provienen de La Escuela Primaria.

viernes, 3 de mayo de 2013

Chacmool: convergencia de voces


I

La hermandad es uno de los más altos valores del carácter humano, es el vértice de la concordia, la comunicación y la comunión. No todos han podido acceder a ella, muchos han sucumbido ante el peso del omnímodo mundo capitalista aproximándose a un egoísmo individualista que nos desposee de nuestra sustancia.

En nuestra situación actual todo esfuerzo por buscar la unidad de los pueblos y el mutuo entendimiento es ya una noble misión, erigiéndose como posibilidad de reencuentro y crítica a la separación. Los pueblos americanos en el desarrollo de su historia han visto flageladas sus relaciones, muchos son los motivos y diversos los efectos, pero ha llegado el tiempo en el que se procure una reunión de pensamiento. América es una.

José Martí en Nuestra América vislumbró las posibilidades, dio los elementos y señaló claramente que “ cree el soberbio que la tierra fue hecha para servirle de pedestal, porque tiene la pluma fácil o la palabra de colores, y acusa de incapaz e irremediable a su república nativa, porque no le dan sus selvas nuevas modo continuo de ir por el mundo de gamonal famoso, guiando jacas de Persia y derramando champaña”. Los de corazón fatuo, a pesar de su pulcra escritura y deleite de sus palabras no buscan la hermandad, no ven en su patria provecho. De ellos Martí escribió: “¡estos nacidos en América, que se avergüenzan, porque llevan delantal indio, de la madre que los crió, y reniegan, ¡bribones!, de la madre enferma, y la dejan sola en el lecho de las enfermedades! Pues, ¿quién es el hombre? ¿El que se queda con la madre, a curarle la enfermedad, o el que la pone a trabajar donde no la vean, y vive de su sustento en las tierras podridas con el gusano de corbata, maldiciendo del seno que lo cargó, paseando el letrero de traidor en la espalda de la casaca de papel?”.

El Apóstol cubano nos llama a hacer de América una, de buscar el filamento de nuestra identificación comunal, de hacer de nuestras voces y acciones una defensa de nuestra tierra, de no buscar fuera lo que en abundancia poseemos. Otro eminente cubano, Ildefonso de Estrada y Zenéa, en una reflexión posterior a su dilatada labor educativa señaló que los escritores cuando no son llamados a poner el pecho frente a la bala enemiga deben ayudar a preparar las revoluciones. Es tarea de los intelectuales y académicos latinoamericanos acometer la tarea de buscar los ideales plasmados por José Martí, en la búsqueda de la unidad y la hermandad.

En el mes de marzo de 1877 José Martí se encontraba en Mérida, su estadía coincidió con la celebración de la llegada a Mérida de la efigie recién descubierta del Chac Mool. El más grande de los cubanos al ver la figura no dudó en imaginar su origen, en esbozar en su mente lo que la piedra labrada por los mayas significaba para la cultura e historia latinoamericana. En el Chac Mool se vio, en él vio a América.

La ágil pluma realizó los trazos de un dibujo del monumento maya, donde el rostro del propio Apóstol se unía al cuerpo dibujado. El acto de Martí no corresponde únicamente a una imaginación de prodigio, es la búsqueda de la hermandad, de la confluencia de la historia, las personas, las ideas y las acciones. Los hijos de América deben responder a ese llamado, las plumas americanas deben cumplir con ello.



II

El año 2013 significa también el aniversario de uno de los proyectos más importantes en el campo de las letras, en el que sus fundadores y colaboradores han retomado la figura del Chacmool visto por Martí para llevar a buen fin la noble tarea de encontrar los nexos históricos, sociales y culturales entre el pueblo mexicano y cubano. Chacmool: cuadernos de trabajo cubano-mexicanos cumple diez años de haber iniciado la travesía de fortalecer la unión entre México y Cuba. Fue durante la “I Conferencia por el Equilibrio del Mundo” del año 2003 cuando su publicación fue pensada, a partir de ese momento una pléyade de intelectuales y académicos de ambos países se congregó alrededor de ella.

