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jueves, 13 de junio de 2013

Teñir de negro

Los medios masivos de comunicación, en especial la televisión, influyen en la formación de la opinión pública, produciendo reacciones que pueden ser de aceptación, de confusión e incluso de animadversión y rechazo. Existen dos factores que conducen de manera irremediable a formar una mala opinión sobre los acontecimientos, la primera es una información segmentada y parcial; la segunda es la recepción poco crítica de la información.

En los últimos meses el conflicto magisterial en los estados de Michoacán, Guerrero y Oaxaca ha recibido una amplia cobertura de los medios periodísticos televisivos e impresos, la cantidad de reportajes sobre las acciones de los maestros disidentes ante la reforma educativa podría dar resultado a varios tomos de libros, los minutos de tiempo aire en la televisión podrían dar para un largometraje. Mucha de la cobertura que se le ha dado ha logrado que la sociedad conciba al profesorado de esos estados como violentos, holgazanes y reticentes a las mejoras, una imagen que poco a poco se infiltra en nuestro ideario e imagen del maestro mexicano.

Los programas informativos de los principales canales de televisión plagan al telespectador de imágenes de violencia, de desorden, de falta de interés por la educación, pintan sin más una imagen del profesor disidente regido por la sinrazón. Nunca estos medios noticiosos han realizado una entrevista a algún maestro que no acepte la reforma educativa, nunca han presentado las razones reales de la inconformidad, tampoco han ponderado los beneficios de las propuestas de los maestros que reclaman una mejor reforma, respeto a la integridad de la labor, a sus años de trabajo.

No somos ciegos, no se puede dejar de lado el clima de violencia que se ha generado, pero esa no es característica del maestro de Guerrero, Michoacán y Oaxaca, no es la forma de actuar del maestro mexicano. El poder de los medios y del discurso puede hacernos creer cosas que no son ciertas en su totalidad, incluso puede llevarnos a creer mentiras.

Falta que los principales canales de televisión tengan apertura y real compromiso con la información certera, que presenten las condiciones de trabajo que muchos de los maestros de nuestro país afrontan en la montaña, la selva, el desierto, la costa e incluso la ciudad, lugares en los cuales la realidad es más compleja que las generalidades presentadas en el discurso, donde la labor del magisterio debe hacer uso de nuevas habilidades, donde el desempeño laboral del docente deben mirarse con perspectivas distintas. Posiblemente una evaluación de carácter general, focalizada en un solo sector de los implicados en la educación en México sea inoperante en los lugares de desempeño de muchos profesores, ellos lo saben, ellos lo ven, ellos protestan por ello.



Una relectura de la reforma educativa es necesaria, lo mismo que escuchar las voces disidentes. Sólo de esa manera se podrá hacer una reforma que logre responder a la realidad de la educación mexicana, que responda y recompense la labor de los dedicados maestros. Nuestra sociedad debe ser más crítica de la información, saber notar posturas parciales, lograr complementar las noticias con fuentes independientes, valorar y reflexionar. Haciendo lo anterior podrá tener mejores elementos de decisión y acción, podrá tomar la postura que mejor le parezca pero con el fundamento de la crítica.

El ejercicio pleno de la ciudadanía nos llevará a comprender de manera cabal las posturas de los maestros disidentes, de aquellos que piensan, reflexionan de manera diferente y no por ello equivocada. Ejercer nuestros derechos nos ayudará a saber en qué momentos los medios de comunicación tergiversan de manera perversa las intenciones de los demás, de cómo se prestan a un juego poco ético de la manipulación de la información.

Como me dijera la maestra Effy Luz Vázquez “a los maestros por vocación nos duele que manchen nuestra imagen, conocemos lo difícil del enseñar, duele que no vean el esfuerzo y que quieran mentir sobre lo que somos”. Seguramente son muchos los profesores que consideran legítimos los reclamos por una mejor reforma, son ellos quienes se han enfrentado a la noble misión de enseñar.

Como sociedad que debe mucho a los maestros mexicanos busquemos enterarnos del origen de la protesta, cuando lo hagamos nos daremos cuenta de que ellos no están en contra de una evaluación, al contrario, exigen que todo miembro del sector educativo sea evaluado (directivos, planificadores y administrativos incluidos), que no sea selectiva o mal intencionada, que sea acorde a la realidad del país. Hagamos nuestra tarea y no dejemos que oscurezcan la imagen del maestro mexicano.

Publicado originalmente en Por Esto!, 18 de mayo de 2013.

martes, 11 de junio de 2013

El compromiso histórico del magisterio

La educación de los siglos anteriores es una invitación a la revisión de nuestra historia educativa, sobresaliendo la figura del maestro y los compromisos que históricamente ha asumido. Estos compromisos son la herencia del magisterio de hoy en día, en ellos algunos permanecen y otros los han dejado de lado.

La educación como un proceso formal, guiado, normado y progresivo debe tener un facilitador, a éste le hemos llamado profesor, más comúnmente maestro. La noción del maestro a partir del siglo XIX, que es cuando se dota la educación del marco institucional que conocemos, se une estrechamente al concepto de progreso. Los grupos rectores del poder político del siglo antepasado vieron en la educación y el profesorado agentes de cambio o como se diría en aquellos días, de progreso y civilización. Se encumbró a la educación como necesidad social no desprovista de poder, autoridad y liderazgo

No es de extrañar que las grandes reformas educativas en México, aquellas que dan el perfil histórico de la educación del país, surjan en el siglo XIX y el maestro sea un elemento primordial en su conformación. La educación patria, integradora, moral, científica, laica, racional y gratuita son los preceptos que van sucediéndose en el país, correspondió a los maestros hacerse cargo de la implementación de estas políticas en las populosas ciudades y los más apartados pueblos. Fue con el ejercicio del deber que el maestro se forjó la reputación de transformador, de emisario del progreso, ganando una sólida imagen de autoridad y respeto.

El oficio de enseñar se convirtió prontamente en uno de los más respetados, en uno de los más anhelados y en uno de los más sinceros.

El discurso educativo del siglo XIX tiene como una de sus características la cientificidad, la confianza en el saber, el conocimiento como redentor del pueblo o reactor para madurar, todo basado en una sólida formación académica, en un discurso respaldado por la acción. Estas mismas premisas serían compartidas por los maestros del cambio, los de la Revolución de 1910, quienes enarbolarían la bandera de la libertad, quienes buscaban salvar de la ignominia y la enajenación a la sociedad. El lápiz sería el arma, el enemigo la ignorancia.

El maestro de la Revolución llevó a los pueblos la cooperativa, impulsó la agricultura, presentó las letras, reveló el libro, liberó mentes y cuerpos esclavizados, se enfrentó a los terratenientes, introdujo la radio, fundó escuelas, escribió y noveló la redención de las masas, incluso las dirigió. Nuevamente el papel del maestro como agente de cambio se hizo presente.

