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martes, 18 de junio de 2013

Lázaro Cárdenas, la fuerza del discurso y la lotería nacional.


Lázaro Cárdenas del Río, presidente de México en el periodo de 1934-1940, es una de las figuras emblemáticas de la política mexicana y de la Revolución, con acciones impensables y un discurso firme dejó una marca indeleble en la historia de nuestro país.

La expropiación petrolera es un hito de la historia y la memoria, la cercanía del presidente con la nación mexicana se dio en todos los aspectos de la vida política, social y cultural, su figura reflejaba autoridad y aún en los pueblos más recónditos de la laja peninsular se escuchaba con marcado respeto  el voto de aprobación al General.

Es innegable que el discurso del presidente Cárdenas jugó un papel muy importante, fue la base de la construcción de una imagen que fue respaldada por las acciones de su gobierno. La expropiación petrolera fue un signo de modernidad, de aprovechar los recursos fósiles para el desarrollo económico nacional y refrendar la soberanía de la nación por sobre los intereses extranjeros. El campo fue también foco de atención del presidente socialista de México.

No debemos perder de vista que para afianzarse en el poder Lázaro Cárdenas creo organizaciones oficiales como la Confederación Nacional Campesina y la Confederación de Trabajadores de México, de este modo maniataba las pretensiones de ir en contra del rumbo marcado desde la presidencia. Los sectores campesinos y obreros fueron controlados. Mediante este hábil movimiento el clientelismo y las mafias sindicales iniciarían un vertiginoso desarrollo, y décadas después, si bien no se alejaron de los designios del poder presidencial, se volvieron contrapesos importantes.

Cárdenas supo conciliar el ejercicio del poder, la habilidad política de maniatar a contrincantes sin perder crédito frente a la sociedad; probablemente ese fue más grande acierto, saber conducirse de manera discreta, sin causar exaltación mediática de aquellos que no se vieron favorecidos por él.

La Reforma Agraria fue otra de las grandes causas del cardenismo, la fragmentación de la gran propiedad y el surgimiento del ejido son elementos de marcaron la historia de muchas poblaciones mexicanas. Aunque es importante señalar que no tocos los hombres de campo sonrieron ante tal política.

Los pueblos tendrían mejores condiciones de producción, la agricultura mejoraría y todos tendrían espacio en el cual trabajar. Se esperaba que las condiciones materiales y la calidad de vida de los pueblos mejoraran.

La influencia del discurso cardenista llegó a todos los medios de difusión posible, el entorno rural y su mejora paulatina estaban presentes. Ello influyó para que el bien común fuera exaltado sobre el interés individual, las campañas publicitarias de toda dependencia de gobierno debían incluir las ideas anteriores.

La Lotería Nacional en el mes de septiembre de 1937 publicó en la prensa anuncios para el sorteo del día 16 de ese mes. Las imágenes reflejan el discurso cardenista sobre la mejora de las comunidades rurales, de la dotación de artículos que hicieran la diferencia en la calidad de vida y seguridad. Un campesino, un bombero y un topógrafo son los personajes con los que se ilustra la publicidad, todos ellos buscan el bien común y destinarían el premio a los intereses de las comunidades. He aquí las imágenes:

Diario de Yucatán, 1 de Septiembre de 1937.



Diario de Yucatán, 2 de septiembre de 1937.



Diario de Yucatán, 4 de septiembre de 1937.


El discurso cardenista estuvo presente en todo lugar, las imágenes anteriores son muestra de la fuerza que las ideas, su propagación y aceptación tienen. La imagen de Lázaro Cárdenas debe mucho al discurso que se reprodujo en todo lugar

lunes, 17 de junio de 2013

Memoria e historia de la Guerra de Castas

La historia peninsular tiene momentos definitorios, en ellos se conjugan varios elementos que delinean como producto último la identidad. De forma muy peculiar es el Oriente yucateco el espacio en el que confluyen algunos de los hitos de nuestra historia, es donde los procesos históricos tienen permanencia temporal, memorística, discursiva e historiográfica.