La coordinación de la revista tiene en Carlos E. Bojórquez Urzaiz y Sergio Guerra Vilaboy dos destacados estudiosos de la historia, el primero ha sido distinguido en Yucatán con las medallas Eligio Ancona y Yucatán por su destacada labor académica, el segundo es destacado historiador cubano distinguido por Casa de las Américas por su ensayo “Jugar con fuego: guerra social y utopías en la independencia de América Latina”.

La seriedad de los textos es indiscutible, la revisión acuciosa de las colaboraciones han dado como resultado que la publicación ofrezca material de primer orden. No se puede esperar menos al ver quiénes conforman los comités, algunos de ellos son: Miguel Barnet Lanza (Cuba), Manuel Uc Sánchez (México), Adolfo Gilly (México), Eusebio Leal Spengler (Cuba), Eugenia Meyer (México), Nidya Sarabia (Cuba), Cintio Vitier (Cuba) (+), Leopoldo Zea (México) (+), José Juan Cervera Fernández (México), Bernardo García Díaz (México), Salvador Morales Pérez (Cuba) (t), Francisco Pérez Guzmán (Cuba) (t), Eric Villanueva Mukul (México) y Oscar Zanetti Lecuona (Cuba).

Entre quienes se han dado a la tarea de indagar sobre la historia compartida de Cuba y México podemos mencionar, por la Isla, a: Pedro Pablo Rodríguez, Armando Hart, Eloísa Carreras, Enrique Sosa Rodríguez, Eusebio Leal Spengler, Oscar Zanetti, Salvador Morales Pérez. En tanto que de México se han encargado de rememorar y avivar las históricas relaciones: Miguel León-Portilla, Adolfo Gilly, Cristóbal León Campos, Emiliano Canto Mayén, Rodrigo Ordóñez Sosa, Tomás Ramos Rodríguez, Jorge Castillo Canché, Faulo Sánchez Novelo y quien escribe.

El pasado 30 de enero, teniendo como marco la “III Conferencia Internacional por el Equilibrio del Mundo”, fue presentado el número VII de Chacmool. Congrega en sus páginas voces de una misma historia, episodios compartidos en los que se debe abundar mucho más, de tal modo que con base a recocernos como poseedores de una historia en común sepamos estrechar las manos en un franco saludo de igualdad.
Hace unos años en el barrio del Venado, en La Habana, se colocó una escultura de la antigua efigie maya con el rostro de Martí, rememorando el dibujo hecho hace más de cien años. Ahora esperemos que en la conciencia histórica de cubanos y mexicanos se coloquen las letras de los diversos textos de este nuevo Chacmool, acrecentando nuestra reflexión al pensar en las visiones de América que José Martí tuvo al contemplar en Mérida la escultura maya. Prosigamos por el camino de buscar, hacer, defender a Nuestra América.

Publicado en Por Esto!, 31 de enero de 2013.

lunes, 15 de abril de 2013

Un facsimilar en D. Bullebulle

Joed Amílcar Peña Alcocer, Por Esto!, 21 de marzo de 2013.

Al POR ESTO!
XXII años de continuar con la bicentenaria historia de la prensa en nuestro estado

Yucatán iniciaba el año de 1847 con un espíritu que bullía por la fe en el progreso, los campos agrícolas del oriente se habían hecho de la reputación de ser “el granero del estado”, la economía de las poblaciones que los albergaban era boyante, así lo demuestran los edificios vallisoletanos, yaxcacabenses(1) y sotuteños.

La prensa daba cause a reportajes sobre los progresos en agricultura, las páginas literarias abundaban y se veía un horizonte luminoso. En el mes de julio de 1847 el horizonte fue iluminado a ojos criollos por “la tea incendiaria del indígena sublevado”, para los mayas era luz de libertad.

En el contexto anterior surge una de las publicaciones más famosas del siglo XIX en Yucatán, el periódico satírico D. Bullebulle. Fabián Carrillo, José Antonio Cisneros, José García Morales, Miguel Barbachano y Gabriel Gahona “Picheta” estaban tras las páginas del periódico, a ellos les tocó ver los cambios que la Guerra de Castas trajo.