La anterior es la herencia histórica del profesorado actual, que de manera lamentable ha perdido crédito ante la opinión pública, posiblemente por la desidia, por el sistema que sofoca o la falta de compenetración con la realidad del estudiantado. Urge retomar el compromiso con el proceso de la educación, en especial de dos de sus principales preceptos: laicidad y libertad.


El maestro debe de retomar su papel activo en la sociedad, haciendo todo lo posible por hacer valer los derechos de una educación laica en tiempos en los que el conservadurismo se disfraza de privatización, debe formar conciencias críticas que sabrán elegir, cuestionar y actuar. El laicismo no debe ser confundido con anticlericalismo, su intención real es el respeto a las posturas, a las ideas, es producto de la reflexión superior que quiere ser socava.

Por otra parte la educación en la segunda década del siglo XX se unió al movimiento Revolucionario, entendiendo su misión libertaria. La educación se transformó en un proceso de liberación, de eliminación de la opresión, fue así que muchas mujeres y hombres del campo conocieron sus derechos, las posibilidades que tenían, se revelaron ante la explotación y buscaron en la educación el refugio, el arma de las ideas.

Ambos preceptos tienen una función en la actualidad, pero sólo pueden ser atendidos de manera cabal cuando el maestro es consciente de su deber en la sociedad, de los compromisos históricos que hicieron del maestro y su labor parte importante de la vida del país.

Si en el siglo XIX y XX los maestros impactaron en la sociedad, ¿por qué no lo lograrán los del siglo XXI? Revisar la acción y herencia pedagógica de los siglos pasados debe ser una constante, cuestionarlos un deber, superarlos el objetivo. En la nueva generación de profesores y profesoras debe existir el compromiso, el valor de innovar, el deseo de ser parte activa de la sociedad.

Publicado originalmente en Por Esto!, 16 de mayo de 2013.

sábado, 4 de mayo de 2013

Memoria y monumentos




La memoria selecciona, conforma la identidad, olvido precedido de reflexión; pero olvidar sin reflexionar es desmemoria. La historia de los pueblos del interior del estado, cuando no son lo más grandes o poblados, se diluye con el paso del tiempo y aún aquellos grandes pueblos pueden, por las acciones humanas, perder vestigios de la historia sobre su progreso material, pérdida que muchas veces no puede ser reparada.
 
Los siglos pasados han dejado elementos memorísticos en edificaciones, placas y lugares, espacios donde la simple presencia del individuo o la observación del entorno lo remiten a experiencias personales o episodios de la historia comunal que perviven por la oralidad y tienen eco en los monumentos. Caminar por las calles céntricas de la mayoría de los poblados de Yucatán implica encontrarnos con placas conmemorativas a la jura de la Constitución de Cádiz, piedras con elementos prehispánicos incrustadas en las paredes de las casas y amplias construcciones donde los principales de la población vivieron en siglos pasados.

Muchas ocasiones basamos nuestra idea de monumento histórico en la antigüedad o la estética agradable, pocas veces es la memoria uno de los criterios. Si en base a la selección de recuerdos se construye la identidad y mediante la reflexión generan su historia los pueblos la memoria también nos ayuda a encontrar monumentos históricos, aunque no siempre corresponden a la antigüedad o estética deseada por las instituciones.

El desigual desarrollo material de los pueblos de Yucatán genera grandes expectativas sobre la pronta introducción del servicio de agua potable, de electricidad o pavimentación de las calles, cuando se logra no falta la inauguración y, la mayoría de las ocasiones, una placa conmemorativa. Los monumentos de muchos poblados surgieron de este modo. La primera toma de agua que facilitó los servicios de irrigación y consumo de agua potable, la primera calle con pavimento que agilizó el transporte de las cargas de la milpa o la primera instalación eléctrica, al caer en desuso evocaban recuerdos, fragmentos de la historia y pasaban a ser de manera discreta un monumento.


Posiblemente la falta de perspectiva sobre lo que es o cómo debe ser un monumento ha dado como resultado la demolición de muchos de ellos, dejando en el olvido episodios del progreso material de muchos de nuestros pueblos, siento que la mayoría no cuenta con una monografía. Las denuncias de demolición del patrimonio edificado tienen que ver con edificios del siglo XIX, pasando desapercibida la desaparición de otras edificaciones más recientes pero que tienen tanto o mayor peso memorístico.

En el año 2007 el POR ESTO! me dio la oportunidad de dar testimonio de la demolición de arcos mixtilíneos en una céntrica casa de Yaxcabá, pérdida irreparable; pocos años después la estructura del palacio municipal, que data de principios del siglo XIX, fue modificada al agregarle una torre de reloj que poco hace por la comunidad. Tristemente el cuidado del patrimonio edificado no ha sido prioridad en los últimos años.

En las últimas semanas, por acción del H. Ayuntamiento de Yaxcabá, fue demolida la primera toma de agua potable de la población, las reacciones no se hicieron esperar. La referida toma de agua no poseía elementos estéticos finos, sólo tenía una placa y la que fuera la primera llave de agua que dio beneficios a las familias de la población. Databa de los primeros años de la década de 1970. No era un monumento por sus atributos físicos o por su antigüedad, lo era por ser depósito de la memoria de muchos pobladores que en los días de su inauguración eran niños o adultos jóvenes.

La desmemoria se causa por acciones poco meditadas como la anterior y que dan cause a críticas aceptables pero también a la denostación sin sentido. Esperemos que las autoridades municipales de Yaxcabá tengan mejores criterios de preservación de elementos históricos del municipio. Al PAN se le ha acusado, desde las más altas esferas de la cultura nacional, de no preocuparse por la preservación de la cultura e historia de México, esperemos que no sea ese el caso de las autoridades de Yaxcabá. Aún están a tiempo de tomar acciones más meditadas o librarse de los malos consejeros.

Mientras tanto la comunidad tiene un lugar menos donde rememorar la historia.

Publicado en Por Esto!, 11 de abril de 2013.

jueves, 21 de marzo de 2013

Celebrar la labor de historiar


Nuestra entrada número 100 celebra la labor de historiar. Como una línea del tiempo nuestro blog en sus inicios es una fiel en mostrar los primeros esbozos de crítica y reflexión, los cambios son grandes, se notan a simple leída.

El tiempo, los amigos, las lecturas, los congresos, las conferencias, las presentaciones de libros y, sobre todo, el escribir han sido punto de partida para mejorar aquello que escribo. Del texto académico al texto de prensa, tales son las oportunidades que he podido experimentar en poco más de un año de escribir cada semana, en ocasiones sin descanso. Celebro el gusto de escribir, celebro el gusto de hacerlo junto a buenas amistas y buenos lectores.