El siglo XIX dejó dos momentos importantes, uno es el movimiento federalista de Santiago Imán que a principios de la década de 1840 tomó, con ayuda de indígenas mayas, la ciudad de Valladolid y el segundo la Guerra de Castas. El movimiento iniciado en 1847 es el que ha marcado el devenir de muchos pueblos del Oriente. En el siglo XX el movimiento conocido como la Primera Chispa de la Revolución, que no fue una primera chispa revolucionaria y sí muestra de descontento con la autoridad porfiriana local, es otro hito de la formación de la identidad.

Con todo la Guerra de Castas se impone a la Revolución, logrando hacer de múltiples episodios ocurridos entre 1910-1916 parte de su historia, parte de su memoria. El conflicto de 1847 acarrea múltiples interpretaciones de la historia, dentro de las cuales el documental La dignidad maya es una de las últimas.

El documental nos ofrece una visión desde la memoria, que no es necesariamente la historia formal, pero sí la parte que interesa a las comunidades de Yucatán y Quintana Roo, que delimitan los terrenos de la memoria, que en un ejercicio reflexivo se transforma en la historia comunitaria.

El trabajo realizado por Francisco May, apoyado por el historiador Gilberto Avilez con el guión, busca el equilibrio entre lo que el discurso académico señala y lo que la memoria oriental nos dice.

Es significativo el inicio del documental, las dedicatorias tienen como justificación la memoria: rescatar la del abuelo, la construcción de la memoria de la hija. Es más que válido, se dirá que necesario, hacer uso del conocimiento local para la compleja construcción de las historias más íntimas de nuestras comunidades.

Jesús Lizama y Lorena Careaga Viliesid nos da el contexto académico de las principales interpretaciones sobre la Guerra de Castas de los últimos años, siendo algunos polémicos como la aseveración que el elemento de las Castas existió en este conflicto. La parte más interesante del documental se centra en las opiniones de los habitantes de Quintana Roo, depositarios de la memoria.



Norberto May Pat, a quien se presenta como descendiente de Jacinto Pat, argumenta que la Guerra de Castas fue una guerra de pobres contra ricos. Aunque algunos de los líderes del movimiento, como Jacinto Pat, no tuvieron carencias.

El señor Cornelio Díaz, lo mismo que Domingo Estrella Puc, nos relatan un peculiar inicio de la Guerra de Castas, la hija de Manuel Antonio Ay es obligada quedarse en el pueblo a pesar de la negativa de su padre y con ello inician los planes de guerra.

La historia de la hija de Manuel Antonio Ay es, creo yo, una justificación ideológica, simbólica. Si a esta historia unimos lo dicho por doña Alma Poot Dzib, sobre la promesa de la cruz de hacer permanecer la semilla de los valientes, tenemos un discurso de la continuidad del linaje del pueblo, de la pureza, de mantener los valores del grupo. En otras palabras de conservar la tierra, de regresar por lo que se ha perdido, por lo que da frutos, de donde nacen las semillas, la mujer es la tierra. En este punto es importante recordar que el hombre maya viene del maíz, viene de una semilla. La Guerra de Castas es una lucha por la tierra.

Los señores Santos Can Tzuk, Florentino May Balam, Eulalio May Balam, Cornelio Díaz y Domingo Estrella nos relatan las formas de los mayas de hacer la guerra. Viliesid nos dice que esas habilidades las obtuvieron gracias al conflicto entre Mérida y Campeche, aunque este enfrentamiento nunca llegó a un conflicto armado de gran envergadura, no pasó lo mismo con el bloque centralista que tuvo en Santiago Imán y los indígenas orientales a sus más fieros contrincantes.

Leonardo Pat, muy probablemente tataranieto de Jacinto Pat, nos da un dato interesante, los pueblos que acudieron al llamado de las armas: Chichimilá, Peto, Tekax, Oxkutxcab y Ticul, poblados que formaron parte de la línea fronteriza oriental. Ya es de discutir si en primera instancia fueron 40,000 sublevados, cifra a la que llegaron y superaron con el paso del tiempo. El señor Pat nos recuerda también la participación de Belice en el devenir de la Guerra.



El conjunto de memoria presente en las voces de los hombres de Quintana Roo nos muestra la memoria sobre la Guerra que se genera en esa zona, la memoria de la Guerra de Castas en el primer Oriente, en el cercano, es diferente, lo es aún más la de las zonas del Centro Sur. Además de ello podemos escuchar en el documental la expresión de “los waches” un recuerdo de la no tan lejana toma de Chan Santa Cruz por Ignacio Bravo, quien provenía de otro estado, un hombre de botas que hacían wach, wach.