La vida de la publicación no fue larga, pero en su corta existencia no desaprovechó tocar el tema de la Guerra de Castas en artículos e imágenes. En uno de los últimos artículos, titulado “El testamento del año 1847”, relata la muerte de D. Bullebulle y el incendio de su testamento a los incrédulos ojos de los testigos; inmediatamente al artículo sigue una leyenda que a la letra dice “he aquí sacado de un documento auténtico el facsímile de la firma de uno de los principales caudillos de los indios sublevados” y se inserta un maltrecho trazo que dice “Jacinto Pat”.


Facsimilar de la firma de Jacinto Pat, en D. Bullebulle


La Guerra de Castas tomó de sorpresa a la población, muchos periódicos dieron cuenta de las cartas entre sublevados y miembros del gobierno; pero fue D. Bullebulle el que ofreció una firma de Jacinto Pat.

La revisión de la documentación epistolar de Jacinto Pat nos revela una letra clara y entendible, todo lo contrario al “facsimilar” que el grupo de bulliciosos dio a conocer a sus lectores. Considerando la destreza de Gabriel Gahona no podemos dudar que se pudo haber conseguido una mejor reproducción. La firma de Jacinto Pat publicada en D. Bullebulle tiene correspondencia con características de la firma original, evidencia que los responsables de la publicación conocían la correspondencia y, ya sea por haber hecho una mala copia o por la premura de publicar, no obtuvieron un facsímil en forma.

Habría sorprendido publicar una firma de trazo nada vacilante proveniente de un indígena “bárbaro y sublevado”. ¿Podría ser que la reproducción fuera mal realizada apropósito? A mediar el siglo XIX eran muy pocos los indígenas que sabían leer y escribir, se pensaba en el indígena como iletrado. La buena letra producto de la enseñanza formal era asequible generalmente a criollos y mestizos, ellos eran depositarios de la civilización, por lo tanto un indígena de buena letra evidentemente educado no podía ser guía de aquellos que iban en contra de la cultura, la política y la sociedad de Yucatán.


Firma de Jacinto Pat, carta a Miguel Barbachano



En un artículo publicado en el mismo periódico, “Nini va por la lana y vuelve trasquilado”, el personaje sale “disfrazado” de maya en plena Guerra de Castas y, por ello, es objeto de linchamiento por los habitantes del poblado al que llegó. Logra ser rescatado por un sacerdote que lo insta a hablar en latín para que la muchedumbre se diera cuenta que no es un indígena, los mayas no hablan latín.

Podríamos decir que el facsimilar publicado en D. Bullebulle es una muestra más del pensamiento que las élites tenían sobre los indígenas, pero no podemos más que considerarlo una posibilidad. Seguramente la publicación de la firma de Jacinto Pat fue comentada e hizo que la población conociera la letra del sublevado, reafirmando a la prensa como el medio por excelencia de transmisión de noticias.

Esta y otras publicaciones con sus detalles y particularidades han hecho más amena la vida de los yucatecos. La prensa en Yucatán tiene ya 200 años, es una historia con destellos y sombras que al día de hoy parece no terminará pronto, en ello nos alegramos.

(1) En el original Yaxcabences, cambio realizado por el periódico.

miércoles, 6 de febrero de 2013

De las fuentes históricas y su utilidad para la literatura


No es nada nuevo el adagio que dice "sin fuentes no hay historia", el concepto de fuerte carga positivista es un llamado a la construcción de investigación con una base documental. En un principio se entendía documento como la fuente oficial o manuscrita, pero al día de hoy el concepto de lo que un documento se ha ampliado su espectro, debido a ello la fotografía, la novela, los poemas y la historia oral han sido reivindicados como elementos a considerar en la investigación.
En el caso de la investigación literaria han tenido un peso importante las obras de autor, descuidando la utilización de documentación contemporánea que  es un revulsivo en el análisis de los textos. Las invitaciones, los programas de mano y los anuncios en prensa  nos ayudan a comprender la obra de algún autor o el conjunto de ella en un amplio marco; conocer la distribución de las puestas en escena, los puntos de venta de los libros así como los espacios públicos en los que se sitúan los literatos es abordar el estudio de la historia de la literatura no únicamente desde el poema mismo o la corriente literaria en la que se inscribe (como ejemplo de ello los 18 tomos de Historia de la literatura en Yucatán de José Esquivel Pren), permitiendo ver la labor literaria en todo el ambiente de su producción estilística, formal, cultural, política y circunstancial (como ejemplo de ello, con sus respectivas acotaciones, De la nostalgia por la memoria a la memoria nostálgica de Arturo Taracena Arriola), es decir, la escritura en su tiempo. Agreguemos las fuentes manuscritas, en especial las epistolares y tendremos modo de reconstruir la creación de ideas u obras.