Dejo ahora un texto sobre "La labor de historiar", publicado el 19 de marzo del 2013 en el periódico Por Esto! de Mérida, Yucatán.

La labor de historiar
Joed Amílcar Peña Alcocer

Los historiadores nos dedicamos al análisis del pasado remitiéndonos a las fuentes documentales contemporáneas a los sucesos investigados, la búsqueda de la certeza histórica constituye el resultado último del análisis y crítica de fuentes. Se trata de una labor compleja que escapa de la simpleza de recolectar fuentes o hacer una reseña más o menos extensa de un conjunto de manuscritos, impresos y testimonios orales. Es pensar la historia.

El hombre procurará siempre escapar del olvido, por lo tanto la labor de hacer memoria es inherente a la etapa de nuestro actual desarrollo social. En los últimos años negar la historia se ha vuelto redundante, dando paso a un ejercicio poco crítico de pensar y reflexionar nuestro pasado. "Revisionistas" y "desmitificadores" han salido al campo de la labor histórica para dar fin a los héroes, derribando al mismo tiempo los pilares de la construcción del conocimiento histórico: análisis, crítica, reflexión y, sobre todo, compromiso con la verdad. No una verdad construida en base a lo oficial, sino una que contempla todas las aristas de los complejos procesos históricos que van de lo factual, pasando por lo social y llegan a lo psicológico.

Posiblemente el sentir del pasado, que llama poderosamente a todo hombre, nos ha llevado a pensar en la facilidad de la historia, cuando no existe argumento más errado. La historia como disciplina es compleja, la historia como un saber social también lo es. Rodolfo Cortés del Moral hace unos años señaló, en su prologo a Reflexiones en torno a la historia de Luis Rionda Arreguín, que "pensar la historia significa transitar de la simple descripción de los hechos a la comprensión de sus sentidos y crisis". De manera atinada resumió el pensamiento sobre la historia de Rionda Arreguín en tres tesis: la historia es irreductible a determinaciones o causalidades simples; la objetividad del conocimiento histórico es el resultado de una dilatada historia en la que han participado diversos tipos de experiencia y de elaboraciones teóricas; al converger en la historia todas las experiencias humanas es la historia lugar natural de la condición humana.

Los tres puntos anteriores son una vía, no la única, para hacernos una idea de la labor del historiador. Queda claro entonces que el desmitificar o revisar no se trata del simple hecho de desmontar, es una compleja labor intelectual, filosófica y social que al día  de hoy es abordada por muy pocos con el profesionalismo debido. Armando Fuentes Aguirre, Francisco Martín Moreno o Macario Schettino son algunos ejemplos de una labor desmitificadora y revisionista que no hace caso de las tres premisas mencionadas anteriormente.

Es importante que no desviemos la mirada y neguemos que la lectura de la historia aumentó gracias a autores como los anteriores, aunque ello no represente la formación de una conciencia crítica sobre nuestro pasado. Los historiadores debemos regresar a la propuesta de Luis González y González quien, en su texto "La dosificación del saber histórico", nos ofrece propuestas para enseñar historia a niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos, en todos los casos la complejidad del proceso histórico está presente pero no por ello es incomprensible.

Luis González y González


González y González escribió que la historia tiene poca utilidad "para resolver los problemas de la niñez y la adolescencia, pero quizá mucha para desenredar los líos en que se meten lo adultos". Es decir, la historia es aprovechable en relación a la madurez del hombre y, también, por la madurez del escrito histórico, del compromiso de abordar el pasado para conocer todos sus sentidos y crisis.

Buscar en nuestro pasado es encontrarnos con las causas del presente, buscar las piezas que nos indican un futuro posible. Las historia se encuentra en el ceno de las sociedades que esperan de y al futuro, es una muestra de la confianza de los hombres en el porvenir. Por ello resultan absurdas las propuestas de "el fin de la historia", afirmarlo es reducir al hombre a un ser incapaz de ver más lejos del hoy. No gustará a muchos pero, una sociedad sin historia es síntoma de la desesperanza humana.

El historiador no es un profeta, aunque Jules Barbey d´Aurevilly les haya llamado profetas del pasado en 1851 y más recientemente Christopher Domínguez Michel, en todo caso es un ciudadano comprometido con el devenir de su pueblo. No es trabajo del historiador socavar la identidad de las sociedades, es explicarla, darle sentido al pasado y con ello ofrecer certeza de lo que somos. Las pocas palabras no bastan para hacernos una idea de lo complejo que es pensar en la historia y de ello nos damos cuenta al ver la complejidad humana.



viernes, 18 de enero de 2013

Sobre la libertad y el escribir


Una de las máximas del cristianismo argumenta que la verdad nos hará libres. El ser libres es uno de los anhelos más profundos de todo ser humano, la existencia de ese deseo responde al temor de la esclavitud, a la reducción de las capacidades del hombre a la mínima expresión.

Sin libertad implica no pensar, no poder hacer uso de nuestras capacidades intelectuales y en un punto máximo carecer de la posibilidad de actuar. La escritura ha sido considerada por muchos como una muestra de libertad, la pluma que no se doblega, el escrito que no tiene más régulos que la razón, donde la palabra no es atada a la roca de la imposición.

La libertad no es el simple hecho de ejercer, en el mundo de los que escriben las cosas no son así. Implica una serie de premisas que van más lejos de lo fáctico, en el terreno de las ideas tienen sus reales; es un compromiso de todo escritor, entendamos esto como la capacidad que tienen el hombre de usar las palabras para crear, para hacer de la pluma el generador y el papel el trasmisor de un discurso que lleve la voz de todos aquellos que no poseen la libertad de decir, de hacer.




Es tal la libertad de la pluma que los regímenes autoritarios, las dictaduras buscaron desaparecer. Los libros representan para estos sistemas de gobierno un lastre en tanto no se encuentren en la hoguera. El escritor pudo hacer de la libertad un derecho universal en la medida que sus textos fueron voz de aquellos que no pudieron levantarla. Pensemos en un caso extremo, que aunque exagera en algunos puntos es un ejemplo claro, México bárbaro de John Kenneth Turner denunció la esclavitud en el campo mexicano durante el Porfiriato, sus escritos fueron detonante de la búsqueda de la libertad. En la actualidad existen escritores que con deseos de llevar la liberad son privados de ella.

La universalidad del derecho a la libertad llegó cuando nos dimos cuenta de que no todos éramos libres. Einstein en De mi vida y pensamiento nos coloca los elementos para comprender la razón por la que no todos somos libres. La dificultad de vivir juntos es una característica que las sociedades tienen, pensemos en los estados racistas, en la persecución religiosa, en los atentados en contra de los activistas, ¿no son acaso muestran de intolerancia a la libertad?