El documental de Francisco May es una joya de la memoria, de la construcción de una historia local de gran validez, vigencia, valor y que continuamente debemos revisitar.

*Texto leído por el autor durante la proyección del documental La dignidad maya, guerra de castas de 1847 en el Centro Universitario de Valladolid, en el marco de las celebraciones por los 470 años de la ciudad de Valladolid, el pasado 16 de mayo.

lunes, 20 de mayo de 2013

Huay Kot de Yaxcabá


La historia de los ranchos, villas y pueblos de México tiene fronteras difusas con la memoria y el mito. Los procesos de fundación de nuestras comunidades son punto de encuentro entre la historia certera y la invención de tradiciones, se trata de un camino que lleva, muchas veces de forma inesperada, a la conformación o apropiación de identidades comunitarias.

No son únicamente las historias de fundación aquellas que unen historia e invención de la memoria, los personajes notables de las comunidades tienen parte en este proceso. Algunas veces los hechos históricos de los personajes son superados por los que la tradición y la memoria han creado, así se olvidan la mayoría de sus actividades, que son rápidamente suplidas por el mito y la leyenda. Tal es el caso de Claudio Padilla, polémico político y próspero comerciante de Yaxcabá, mejor conocido como el brujo águila, el Huay Koy. Aquí una historia que la abuelita contó un día al inquieto nieto:

Nunca salgas a altas horas de la noche, mucho menos se te ocurra ir por el rumbo del cenote, cosas terribles de pueden pasar, más a ti que eres aún un niño muy pequeño. Supe que ayer en la mañana fuiste por esos rumbos, lo bueno es que estás bien, no te pasó nada, pero escucha ésta historia que es para que sepas quien habita el lugar al que te acercaste.

Hace muchos años en la casona que está frente al cenote, aquella que ahora está pintada de amarillo y con un gran zaguán, era lugar de reposo para los viajeros que se aventuraban al oriente de Yucatán, tenía gran cantidad de servicios, agua corriente, pan caliente para las comidas y una gran variedad de especias. Era la tienda mejor surtida de la región, ni los de Sotuta tenían tal cosa. La casona era propiedad de Claudio Padilla, quien se daba el lujo de criar venados y palomas en los patios traseros del lugar, ¿te imaginas qué bonito fueron sus jardines en aquel tiempo? Solo de imaginarlo uno sonríe.

Don Claudio fue el primer alcalde de Yaxcabá, esto que te cuento fue en las primeras décadas de 1800, él fue uno de los que mandó construir el Palacio Municipal, en aquella época lo llamaban Audiencia, aún queda la placa conmemorativa de ese hecho, cuando tu papá te lleve a la presidencia a ver a tu tío Armando pídele te la muestre.

Pero, ¿qué crees?, parece ser que Claudio Padilla no resultó ser un buen alcalde, incluso se interpuso una denuncia en su contra por abuso de autoridad, pero el señor no dejó de participar en la política, unos años después de haber dejado la alcaldía de Yaxcabá solicitó cargos políticos en Sotuta, no sé si logró tener algún puesto en la administración de ese pueblo.

La gente le temía a Claudio Padilla, no únicamente por su poder político. Muchos dicen que tenía poderes que solo se consiguen de mala manera, que poseía la habilidad de cambiar de forma y controlar a los animales que mantenía en los patios traseros de su casa.

Las sospechas aumentaron cuando una señora fue un día a comprar pimienta verde, los anaqueles de la tienta estaban vacíos, pero don Claudio le prometió a su cliente que al día siguiente podría pasar por la pimienta, se encargaría de conseguirla. Dicho y hecho. Un día después, al clarear la mañana, los anaqueles de la tienda estaban rebosantes de decenas de nuevos productos, incluida la pimienta verde.

Una persona del pueblo dijo que durante la madrugada, al salir rumbo a la milpa, vio cómo descendía sobre la casa de Claudio Padilla una enorme y amenazante ave, seguida de miles de palomas que en conjunto traían cajas y cajas. ¡Deja de temblar chamaco!, que no he terminado la historia, ¿quién crees que era el brujo? Claudio Padilla.

Recuerdo que Manuela Peña dedica a su abuelo Claudio Padilla.