Carta manuscrita de Octavio Paz.


La búsqueda hemerográfica es de suma ayuda en la construcción de un estudio crítico y revisionista de los autores. Los plagios de Gutiérrez Nájera, conocido como el Duque Job, no podrían haber sido evidenciados sin la acuciosa revisión  realizada por Clementina Díaz y de Ovando en su texto "Otro plagio y otro seudónimo del 'Duque job'" o "Dos plagios del Duque Job" de Héctor de Mauleón, son textos en los que la hemerografía funge como detonante de una revisión del estilo del autor y que se complementa con la revisión de fuentes bibliografías que dan pie a los argumentos de plagio.
La crítica literaria más actual se ha servido de diversos elementos para hacer juicio literario. En revistas de circulación nacional que se autonombran de literatura (la crítica se comprende dentro de ella), como Letras Libres o Nexos, el análisis de autores clásicos e incluso de obras recientes obedece a la inspección en base a amplios criterios de contexto de vida y creación literaria.
Los historiadores de la literatura han hecho uso de fuentes más variadas en la construcción de sus objetos de estudio, el resultado  ha sido el enriquecimiento de las vetas de estudios literarios, permitiendo la inspección de facetas antes no vistas en sus letras o mirara su vida en las letras en relación a las circunstancias de los tiempos vividos, podemos mencionar "La vida como imperativo literario" de Miguel Rupérez sobre Juan Goytisolo, artículo en el que no existe referencia directa a alguna fuente primaria pero que deja entrever los resultados de un dialogo más estrecho entre los apuntes, fuentes históricas y análisis de la obra literaria del español.
Es importante mencionar que la sola fuente primaria no puede esclarecer o abrir nuevos senderos historiográficos en relación a la literatura, todo depende de la pericia de quien a ellas se llegue.


Folletín de Los Martires del Anahuac, 1870.

viernes, 11 de enero de 2013

Publicaciones emeritenses

 
Joed Amílcar Peña Alcocer, en PorEsto!, 10 de enero de 2013.
 
A mi tío José Manuel, galante meridano amante de la cultura
 

El pasar de los años moldea la nívea roca, Mérida ha visto pasar 471 años en los que un perfil de cultura, imaginación y creatividad ha sido delineado por mujeres y hombres de valía incomparable, por todos aquellos que en el día a día le han dado su reputación.

La ciudad se ha distinguido por muchas razones, enumerar cada una de ellas nos llevaría mucho tiempo y la lista muy difícilmente acabaría. La ciudad ha sido punto focal del desarrollo cultural del área peninsular, la llegada de la imprenta en al año de 1813 marcó el inicio de una tradición y gusto por la publicación de revistas y libros que al día de hoy perdura.

A lo largo de los 200 años de la imprenta en Yucatán, que precisamente se conmemoran este año, han sido varias las publicaciones que han llevado por título el nombre de la ciudad o son una clara referencia a ella. No fue únicamente en los poemas donde la evocación a la ciudad se hizo presente, en los talleres de impresores y sus posteriores herederos se presentó siempre el anhelo por dedicar a Mérida el título de algún impreso.

La Gaceta de Mérida la de Yucatán fue una de las primeras publicaciones periódicas que tuvieron por título una referencia a la ciudad, su finalidad principal era dar a conocer las más importantes disposiciones del gobierno yucateco. El responsable de la publicación fue “el ciudadano Marcos Salazar” en la plazuela de San Juan, en sus páginas se informaba de las sesiones del Congreso Constituyente así como notas de los más diversos temas como, por ejemplo, la elección del Papa, anécdotas e información que se creyera de utilidad para la población. La función de La Gaceta era eminentemente política y administrativa.
 