El escritor desde su trinchera debe usar sus textos como vehículo trasmisor de los deseos de libertarios, señalar dónde existe esclavitud de pensamiento o de acción para hacer surgir la búsqueda de la libertad. Mientras los que escriben tengan libre conciencia y pensamiento, mientras no se dobleguen ante el poder hegemónico y puedan transmitir parte de su ser en sus escritos el camino se hará más fácil.

Carlyle escribió que el poeta era un héroe, los hombres que llegan a ser conocidos como tales tienen como característica la búsqueda de la libertad. El escritor como héroe tiene la misión de dar la voz al pueblo, al conjunto de hombres y mujeres que viven cerca de él, que padecen y buscan mejoría en sus condiciones de vida.

Los intelectuales mexicanos de principios del siglo XX, influidos muchos por la Revolución, plasmaron en sus novelas, cuentos y ensayos la voz de los desprotegidos. No por nada a la Revolución se le pone el apellido de social.

No conoceríamos la libertad si no supiéramos de la esclavitud. La labor de escribir cuando tiene compromiso libera a quien la ejerce y beneficia a quien lee.

jueves, 3 de enero de 2013

Carta a mis padres



Joed Amílcar Peña Alcocer en PorEsto!, 23 de diciembre de 2012.


Para Navi y Raúl, de quienes soy uno de sus hijos mayores.
Para Amada y Ricardo, de quienes soy uno de sus hijos menores.

Escribir, de manera más puntual el historiar, tal es el oficio que elegí. Se trata de una de las labores más antiguas que los hombres han desarrollado a lo largo de su existencia. Desde los primeros registros en arcilla, pasando por la pluma y la tinta, el género humano ha sentido una increíble fascinación por escribir, por registrar el presente e interpretarlo.

Los que escriben son llamados de manera genérica escritores, independientemente si la pluma es docta académica o generadora de literatura. Cuando escribimos entramos en un diálogo profundo, en una exploración de nuestras capacidades intelectuales, de la razón e imaginación; confluyen en un mismo momento, el de la creación, muchas de las capacidades humanas poco frecuentadas y que por lo avasallador del capitalismo no pocas veces devienen en individualismo.

Werner Jaeger, destacado filólogo alemán, dirigió una carta a Alfonso Reyes llamándolo "amigo en tierras lejanas" y en otras tantas se refiere a él como "ideal de una vida humanista", los encuentros entre ambos se cuentan con los dedos de una mano. La prolífica obra de Alfonso Reyes descubrió al académico alemán cómo la escritura hace que el hombre se descubra a sí mismo, es por lo tanto el escribir un ejercicio de autodescubrimiento, de exploración, de presentarnos a los otros.

Explorar, descubrir y revelar al hombre tiene por antonomasia responsabilidad, compromiso. El escritor debe asumir un compromiso, pero ¿qué compromiso es ese? Octavio Paz escribió que "la primera virtud de la poesía, tanto para el poeta como para el lector, consiste en la revelación del propio ser. La conciencia de las palabras lleva a la conciencia de uno mismo: a conocerse, a reconocerse. Y ese mismo lenguaje, que es la conciencia del poeta, lo impulsa finalmente a convertirse en conciencia de su pueblo", creo que las anteriores palabras son válidas para todo género de escritura.

Una conciencia de libertad debe permear todo trabajo académico e intelectual, debe, bajo ese compromiso, traducir la realidad a una expresión comprensible de la cual se pueda apropiar la sociedad. La crítica es fundamental, la ausencia de ella es ausencia de la libertad, nos lleva a orillas lejanas de toda influencia, nos hace independientes de pensamiento y evita el hombre se pliegue a la imposición, haciéndonos encontrar así nuestra conciencia. Desgraciadamente existen hombres de letras que rehúyen a su compromiso social, que piensan que la literatura es sin más literatura, esto es únicamente deleite ante expresiones más o menos agradables.

¿Acaso no es todo hombre producto de su tiempo? Por ello resultan risibles las posturas que desvisten a la literatura de un valor más que literario, hacen de la escritura un elemento exógeno al tránsito histórico del hombre. Semanas atrás un escritor al referirse a un reconocimiento que se le otorgó lo llamó "premio de literatura y no de política" evitando hacer declaraciones inherentes a la libertad de un compatriota suyo, con ello desproveyó al escribir de la libertad de conciencia, de afirmar, de denunciar y volver a sus escritos portadores de la conciencia de su pueblo.

El hombre que escribe debe asumirse como capaz de mover al interior de donde se encuentre la conciencia de los hombres. Si los que escribimos consideramos que nuestra tarea es entregar textos con orden, forma y contenido como máxima regla erramos grandemente, la tarea es hacer de los escritos una representación de nuestra realidad, de la realidad de nuestra sociedad y con ello llevar en los escritos las necesidades, anhelos, esperanzas y exigencias de la sociedad, ¿acaso no eso han hecho los escritores revolucionarios de todo el mundo?

De ustedes provengo. Maestros, socialistas e incluso comunistas, glorias deportivas de nuestra región, hombres y mujeres de compromiso con nuestro pueblo. Amada y Ricardo, en ustedes y sus padres se congregaron afanes revolucionarios de principios  del siglo XX; Navi y Raul, ¿acaso en los últimos años no fueron sus voces portadoras  de crítica e iniciativa? todos ustedes son portadores de un humanismo que intento traducir a la labor de historiar, de escribir.

Mérida/Yaxcabá, 20 de diciembre, día del escritor, de 2012.




viernes, 8 de junio de 2012

Los libros que hemos leído




Todos aquellos que hemos leído y, por lo tanto, comentado nuestras lecturas, debemos reconocer que nuestro “ego lector” muchas veces nos lleva a traicionar la verdad, nos trasformamos en comentaristas de libros nunca finalizados y, en peores casos, incluso de aquellos que nunca hemos siquiera tocado.

Causa desconcierto que, muchas más de las veces que nos gusta reconocer, no nos acordamos de aquello que hemos leído con “dedicación”. Los anteriores y otros más sucesos derivados del placer de leer nos hablan de dos cosas muy importantes.

La primera: siempre desearemos leer mucho más de aquello que hemos leído al día de hoy. El temor a no leer lo indispensable –o aquello que creemos indispensable- nos hace mentirosos muchas veces.

La segunda: la cantidad de libros, revistas, artículos, reportajes y demás textos es abrumadora, nunca leeremos todo lo que queremos, mucho menos lo que debemos, y siempre, de manera inexorable olvidaremos mucho más de lo que nos gustaría.

Podría salir una tercera, pero espero ustedes completen la lista.

En resumidas cuentas, el acto de leer nos hace ser, pensar, hacer y decir muchas cosas, en ocasiones barbaridades, pero es mejor así.

La siguiente ilustración, tomada de la edición del mes de Abril de 2012 de Letras Libres, nos ejemplifica claramente el estado de “El librero mental”, tal es el título de la gráfica autoría de Eduardo Salles.