Desde ese día le apodaron Huay Koy, que quiere decir brujo águila. La casa a la que entraste ayer es donde vivía, algunos dicen que su espíritu aún está ahí. Fue tanto el temor que le llegaron a tener que muchos buscaban matar a los hijos y nietos de Claudio Padilla, tu abuelo Ben vio morir a uno de los últimos descendientes del temido Huay Koy de Yaxcabá.

¿Cómo dices?, ¿si aún hay familia de Claudio Padilla en el pueblo? Aún la hay, no todos lo saben porque los matrimonios cambian los apellidos de las familias. Ve a la iglesia del pueblo, en la pared derecha verás la lápida de uno de los últimos hijos de Claudio Padilla, mira la dedicatoria que la lápida fúnebre tiene, después de leerla quiero que te cuides mucho más, no vaya a ser que resultes ser un chan brujo. Te lo repito, no salgas solo durante la noche, otro día te contaré más historias del famoso brujo de nuestro pueblo.

Joed Amílcar Peña Alcocer en Por Esto!, 26 de abril de 2013.

sábado, 4 de mayo de 2013

Memoria y monumentos




La memoria selecciona, conforma la identidad, olvido precedido de reflexión; pero olvidar sin reflexionar es desmemoria. La historia de los pueblos del interior del estado, cuando no son lo más grandes o poblados, se diluye con el paso del tiempo y aún aquellos grandes pueblos pueden, por las acciones humanas, perder vestigios de la historia sobre su progreso material, pérdida que muchas veces no puede ser reparada.
 
Los siglos pasados han dejado elementos memorísticos en edificaciones, placas y lugares, espacios donde la simple presencia del individuo o la observación del entorno lo remiten a experiencias personales o episodios de la historia comunal que perviven por la oralidad y tienen eco en los monumentos. Caminar por las calles céntricas de la mayoría de los poblados de Yucatán implica encontrarnos con placas conmemorativas a la jura de la Constitución de Cádiz, piedras con elementos prehispánicos incrustadas en las paredes de las casas y amplias construcciones donde los principales de la población vivieron en siglos pasados.

Muchas ocasiones basamos nuestra idea de monumento histórico en la antigüedad o la estética agradable, pocas veces es la memoria uno de los criterios. Si en base a la selección de recuerdos se construye la identidad y mediante la reflexión generan su historia los pueblos la memoria también nos ayuda a encontrar monumentos históricos, aunque no siempre corresponden a la antigüedad o estética deseada por las instituciones.

El desigual desarrollo material de los pueblos de Yucatán genera grandes expectativas sobre la pronta introducción del servicio de agua potable, de electricidad o pavimentación de las calles, cuando se logra no falta la inauguración y, la mayoría de las ocasiones, una placa conmemorativa. Los monumentos de muchos poblados surgieron de este modo. La primera toma de agua que facilitó los servicios de irrigación y consumo de agua potable, la primera calle con pavimento que agilizó el transporte de las cargas de la milpa o la primera instalación eléctrica, al caer en desuso evocaban recuerdos, fragmentos de la historia y pasaban a ser de manera discreta un monumento.


Posiblemente la falta de perspectiva sobre lo que es o cómo debe ser un monumento ha dado como resultado la demolición de muchos de ellos, dejando en el olvido episodios del progreso material de muchos de nuestros pueblos, siento que la mayoría no cuenta con una monografía. Las denuncias de demolición del patrimonio edificado tienen que ver con edificios del siglo XIX, pasando desapercibida la desaparición de otras edificaciones más recientes pero que tienen tanto o mayor peso memorístico.

En el año 2007 el POR ESTO! me dio la oportunidad de dar testimonio de la demolición de arcos mixtilíneos en una céntrica casa de Yaxcabá, pérdida irreparable; pocos años después la estructura del palacio municipal, que data de principios del siglo XIX, fue modificada al agregarle una torre de reloj que poco hace por la comunidad. Tristemente el cuidado del patrimonio edificado no ha sido prioridad en los últimos años.