 
 

Sería hasta mediar el siglo XIX cuando surgiría el primer periódico literario yucateco, publicado por Justo Sierra O´Reilly el Museo Yucateco abrió camino para un sinfín de publicaciones similares. En el año de 1869 salió de la imprenta Álbum Meridano: Semanario de ciencias, literatura y artes, en su introducción decía que “la literatura es el barómetro de los pueblos” y seguramente sus redactores pensaron en situar a Mérida en una buena escala del mismo, las colaboraciones de Alfredo Torreola, Ildefonso de Estrada y Zenea, Diego Bencomo y Gertrudis Tenorio Zabala, entre otros, hicieron de la revista un material imperdible en su tiempo. Pasaron los años y en 1886 salió a la luz El Álbum Meridano: periódico de ensayos literarios, publicado por “varios jóvenes aficionados” solazó el tiempo de sus lectores con anécdotas de viajes, poemas y notas varias. Las revistas literarias nunca fueron reacias a dedicar unas páginas a su blanca ciudad, otras no lo dudaron y meridanas se declararon.

La tradición de emprendedores escritores y editores yucatecos no decreció con la llegada del siglo XX, aumentó mucho más y se forjó una sólida reputación. Mérida sería considerada por muchos como una de las ciudades más adelantadas, con uno de los mejores gustos musicales, literarios, en general con una vida cultural boyante. Mérida Galante: revista dominical de literatura y variedades en su título sintetiza mucho cómo los habitantes y visitantes de la ciudad la consideraban, en sus páginas se ofrecían composiciones literarias y se daba aviso de los próximos eventos y espectáculos, en su número del 7 de junio de 1914 un anuncio decía: “Los últimos días de Pompella (sic.), de la casa Ambrosio Torino [...] se estrenará en el Peón Conteras. Esta cinta es superior a la de igual nombre que ya se conoce en Mérida”. La ciudad galante, en sus revistas evidenciaba mucho de su gusto por las artes.
 
 
 

Avanzado el siglo, entre los años de 1937 y 1938, se publica Mérida: revista municipal con una intención de divulgar las obras del gobierno en turno, no descuidó por ello la publicación de notas de variado contenido. El H. Ayuntamiento de Mérida ofreció en la revista fotografías de sus colaboradores y funcionarios públicos que entraban en función, la revista municipal fue una buena estrategia por hacer llegar de manera amena las noticias a los ciudadanos, seguramente en mucho ayudó la constante publicación de fotografías de la ciudad, testimonio del pasado y motivo de reflexión en el presente.

Las revistas o periódicos siempre fueron el medio de publicación predilecto por los grupos políticos, por su parte los intelectuales yucatecos nunca desperdiciaron la oportunidad de hacer circular alguna de estas publicaciones y con ellas sus ideas. En la década de 1940 surgió el Centro Social Pro-Yucatán que tenía como finalidad agrupar a los yucatecos residentes en la Ciudad de México y demás puntos del país para “fortalecer entre ellos los lazos de fraternidad y mutualismo que deben unirlos, elevando su nivel social, físico, moral, cultural y económico; así como pugnar por que permanezcan vinculados con Yucatán, para que, conservando en todo su vigor el interés que deben de sentir por las cosas de su terruño, se preocupen por su mejoramiento y estén en aptitud de reintegrarse al mismo, sin dificultad, cuando las circunstancias así lo requieran”, para tal fin se publicó Emérita: revista mensual en la que no faltaron los artículos sobre la ciudad, los mayas, libros y demás.

La capital de nuestro estado ha visto pasar en más de cuatro siglos importantes eventos, las publicaciones periódicas nos dan testimonio de ello y muchas son también una señal de la profunda identificación que sus habitantes aún tienen con ella. Estas y muchas más publicaciones son resguardadas en las colecciones de la Biblioteca Yucatanense, lugar donde la memoria de los meridanos tienen un espacio para pervivir, pero sobre todo para salir a la luz cada vez que un hijo de esta blanca ciudad así lo desee.

miércoles, 2 de enero de 2013

Documentos mayas en la Biblioteca Yucatanense

Joed Amílcar Peña Alcocer en PorEsto!, 19 de diciembre de 2012.

El rescate de las lenguas originarias mexicanas, entre ellas el maya yucateco, ha consumido el esfuerzo de un gran número de académicos e intelectuales, así como numerosas propuestas de ciudadanos comprometidos con la pervivencia de nuestras raíces culturales.