 
"El librero mental" de Eduardo Salles.

jueves, 26 de abril de 2012

Nuestro Mensajero Escolar

Joed Amílcar Peña Alcocer, "Nuestro Mensajero Escolar" en PorEsto!, 25 de Abril de 2012.

A El Mensajero Escolar en su segundo aniversario

I

Muy de mañana una maestra toma consigo unos ejemplares de un periódico, de gran tamaño, color crema, de un diseño sobrio pero atractivo y con letras de tinte rojizo. Se dirige prontamente a su centro de trabajo, al llegar a él ordena sus utensilios de la mejor manera y, con voz amable, anuncia a sus compañeros que ha llegado el nuevo número de El Mensajero Escolar. Con ánimos lectores los profesores se hacen de su ejemplar correspondiente, siendo así que las publicaciones emprenden el viaje a sus nuevos hogares en Tekax, Acanceh, Muxupip, Ekmul y otras tantas poblaciones yucatecas.

En una fresca tarde un grupo de jóvenes ven caer poco a poco la noche, cada uno de ellos con un simpático periódico en manos, risas van y vienen mientras deciden quien iniciará la lectura en voz alta. Ya con la noche sobre ellos, Damayanti, Isabel, Obed, Wilder, Darnefi y Walter daban lectura a poesía, biografía e historia educativa de Yucatán.

Cuernavaca con su templado clima acoge a una familia peninsular, una joven madre da a leer a su pequeña hija un libro que invita a despertar, mientras tanto ella recuerda su cálida tierra repasando los textos del periódico que es mensajero de escuelas, profesores y alumnos. Las páginas de aquellas publicaciones la hacen añorar su tierra natal, le hacen sentir orgullo por su pasado.

Atravesando ríos, montañas y valles, cada uno de ellos división entre territorios, llegamos a las lejanas tierras de la ciudad Chilena de Vallenar. En casa de unos de sus habitantes se encuentra resguardado un periódico avocado a rescatar el patrimonio educativo de Yucatán, ahí alimenta los recuerdos de las vivencias y amigos hechos en la tierra del faisán y el venado.

En resumidas cuentas, sea en la escuela, en las reuniones de amigos o en tierras lejanas existe algo en común, la experiencia en torno a una publicación, dedicada expresamente a mediar entre el pasado y el presente educativo del estado.

II

Hace dos años que, El Mensajero Escolar, ha animado experiencias similares a las anteriores en muchos puntos de nuestra geografía estatal y en ocasiones lejos de ella. El máximo éxito de esta publicación ha de ser su presencia en las escuelas, en casa de profesores y alumnos, en ser parte del convivio escolar y familiar, es decir, en fomentar el recuerdo y valoración de nuestro patrimonio educativo.

Por lo tanto, los dos años de El Mensajero Escolar, son una prueba de la constancia y dedicación de los realizadores de tan importante empresa que tiene como principal fin difundir y hacer del patrimonio educativo una parte importante de la vida diaria de la población yucateca. La labor de difusión es una de las tareas más complicadas y arduas, el camino es difícil, asimismo mantenerse en él tiene la misma o mayor dificultad, la determinación juega un papel por demás importante en librar aquellos baches que se presentan en el camino, pero la ayuda más grande la dan los lectores. Los alcances de este trabajo han pasado las fronteras del estado, e incluso de nuestro país, ello es impulso y desafío al mismo tiempo.

Invitamos a los maestros a usar, leer y apropiarse junto con sus alumnos, de La Casa de la Historia de la Educación en Yucatán y de El Mensajero Escolar, manteniendo viva la tradición de un magisterio pujante y un alumnado entusiasta. Deseamos este sea el segundo de muchos años de esta benéfica publicación. Hagan suyo a El Mensajero Escolar.

jueves, 9 de septiembre de 2010

El Paquete Bicentenario



El día de hoy jueves en el centro histórico de la ciudad de Mérida elementos del cuerpo militar del país se encargarán de repartir un pequeño paquete conmemorativo del bicentenario de la independencia y del centenario de la revolución, todo ello para poder reforzar el sentimiento patriótico de los mexicanos. Un panorama de incertidumbre permea todo el ambiente mexicano y una de las cosas que el Gobierno Federal a ideado para poder subsanar un poco las lamentables condiciones sociales del país ha sido nuevamente invocar el amor patrio, para en medio de la desolación poder vislumbrar al México de la esperanza, al México tricolor.
El paquete que gustosamente recibí de parte de un soldado -y digo gustosamente porque realmente quería uno de ellos, lo queramos o no son una fuente para la posteridad de las “fiestas”- contiene una réplica a escala de la bandera nacional y un cartón en el que se imprimió la parte más conocida de la letra del himno nacional, pero lo más interesante de todo es el mensaje presidencial que acompaña tan singular paquete bicentenario. A continuación reproduciré fragmentos de dicha carta con unos breves comentarios.




Primer párrafo:

…Celebramos 200 años de ser orgullosamente mexicanos […]. Es un momento de gran júbilo y entusiasmo, en el que nuestra Bandera Nacional ondea más orgullosa que nunca en cada rincón de nuestro querido México.

-Hace 200 años existía el virreinato de La Nueva España, el movimiento de Hidalgo no era independentista y aun así el gobierno se empeña en hablar de un México bicentenario, cuando a mediados del siglo XIX existieron grandes actitudes regionalistas que impedían la formación de la nación tan deseado por liberales e incluso del deseado por los conservadores. Siglo XIX en el que Yucatán se separa y construye un fuerte espíritu regionalista. ¿200 años de ser mexicanos?
-Repasando la realidad en la que nos desenvolvemos, en la que día a día en el norte del país nadie sabe a ciencia cierta si vivirá un día más, en la que en ciudad Juárez no se esclarecen los asesinatos de mujeres, una realidad en la que la educación es inaccesible a la mayoría de la población y la escala de inseguridad aumenta cada día, un país que ha violentado infinidad de veces las leyes de reforma nacidas precisamente de una revolución en el XIX ¿cabe hablar de una bandera ondeando en cada rincón del país? La caricatura tan polémica de la bandera en los últimos días representa como nos ven desde afuera y muestra como se sienten en los rincones más desprotegidos de nuestro país. La Bandera esta a media asta, de luto por todas las vidas perdidas por malas decisiones.

Segundo párrafo:

La Bandera Nacional es el máximo símbolo patrio que nos une e identifica como mexicanos. […] Por eso, en el Año de la Patria hemos querido llevar hasta tu hogar, junto con esta carta, una reproducción de nuestro Lábaro Patrio.