En las últimas semanas, por acción del H. Ayuntamiento de Yaxcabá, fue demolida la primera toma de agua potable de la población, las reacciones no se hicieron esperar. La referida toma de agua no poseía elementos estéticos finos, sólo tenía una placa y la que fuera la primera llave de agua que dio beneficios a las familias de la población. Databa de los primeros años de la década de 1970. No era un monumento por sus atributos físicos o por su antigüedad, lo era por ser depósito de la memoria de muchos pobladores que en los días de su inauguración eran niños o adultos jóvenes.

La desmemoria se causa por acciones poco meditadas como la anterior y que dan cause a críticas aceptables pero también a la denostación sin sentido. Esperemos que las autoridades municipales de Yaxcabá tengan mejores criterios de preservación de elementos históricos del municipio. Al PAN se le ha acusado, desde las más altas esferas de la cultura nacional, de no preocuparse por la preservación de la cultura e historia de México, esperemos que no sea ese el caso de las autoridades de Yaxcabá. Aún están a tiempo de tomar acciones más meditadas o librarse de los malos consejeros.

Mientras tanto la comunidad tiene un lugar menos donde rememorar la historia.

Publicado en Por Esto!, 11 de abril de 2013.

lunes, 22 de abril de 2013

Mopila


La Guerra de Castas de Yucatán asoló un considerable número de poblaciones, así lo consigna Apolinar García y García en su Historia de la guerra de castas, causando el olvido de muchas de ellas que, de manera irremediable, fueron arropadas por los montes, una de ellas es Mopila.

Serapio Baqueiro en su Ensayo histórico de las revoluciones de Yucatán narra detalladamente la batalla entre las fuerzas del gobierno y los indígenas sublevados en la plaza del pueblo, misma que culminó en el incendio de la iglesia, condenando así al otrora pueblo maicero a pervivir como ruina y desolación. La memoria y la historia oral se encargaron de reconstruir los muros caídos, entretejieron historias que dotaron a Mopila de mito y leyenda, he aquí una de ellas contada por la paciente abuela a su nieto:

Acércate al fogón. Te digo para que sepas, cuando el viento chifla, a alguien le está contando una historia, puede ser al campesino en la milpa, a la mestiza que prepara tortilla en el comal, ¡pero cuídate que tú no estás listo para oír al viento!

Cerca de aquí, de Yaxcabá, están las ruinas de un pueblo que fue grande. Mi abuelo me decía, porque él lo conoció, que era pueblo de mayas y para llegar había que caminar cuatro leguas por camino torcido y pedregoso. Si ahora lo caminaras te ampollas los pies, si ni un elote puedes desgranar sin llorar.


Mopila es su nombre, algunos que venían de fuera le decían Mopilá, que porque “así está en los documentos antiguos”. Aquí todos le llamamos Mopila, ese es el nombre que de siempre ha tenido, no se puede cambiar, así como no podemos cambiar la época de siembra.

Cuentan que era lugar de muchas gentes, hombres, mujeres, niños y hasta abuelitos. Dicen algunos que de ahí vinieron para fundar Yaxcabá, pero yo no lo creo. En los tiempos de la Guerra de Castas, el lugar fue incendiado y toda semilla murió, la gente por temor a la muerte corrió, el lugar desfalleció; pero la virgen que estaba en la iglesia fue traída a Yaxcabá. Nunca se levantó Mopila, pero se siguió yendo ahí para hacer milpas, se olvidaron de la iglesia, pero la virgen sabía esa era su casa.

Escucha bien, porque lo que te digo lo están dejando de contar, los antiguos morimos y nos llevamos estas historias, quiero que la conozcas, quiero que las cuentes ¿lo harás? Un campesino regresaba de la milpa y, a mitad del camino, se encontró con una linda mujer que iba rumbo a las milpas de Mopila, dicen que lo saludó y el sintió algo extraño, pero no dijo nada cuando llegó a su casa. A las pocas horas los habitantes del pueblo no encontraban en su lugar a la virgen de Yaxcabá, había desaparecido, nadie vio quién se la llevó, nadie supo decir qué pasó.

Los hombres de milpa son los primeros en ver todo, los primeros en saber, los primeros en buscar, por eso los que vienen de Mérida siempre con ellos van a preguntar. La encontraron en su antiguo nicho de Mopila, entendieron que la mujer del camino era la virgen que regresaba a su casa. Desde eso cada año la virgen es llevada nuevamente a su antigua casa, la gente se reúne, la llevan en hombros. Muchos así lo creen y por eso lo hacen.