El estudio de la lengua maya durante el proceso de colonización y el Virreinato dejó una importante cantidad de escritos sobre gramática. Ya en el México independiente las lenguas originarias fueron objeto de estudio, crítica e incluso rechazo.

Resulta de vital importancia emprender el rescate de estas lenguas; en el caso del maya se ha estimado que al actual ritmo de su abandono en poco más de tres generaciones caerá en un desuso casi total. Ante este panorama el estudio y rescate de esta importante lengua es apremiante y sobre todo la divulgación de las nuevas investigaciones y literatura, así como de aquellas fuentes históricas que nos dan un claro panorama del desarrollo de su desarrollo.

Es importante señalar que algunas fuentes primordiales sobre el tema se resguardan en instituciones extranjeras, tal es el caso de El vocabulario muy copioso de la lengua española e maya de Yucatán, escrito por fray Alonso de Solana que está en propiedad de la Biblioteca de la Hispanic Society of America junto con documentos similares de otras lenguas y regiones mexicanas. La Biblioteca Newberry de Chicago, en la colección Ayer, resguarda Relación de las entradas que hice a la conversión de los gentiles itzáes y cehaches de fray Andrés de Avendaño y Loyola, fechado en la ciudad de Mérida el día 6 de abril de 1696.
Los ejemplos anteriores deben hacer un llamado a nuestra conciencia sobre la riqueza patrimonial yucateca, en general mexicana, que por diversos motivos ha llegado al extranjero, coadyuvando a fijar nuestra mirada en aquello que aún poseemos y necesita de nuestra atención para su conservación.

Siguiendo firme a sus objetivos, socializar y difundir el patrimonio documental yucateco, la Biblioteca Yucatanense ha emprendido la labor de poner a disposición de todos los ciudadanos de México y el mundo una amplia gama de documentos en idioma maya, así como numerosos tratados y estudios que en los siglos XIX y XX sobre esta rica cultura se escribieron.

Este esfuerzo pone de manifiesto el tránsito histórico de los estudios lingüísticos, filológicos e históricos realizados en Yucatán, así como la presencia de le lengua maya en todo momento de nuestra historia. Representa una amplia contribución para los interesados en los estudios sobre la cultura maya yucateca, sirve también como una pequeña muestra de la riqueza de los fondos de las instituciones documentales yucatecas, como es el caso de la Biblioteca Yucatanense.

Los documentos mayas ahora están a disposición de todos. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que la Biblioteca Yucatanense posee una de las más importantes colecciones de documentos mayas y que al día de hoy incluso están disponibles en la red a través de la Biblioteca Virtual de Yucatán. Entre algunos de sus tesoros podemos mencionar manuscritos como los “Documentos de la estancia Concepción de Chí” fechados entre 1626-1877, “Los testamentos de Ixil” fechados entre 1765-1798, numerosas cartas escritas en maya relativas a la Guerra de Castas de puño y letra de algunos de los más famosos sublevados; se han puesto en línea importantes diccionarios como el Diccionario en lengua maya de Juan Pío Pérez o el Diccionario maya Cordemex y documentos como “Relación de arbitrariedades cometidas en Chichén Itzá por Edward H. Thompson” escrito y publicado en la prensa por Teoberto Maler, se sabe que de este documento mecanuscrito existen otras copias pero el que posee la Biblioteca Yucatanense no se menciona en la bibliografía sobre el tema.

Notificación de un censo en el poblado de Muxubku



Diccionario de la lengua maya de Juan Pio Pérez

Como se podrá notar, la riqueza de los documentos puestos en línea es elocuente del gran salto en la preservación y difusión del material maya, o de tema maya, resguardado en la Biblioteca Yucatanense. Acompañan a los documentos antes mencionados textos de Sol Ceh Moo, Jesús Amaro Gamboa, Briceida Cuevas y Feliciano Sánchez, por mencionar sólo a algunos de los más destacados literatos, quienes por medio de su obra han sabido dar una vitalidad sin precedentes a la literatura en lengua maya.