-Siempre en épocas de crisis se busca un elemento de unidad, un símbolo que refuerce la necesidad de unión y de ayuda mutua, la bandera nacional con sus tres colores y los símbolos que cada uno representan cumplen con esa función, unir a un pueblo en un momento crítico. El Gobierno ahora se encuentra en un momento desesperado, en el que la lucha en contra del narco ha dejado familias muertas y la Bandera funge como escudo, como ángel que resguarda tras sus trinos colores toda la basura que el gobierno hace y hará. México ahora más que tricolor es escarlata. Y al no poder traer seguridad, alimento o buenas nuevas a los hogares se trae la bandera, que calma a algunos y nos hace pensar a otros. Llega una carta junto con otros papeles… luz, agua, teléfonos, todo más caro.




Tercer Párrafo:

Al admirar la Bandera Nacional, ten siempre presente sus colores: el verde de la esperanza de un México mejor, el blanco de la paz que hemos conquistado y el rojo de la sangre derramada por nuestros antepasados, en la lucha por los más altos ideales de nuestra nación.

-Desde la primaria se los significados. Ahora soy historiador y realmente puedo entender todo el proceso de “la sangre derramada” por los “héroes”, ya no veo la historia maniquea de buenos y malos, ya pasó ese tiempo para mí.
-El verde de las esperanzas frustradas, de los engaños sexenales o de cada tres años. El blanco de las caras blancas de temor en los niños que viven entre balas y el rojo del narcotráfico. La han manchado los que dicen enarbolarla.

Cuarto Párrafo:

Y confió en que este Año de la Patria marque el inicio de una nueva etapa de desarrollo con justicia, libertad y democracia para México, como siempre fue el anhelo de nuestros héroes.

-Dudo mucho que se cumplan los objetivos, sueños o mentiras del último párrafo de la carta. Como ya han dicho, al parecer todo va de mal en peor. La justicia y la democracia, así como el amor patrio no se obtienen en clases de formación cívica y ética, el regalar banderas no hace que haya más orgullo por México. Es una lástima que en estas fechas que deben ser para el ejercicio crítico sobre el proceso de construcción del país se haya sustituido por “un Disney con cultura” como alguien poco cuerdo dijo sobre un museo.

No todo es malo, pero no soy conformista.

domingo, 22 de agosto de 2010

De las Experiencias del Historiador

Todos como estudiantes de historia -mejor llamemonos historiadores, me gusta mas- hemos vivido cosas que son interesantes de contar. En los últimos cuatro años he pasado por situaciones bastante interesantes, cosas que creo son buenas compartir, de ahi que decida realizar esta "columna" a la que por falta de imaginacion he llamado "De las Experiencias del Historiador" con el fin de poder relatar algunas cosas que han pasado y que me han hecho pensar, espero sea bueno y algo util. Aqui la primera sobre algo ocurrido hace dos años en el mes de noviembre...

Toda comunidad o población tiene el derecho y al mismo tiempo deber de conocer su historia, pero una historia versada en hechos reales y producto de una investigación académica; ¿Por qué hacer este comentario, que pudiera parecer obvio? La respuesta es porque las cosas que parecen obvias, en nuestra actualidad no lo son; debido a las corrientes de pensamiento que se anidan en los grupos sociales, en las distorsiones que se hace de la historia, de nuestra historia. Una nueva pregunta surge a raíz de este comentario, ¿Qué tiene esto que ver con Yaxcabá? Ahora en las siguientes líneas me dedicare a explicar las razones por las cuales hago esta breve observación.
Remontándonos un poco a los hechos que en nuestra comunidad han ocurrido en los últimos meses recuerdo claramente que en el mes de noviembre se instituyo la medalla Jacinto Canek, en evidente honor al indígena del mismo nombre, que inicio una sublevación en el pueblo de Cisteil que actualmente es parte del municipio de Yaxcabá. El día de la ceremonia de instauración de la medalla fue grande el asombro al escuchar el discurso; se hablo con gran elocuencia de la figura de Jacinto Canek, pero lo que más me sorprendió fueron los postulados de parte del grupo de indigenistas que llevaron a efecto la ceremonia y eran encabezados por Artemio Caamal Hernández, quien decía que el nombre de Jacinto Canek debería ser puesto con letras de oro en San Lázaro por la gesta heroica de liberación maya, primer error; posteriormente se hablo de un juicio en contra de Justo Sierra O´Reilly y Diego de Landa, por los agravios en contra de la sociedad maya, segundo error.
Situaciones como las anteriores son las que ponen en riesgo la memoria histórica de nuestras comunidades, al dejar que personas ajenas a ellas sean quienes intenten hacer una explicación y valoración de los hechos, y peor aun ¡¡¡realizadas fuera de todo contexto histórico!!! ¡¡¡Cómo es posible la realización de reconstrucción de eventos y personajes de la historia dejando de lado todo contexto histórico, limitándose a una plana interpretación!!!, estudiando la gesta de Jacinto Canek desde textos históricos que de manera formal investigan este hecho veremos que la rebelión tiene un fuerte elemento ideológico sustentado en la figura de Jacinto Canek, quien se pone el patronímico Canek para lograr identificación con el pueblo maya, más interesante resulta el nombre con el que se nombra rey, que es “Joshep Jacinto Uc de los Santos Canek Chichan Moctezuma”, que es más representativo de este elemento ideológico presente en él (elemento ideológico basado según Pedro Bracamonte y Sosa en la interpretación de los Katunes mayas, junto con la creencia del regreso de Kukulkan); pero hablar de él como un libertador de los mayas es muy aventurado si consideramos que no toda la población maya se le unió (los documentos de la época hablan de una cantidad mucho menos); la falta de información de personas como las ya mencionadas trastorna la idea de lo que en realidad representa el movimiento de Canek e impide la creación de una conciencia social basada en las condiciones socio históricas de la comunidad, haciendo creer a unos, herederos de cosas verdaderamente distantes a su realidad; y que muchas veces ese afán es guiado por ideas propias o pensamientos de carácter político, es lamentable como nuestra historia es utilizada con afanes políticos y de justificación ideológica.