Veo tus ojos, quieres ir ¿verdad? Por ahora no vayas, eres muy chico, además tu mamá no te dejará ir. Tu papá te puede contar, el lugar es hogar de serpientes.

Todo el que quiera pisar la tierra de Mopila se debe cuidar de las culebras, cascabeles suenan por todos lados, ¿quieres que te muerdan? Pues ve, anda, corre. Cerca de la iglesia, poco después de las milpas, se encuentra una gruta, su interior es frío y húmedo, nadie puede ver bien su interior, pero los campesinos bajan por el agua que está ahí.

Cuando los animales se alejan, cuando el venado corre al monte es porque ella se está acercando. Dentro del agua está, de ahí sale la culebra. Hay una en cada cueva, esta es la de Mopila, ella hace que vivan ahí muchas de sus hermanas pequeñas. Dicen que es gruesa como un cedro, que abre su boca y los animales entran en ella para que coma, creo que es un animal sagrado del monte, la gruta es de ella, cuida los tesoros que dejaron. Cuando crezcas y puedas ir a Mopila no vayas solo, que te acompañen. No se te ocurra faltarle el respeto al monte, no te burles y no verás a las culebras porque ellas te dejarán caminar tranquilo. Todo esto que te cuento sólo pasa aquí.

Tus ojos tienen algo, quieres ir pero no será estos días, creo que muchas veces estarás ahí y los dueños del monte te dejarán ver cosas nuevas. ¡Chamaco este, creo de acá a unos años el viento te dirá cosas que a nadie ha dicho! Ven, ponte más cerca del fogón.

Publicado en Por Esto!, 9 de abril de 2013.

jueves, 10 de enero de 2013

Apuntes sobre Felipe Carrillo Puerto y su actuación revolucionaria



Desde la novela hasta la investigación histórica, este ha sido el camino que la figura de Carrillo Puerto ha transitado. Ha sido tildado de apóstol, mártir e incluso de reaccionario, lo único en lo que se ha coincidido es en la creación de una memoria profunda, particular, especial y mítica. Analicemos pues como es ahora un hombre el que se transforma en la memoria de todos.

Carrillo Puerto nació en la ciudad de Motul en el año de 1874 su padre fue Justiniano Carrillo Campos, quien fuera soldado durante la guerra de castas, pero que renuncio a las condecoraciones otorgadas porque solo eran recordatorio de los indios que mato. Este incidente fue importante en la vida de Carrillo, ya que en la inauguración de la carretera a Chichen-Itzá el dijo lo siguiente:


Este compañeros, era mi padre, y me encareció que mientras existiera un poco de sangre en mis venas nunca hiciera nada malo a mis compañeros mayas y los mismo aconsejó a todos sus hijos y a todos los muchachos del pueblo.[1]
Desde el inicio de su vida se le ha ligado a los mayas, ya sea que lo haga un literato o algún hombre interesado en reconstruir la vida del dirigente yucateco, así como la revolución mexica como movimiento tenía que ser ligada al pasado libertador de los pueblos, también carrillo puerto debió ser unido a los indios a los que liberaría.

Uno de los ejemplos que encontramos dentro de la literatura sobre la construcción de la imagen de Carrillo Puerto como el libertador del pueblo maya se encuentra en la novela La Tierra Ensangrentada de Antonio Magaña Esquivel, esta novela es ya una muestra de la memoria que gira en torno a Carillo Puerto, ya que se le presentan sus nexos con la raza maya a la que l defendía, no por medio de su sangre pero si por medio del sufrimiento y del trabajo.
El escritor crea un cumulo de personajes que en la novela moldearan la figura del revolucionario, como el personaje de su amiga india a la que él llamaba X´batab y que en la novela quien le enseña la lengua maya, agregando el escritor que él “parecía haber heredado el secreto de la tierra[2]”.

Como se ha dicho anteriormente, la memoria es la experiencia y lo que consideramos la realidad, en los primeros capítulos de la novela se muestra la figura de Felipe Carrillo como un luchador, como un defensor del pueblo maya, pero marcan la experiencia como una parte importante del desarrollo de la personalidad. Lo hacen cercano al maya, los mayas lo conocen, pero como se argumenta en la novela, el no conoce bien a los mayas, por ese motivo un trabajador que escapa de una hacienda le relata las desgracias, la desolación y tortura que los mayas viven bajo el yugo de los hacendados. Es en este momento cuando el escritor quiere que entendamos que el héroe vio al oprimido, vio las huellas de la tortura, los ojos que vieron la muerte[3].