Todos los deseosos de leer la nueva narrativa maya encontrarán en la Biblioteca Yucatanense y en la Biblioteca Virtual de Yucatán generosas fuentes de donde abrevar de los textos ya clásicos, así como de aquellos que en los últimos años han hecho de la lengua maya una de las más importantes en todo el mundo. Se ha puesto así el primer eslabón de una cadena que crecerá conforme estas obras sean consultadas por los yucatecos, pues primordialmente este esfuerzo busca ahondar más en el conocimiento de nuestra cultura.

Los testamentos de Ixil


Cartas de la Guerra de Castas


martes, 4 de diciembre de 2012

La educación fémina en Yucatán durante el siglo XIX

Tesoros de la Biblioteca Virtual de Yucatán No. 54 

Joed Amílcar Peña Alcocer, en PorEsto! 13 de junio de 2012.

En el año de 1861, bajo la dirección de José García Montero, sale el primer número de La Biblioteca de Señoritas, revista dedicada a las mujeres. En sus páginas ofrecía textos y poemas que, a criterio del editor, orientaban a las mujeres por los senderos correctos para las mujeres, es decir, se buscaba que las señoritas yucatecas encontraran en sus páginas la correcta dirección para cumplir con su misión de madre, hija y esposa, los prototipos usuales durante el XIX. En los años de 1868 y 1869 nuevamente sería publicada, ahora con colaboración del colombiano Darío Manzuela, Francisco Sosa.

Unos años después, en 1870, sale el primer número de La Siempre Viva, revista redactada exclusivamente por mujeres, y que contó entre sus colaboradoras a connotadas maestras de la época como Rita Cetina Gutiérrez y Gertrudis Tenorio Zavala, quienes con poemas y demás escritos, demostraban ya una nueva conciencia sobre el papel y las actividades propias de la mujer.

Los ejemplos anteriores, representan dos momentos del pensar en la educación de la mujer, uno desde la perspectiva tradicional, y otro sin irse a los extremos nos da indicios de una nueva forma de pensar ya actuar de las mujeres yucatecas. Sin embargo, la educación de la mujer siguió manteniéndose en los estándares tradicionales, no por ello intentamos negar la existencia de proyectos innovadores como el de La Siempre Viva.
Los prospectos de las escuelas porfirianas para niñas, son una prueba de que la educación femenina se concentraba aun en buena medida en la enseñanza del bordado y otras habilidades útiles a la mujer.

En el instituto Literario de Niñas, en el año de 1898, aun se daban las acostumbradas clases de costura. Para facilitar el trabajo de profesoras y la instrucción de las niñas, el señor Adolfo G. Cantón obsequió una máquina de coser Singer, ya que así podría dar inicio una clase de costura a máquina.


"Adolfo G. Cantón comunica el obsequio de una máquina de coser al Instituto Literario de Niñas". Fondo Reservado del Centro de Apoyo a La investigación Histórica de Yucatán.




Deseando contribuir con nuestro grano de arena para hacer más grande la Santa Causa de la Instrucción popular, solicitamos y obtuvimos de nuestra Casa principal, el patrimonio para regalar al Instituto Literario de niñas y a uno de los Colegios Municipales, una “Máquina de Coser de Singer” con todos los accesorios, para inaugurar en la próxima apertura de las clases en aquellos acreditados plateles, la Clase de Costura en maquina. Con referencia a la primera, nos dirigimos ya al Ciudadano Gobernador del estado, quien se dignó aceptarla y se dirigió a la Señorita directora del Instituto a fin de inaugurar en el próximo año escolar, la Clase de Costura en máquina.

En ese sentido, rogamos a esa Honorable Corporaciones digne decirnos si es de aceptarse el obsequio y en el Caso de que lo sea ordenar a la señorita Directora del colegio que esa Honorable Corporación se sirva de signar, que lo reciba, significándole el objeto para que será destinada la ya dicha maquina, la cual será propiedad del Colegio.
Nos permitimos también poner a disposición de ese Honorable Ayuntamiento a la Señora Instructora de la Compañía para que enseñe el manejo de la Máquina y accesorios, durante una hora diaria, mientras la directora del Colegio que el Honorable Centro designe, se pone al conocimiento de dicha maquina y accesorios.

Nos es muy grato agradecer a ese H. Ayuntamiento las seguridades de nuestra consideración mas distinguida.

Mérida 28 Agosto de 1898.
pp. Adolfo G. Gual.