Ahora hablando de lo dicho sobre justo Sierra O´Reilly es más notorio ese afán de hablar sin conocer las condiciones bajo las que vivieron los hombres de quienes se pide un juicio, decir que justo sierra vendió Yucatán a los extranjeros (que es una de las argumentaciones mas comunes en este tipo de discurso que tiende a mitificar a los personajes indígenas y querer borrar a todos aquéllos que no sean indígenas de la historia) es una de las más grandes muestras de la ignorancia del contexto político histórico en el que vivió Sierra O´Reilly , ¿será que aquellos que llaman traidor a Justo Sierra O´Reilly conocen la situación política, social y cultural de la época? No lo creo, por que de ser así no dirían la serie de barbaridades con las que llegan en muchas ocasiones a los pueblos y con las que trastocan la historia de una comunidad entera, haciendo que su real identidad sea cambiada por una que no les corresponde; es preocupante ver situaciones como esta en las que se entretejen intereses que van más allá de la correcta interpretación de nuestra historia y que solo son utilizadas para fines personales, y en dado caso que se tenga una intención positiva de parte de esta organizaciones es muy pertinente que se informen y consulten a historiadores, quienes deberían ser quienes realicen esta tarea que en burdos intentos otros realizan. Es este sentido es también es una crítica para nosotros los historiadores que nos mostramos pasivos ante situaciones como esta, y creo que también deberían los ayuntamientos tener una consulta cercana con especialistas de la historia para poder desarrollar las comunidades en base a sus necesidades históricas y sociales.
Cuando nos dejamos llevar por estas explicaciones de hombres que ocupan el lugar del historiador (que en parte es culpa nuestra y también en parte de las autoridades que rehúyen de la visión crítica de la historia) llegan a suceder cosas como la pequeña nota de Víctor Lara Martínez publicada en voces del pueblo el día 20 de noviembre, que habla de una ofrenda floral entregada por las autoridades de Yaxcabá a Canek, en la que dice que Canek nació en Cisteil, lo cual es un error garrafal porque Jacinto Uc de los Santos nació en el barrio llamado Campechuelo en Campeche de donde el mismo Canek se dice originario, estas cosas pasan cuando nos creamos falsas ideas de la historia, y como decía el señor Lara es triste no recordar esos episodios de nuestra historia, esto porque el historiador se ve suplantado en sus labores por gente que desconocen la labor de historiar, y que nos hacen creer cosas como que Canek nació en Cisteil.
Con lo dicho en las líneas arriba no me pongo en oposición a la valoración de Canek o defiendo a ultranza a Sierra O´Reilly (de quien es de notar su desprecio por el indígena, pero que no hace menos su labor como gran intelectual que fue, quien por cierto nació un Tixcacaltuyub y en el cementerio de Yaxcabá están los restos de un miembro de su familia), simplemente critico que no se hace un verdadero trabajo histórico, y fijémonos bien que nos dicen de nuestra historia y quienes lo dicen.
Y que no se dirá del bicentenario…

lunes, 2 de agosto de 2010

Que cosas...

La disciplina de la historia ha sido la más cuestionada, la que levanta más dudas, e incluso la más difícil en justificar como una práctica válida. Sin importar lo anterior, la historia se ha justificado como ciencia. Una ciencia diferente, que no obedece a universalidades y encuentra su riqueza en las constantes contradicciones de los fenómenos y que se hace compleja por el constante cambio humano. Una de las practicas más difíciles del ser humano sin duda alguna es la historia.
Pero en nuestro medio, en nuestro Yucatán, ¿Cuál es la justificación que hemos dado a nuestro trabajo como historiadores? Todos los estudiantes debemos definir la historia, pero no de manera simplista o de diccionario, debe ser una nacida del acercamiento al quehacer del historiador. Debemos hacer una reflexión de historiadores.
Mucho más importante se torna la cuestión si recordamos que las últimas semanas se han constituido como unas de las más agitadas en torno al debate sobre el monumento a los Montejo. El problema de esta discusión es la marcada tendencia de todos en dar una opinión sobre un tema que está relacionado de manera directa con la labor del historiador. Esa labor es a lo sumo, entender las relaciones del pasado con el presente, en otras palabras, es el historiador el más apto para cuestionar la existencia o la no existencia de determinados elementos que constituyen o representan la que debe ser llamada memoria de una población.
Y en este último punto, todos han fallado, Margarita Rubio habla de reconocer una paternidad española, Russell R. Vallejo habla del mestizaje y del ser maya en un 97%. Ambos son discursos poco equilibrados, nacidos de una reflexión que deja de lado los tiempos históricos, el desarrollo de los procesos y que más que todo se encuentran dentro de un marco de ideologías políticas claramente identificadas. La labor del historiador de definir que es la historia, cual es su función y la necesidad que hay de ella se torna mucho muy necesaria en momentos como este en el que son pocos los que tienen una visión realmente histórica.
Dejar el trabajo crítico en manos de personas que no poseen objetividad, que se guían por impulsos y no por reflexión es un error que se ha cometido de manera constante. En vez de satirizar los comentarios tan fuera de lugar que la prensa presenta sería mejor encontrar un espacio de difusión de la nueva practica histórica, de la realidad de ser de la historia y que todo ocupe su lugar. No podemos esperar nos tomen en serio si nosotros no asumimos nuestro papel.
Somos historiadores.

jueves, 22 de julio de 2010

Hispanismo e Indigenismo

Ambas visiones son contrastantes. Los hispanistas creen se les debe favores como fundadores de Mérida y otros lugares, los indigenistas se creen los nuevos Nachicocom y hacen de la tradición, la cultura y la identidad algo muy plástico.
De mi parte ninguno goza de aceptación, se necesita ser objetivo, realista y consiente de la realidad que vivimos. No somos españoles, tampoco indígenas. Existimos como sujetos que nos definimos culturalmente y entendemos los múltiples modos de ser.
El desconocimiento de la historia y de como se hace nos ha llevado a ver como la sociedad se deja llevar por cualquiera de estas corrientes. Ser cronista no te hace historiador y tampoco por serlo tienes conciencia histórica, tener una institución pro historia no cuenta si no sabes de tiempos históricos.
Los historiadores debemos ocupar nuestro lugar y los cronistas el suyo -hay buenos cronistas, pero no cerca-.
Debe haber memoria histórica y no solo una memoria común.

Gracias a Raúl por recordarme hay que hablar de este tema y muchos más.

miércoles, 14 de julio de 2010

Un Discurso del Pasado

Los actos de toma de protesta para las presidencias municipales de unas semanas atrás, fueron el marco ideal para conocer a profundidad, mediante los discursos, planes de acción municipal e ideas de lo que es la política. Estos discursos pueden ser aceptados de buena gana y dar una buena “esperanza” de la administración, o como decía una nota periodística del diario PorEsto! sobre el discurso del nuevo alcalde de Valladolid: “se han acabado las esperanzas”, todo porque el nuevo alcalde pidió un compromiso de la ciudadanía con el ayuntamiento.
Igualmente existen discursos que no pudieron ser comentados en la prensa –hay que tomar en cuenta que tanto El Diario de Yucatán como el PorEsto! tienen una idea muy clara de lo que publican y cómo lo publican-, pero que arrojan luces de la ineptitud de las nuevas administraciones o dan señales de un posible buen proyecto de gobierno.
En el caso de la comunidad de Yaxcabá, la actividad de toma de protesta –muy poco concurrida- no contó con el protocolo necesario, el maestro de ceremonia fue algo menos que torpe en su participación, y se coronó con un discurso del siglo XVIII e incluso anterior. La alcaldesa dijo que su acenso como a la presidencia fue por voluntad de Dios, discurso providencial, falto de ideas para justificar la sucesión que realiza de su esposo en la presidencia municipal. Ya hace varios años que el discurso de la providencia como justificante de la existencia de los gobiernos fue dejado de lado, pero ante el desconocimiento de la laicidad del estado, y la falta de capacidad para dar un discurso coherente se optó por la vía más fácil y anacrónica de justiciar lo que unos llaman robo, imposición y descredito de las instituciones.
Una idea muy básica de lo que es política, de lo que es servir al pueblo, realmente no creo nadie se haya extrañado del discurso, porque nadie espera nada de esta administración.
Es sabido del trabajo de Bloch sobre Los Reyes Taumaturgos, un trabajo que explora la época medieval, época en la que la divinidad de los gobernantes era creída y aceptada. Al parecer en Yaxcabá aparecerá un ayuntamiento taumaturgo, ¿alguien se apunta para investigar?

miércoles, 30 de junio de 2010

Patronímicos y Herencia.