La novela es una muestra de la memoria que nos construimos y que deseamos esté en los demás. Carrillo Puerto es entonado como el hombre que tiene los ideales de la revolución, es la imagen del libertador. El pueblo obtiene un héroe que es identificado y aceptado como el que lucha en contra de los ricos y a favor de los pobres como en su momento lo fueron Zapata y Villa en el imaginario popular.[4]

Las ligas de resistencia

Las Ligas de Resistencia permitieron conservar las luchas por ideales socialistas, otras tantas se debilitaron, pero no desaparecieron. Estos grupos organizados  animaron la vida política y cultural de sus respectivos pueblos, algunas de ellas al expedirse la ley de educación racionalista denunciaron el incumplimiento de la misma por los profesores de sus hijos y, en los álgidos momentos de la política local, fueron los bastiones de defensa de los derechos de los ciudadanos yucatecos, motivo que animó la animadversión de quienes no congeniaban con los planes del gobierno socialista de Yucatán.

Ejemplo de lo anterior son Acrelio Carrillo, secretario de la Liga de Resistencia de pequeños y medianos productores de henequén, y  Benigno Mendoza, tesorero de la Liga de Yaxcabá, que relataba a sus hijos y nietos como él y sus compañeros se escabullían en la oscuridad de la noche por los montes del poblado para no ser visto por los liberales y cumplir así lo dispuesto  por la Liga Central.

La inauguración del "Teatro Social"

La obra de Felipe Carrillo Puerto ha sido abordada, primordialmente, desde los estudios de historia política y, en fechas más recientes, desde la historia social. Dentro de estos estudios las Ligas de Resistencia han sido parte fundamental para comprender el desarrollo de la política y los juegos del poder, pero se ha descuidado un tanto la función de las mismas en el plano de la educación y la cultura. Tierra es un claro ejemplo del alcance de las políticas culturales que Carrillo Puerto y sus colaboradores emprendieron.

Un hecho significativo durante la gestión de Felipe Carrillo fue la inauguración del "Teatro social", que sería un nuevo espacio en el proyecto de conferencias y encuentros que n propagaban los ideales socialistas. El discurso de inauguración del teatro señalaba su función, ser un espacio de diversión para los miembros del Partido Socialista del Sureste y ser parte importante de los triunfos del partido:

Para la Liga Central, es un gran acontecimiento éste. Hacía muchísimo tiempo que venía laborando para la construcción de un Teatro, a efecto de que todos los compañeros que perteneces al Partido Socialista del Sureste, vengan a él para divertirse y procurar un rato de amenidad a su vida, después de las labores arduas que tienen que desarrollar durante el día.
Para la Liga Centra de Resistencia, es de grandísima trascendencia esta noche, porque venimos a inaugurar un Teatro hecho por el H. Ayuntamiento de Mérida, por compañeros nuestros, así como un estanque que está a la disposición de todos ustedes para que unos vayan a él a ejercitarse en la natación y otros vengan aquí a aumentar sus conocimientos.
Queda, pues, en el nombre del proletariado, inaugurado el Teatro de la Liga, que será sin duda, la mejor escuela para los triunfos del socialismo.[5]

Fueron los espacios de disfrute y educación una parte importante en el gobierno de Felipe Carrillo Puerto.

La educación revolucionaria y la revista Tierra

El año de 1923, en su día primero de mayo, vio regocijarse al espíritu socialista yucateco, ya que nuevamente salía a circulación la emblemática revista Tierra, órgano de difusión de la liga central de resistencia. El primer número, en la tercera etapa de la publicación, principia su andar diciendo que:

Tierra aparece de nuevo en el estadio del Partido Socialista del Sureste, con los mismos bríos y esperanzas de ayer, con el mismo entusiasmo del pasado, a ser el paladín de la buena causa, el abanderado de la doctrina roja.
Al iniciar esta nueva etapa piensa con los oprimidos que el socialismo no puede morir por que lleva savia eterna de humanidad en las venas, como que es la ingente savia de las mayorías, la voluntad del pueblo de Nachi-Cocom, de nuestro querido pueblo que rotura el campo, corta el verde henequenal, mueve el taller, levanta el muro, bate el martillo del proletariado, y en una palabra, edifica la colmena futura n donde no haya zánganos y todos sean laboriosos y felices.