Uno de los temas que más me ha interesado fuera de las ciencias sociales ha sido el de la genética, de hecho en los últimos días me la pasé leyendo un artículo sobre trasferencia horizontal de genes, que puede ser entendida como la trasferencia de genes de diversas especies a otras, un proceso natural transgénico. Con respecto a lo anterior una conversación que escuche de unas niñas de la primaria me hizo pensar de las relaciones entre la herencia genética y las prácticas sociales.

N1: ¿Por qué todos los hombres tienen que ser así?
N2: Mi papa le rompió la espalda a mi hermano en que lo golpeó, lo bueno es que a mi ni me hace nada.
N1: ves todos los hombres son así.
N3: ¡¡a que no!! Mi papá no nos pega.
N2: Es que tu papá nos es Balam, todos los Balam son así. Los Albornoz son muy buenos, mi mamá es Albornoz y mi papá es Balam.

Conforme se alejaron ya no se oía nada pero quedó en mi esa pregunta: ¿la herencia del patronímico/del apellido en relación a la trasferencia genética puede definir las actitudes de un grupo familiar?
La pregunta rondó desde hace tiempo en mi mente, más cuando las historias del carácter de las personas siempre son unidas al apellido, así he escuchado en diversos pueblos que las mujeres de la familia tal son “juguetonas” –por decirlo de alguna manera-, los de la familia tal son muy malos, es que es de la familia tal y por eso es así, al hablar de familia lo hacen en referencia al apellido que han heredado. Por lo menos en los pueblos existe la creencia que los apellidos pueden definir maneras de comportarse, actitudes sociales, morales e intelectuales como en los tiempos porfirianos. A raíz de esto surge una nueva pregunta, ¿la relación patronímico/apellido y herencia de carácter/actitud es una continuidad del pensamiento de evolucionismo social porfiriano? Sobre la última pregunta estoy seguro que existen estudios, con los que aun no me encuentro pero que aclararan esta duda que hace tiempo tengo.
Pensando en el positivismo, la herencia de carácter emocional, de actitudes y comportamiento fue muy aceptada a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Es cuerdo pensar que la conversación anterior es una muestra de la continuidad, en menor grado, del pensamiento positivista muy ligado al evolucionismo social. ¿De qué maneras se ha dado continuidad a esta forma de pensar e interpretar la actitud de grupos familiares y de individuos? En el contexto familiar, las platicas sobre la familia paterna o materna son el momento en el que los padres exponen las cosas que cada uno de sus hijos “sacaron” de la familia de mamá o papá y es ahí donde se dan muestras de este pensamiento que hace más de un siglo era ampliamente aceptado.
¿Este pensamiento logra trascender el ambiente familiar y llega a los procesos de sociabilidad en los pueblos? Podría ser que en algunas situaciones muy particulares se diera el caso, pero es muy complejo afirmarlo, aunque no hay duda sobre la existencia de este pensamiento en algunas personas y familias en la comunidad.

miércoles, 23 de junio de 2010

El Luto por Carlos M.

Las letras mexicanas se llenan de luto por el fallecimiento de Carlos Monsiváis, literato, historiador, periodista, en una sola palabra, intelectual.
Que reflejó en sus escritos la importancia de la cultura popular como tema de estudio e investigación, que con sus textos como El Estado Laico y sus Malquerientes demostró ser un agudo crítico del sistema político que en los años que le tocaron vivir dominó México, años en los que también nosotros vivimos. Esos años no pasaron han vano, su producción académica le valió el reconocimiento de instituciones nacionales e internacionales, premios y nombramientos, y lo mejor de todo como Emilio Pacheco diría “Carlos Monsiváis es el único escritor que podría ser reconocido en la calle”, un hombre del pueblo.
Compartimos tiempos de vida e incluso lecturas, pero a diferencia de Carlos Monsiváis no hemos sido tan críticos como debiéramos serlo, no hemos emprendido proyectos de impacto y difusión cultural –podremos tener un proyecto, pero habrá que hacerlo trascender-, y lo más importante de todo es que fue crítico a más no poder, así como dio lecciones a la derecha lo hizo con la izquierda.
Multifacético, tanto escribía sus libros como se daba tiempo de escribir para otros, como hablaba de las herencias ocultas del liberalismo mexicano habló del cine, polifacético, multifuncional y famoso Carlos M., su pérdida puede diferenciarse de la de los demás intelectuales en concordancia con su espíritu libre, él en su libertad se trasformó en conciencia de una nación que la necesitó –y aun necesita-, dio a leer al pueblo lo que el pueblo necesitaba –y necesitará-, como dijera una famosa analista y como repitiera José Serrano “a muerto la conciencia crítica de México”, mas cierto no podría ser.
Hace unos meses partió Carlos Montemayor, otro gran intelectual que supo trascender las barreras de lo normalmente establecido para un hombre de letras, que encontró en los pueblos indígenas –a reserva de lo que este concepto dé para discutir- a sus hermanos, con los que hablo, de los que hablo, a los que defendió y que fueron la causa del gran legado intelectual de Carlos Montemayor. Ahora leo El Alba y Otros Cuentos y solo pienso que cada determinado tiempo surgen genios que hacen del escribir una tarea aparentemente fácil, y que cuando intentamos emularlos nos percatamos de lo lejos que estamos de su ser intelectual, pero del ser humano que fueron somos cercanos porque ellos lograron esa unión con la sociedad. Cada determinado tiempo esos grandes genios parten y nos hacen notar lo efímero que es el existir humano, pero que son al mismo tiempo muestra de las grandes posibilidades de creación humana.

Los dos Carlos M. han partido, para los dos un homenaje en lectura y reflexión.
Carlos Montemayor
Carlos Monsiváis

Ambos no comulgaron con el poder, no se hicieron amigos de él y sí amigos del pueblo.