La orientación es clara en la revista, auspiciada por el Departamento de Cultura de la Liga Central de Resistencia dirigido por el profesor Edmundo Bolio. La intención es publicar en sus páginas todo lo referente y relevante sobre el pensamiento socialista, teniendo así un contenido político, pero no por ello descuidando la cultura y la educación. A lo largo de la revista el tema educativo fue tratado constantemente, mostrando el alcance cultural del proyecto emprendido por Felipe Carrillo Puerto y sus colaboradores.

David Vivas publicó en el número tres de la revista el artículo “Huertas escolares”, donde se alegraba de la instauración de estas en las escuelas primarias yucatecas, en opinión de Vivas las huertas escolares resultan de suma importancia porque:

El ingente deseo de aumentar y mejorar nuestra producción agrícola, palpita desde hace largo tiempo en los corazones yucatecos y huelga decir que además de estos nobilísimos órganos, tenemos otros que con más vehemencia  reclaman, para llenar debidamente sus funciones, el mayor incremento del cultivo de la tierra.
La educación en la huerta, incluida en la propuesta racionalista, encuentra en las páginas de TIerra uno de los medios más eficaces de propaganda y de justificación de su aplicación, que a ojos de los profesores revolucionarios lograría subsanar muchas de las carencias alimentarias y de producción de Yucatán. En pocas palabras, la educación fue considerada como un factor clave en la consecución de los proyectos revolucionarios.

La concepción de enseñanza  revolucionaria se hace evidente con una colaboración especial de Fernando Gamboa Berzunza para la revista, titulada “Pedagogía Revolucionaria”. El texto señala que la mejor forma de evaluar los resultados de la escuela no se encuentra en los exámenes y sí en la vida posterior a las aulas, ya que la aplicación del conocimiento obtenido y la práctica de valores enseñados deberán ser visibles en el entorno social. El autor argumenta que muchos de los males tienen su origen en la:

Escuela que tolera la pasividad material del conjunto; que alienta un verbalismo avasallador y que causa el tan conocido surmenage intelectual, de momento; provoca un desarrollo intelectual exótico para la vida real, cuando no una hipertrofia cerebral en aquellos infelices a quienes pide lo que nunca pueden dar.

La educación práctica, activa y ligada a la vida cotidiana del estudiante es aquella que, en pensamiento del autor, puede sacar adelante a la sociedad del estado en el que se encuentra. La propuesta principal es lograr hacer del estudiante un individuo con iniciativa y acción, logrando tener actividades que armonicen con “el desenvolvimiento integral de la naturaleza humana”. En resumen la buena enseñanza debía tener tres elementos indispensables: el primero que la técnica escolar se voltee de raíz, el segundo que el programa de estudios deje de construir los problemas de aprendizaje desde lo abstracto y como tercer punto el profesor debe dejar de ser un almacenador de conocimiento para pasar a ser un guía y observador.

Esta preocupación, por hacer de la enseñanza un proceso activo, se vio reforzada con la creación de talleres en las escuelas, de huertas escolares y la creación de bibliotecas en las poblaciones, sobre lo último se publico en el número 5 de la revista un reporte sobre las bibliotecas públicas yucatecas, donde decía que “El Gobierno de Yucatán, consciente de su deber de educar y redimir al pueblo, ha establecido y regado por doquiera libros y bibliotecas populares que cada día se acrecientan, tomando incremento sobre todo entre el elemento obrero que, al agremiarse, lo primero en que piensa es en la biblioteca de la sociedad naciente.”

Esta iniciativa tuvo como respaldo el interés político, pero ante todo el cultural y educativo, señalando que los libros “aumentan nuestros conocimientos y estimulan nuestra actividad, comunicándole motivos e intereses nuevos y transmitiendo valores que actúen sobre la voluntad y la conducta”. La lectura pasa de ser, según la cita anterior, un mero acto de hacernos de nuevos conocimientos, ayudando ahora a generar motivos e interés que en lo ideal traen como resultados acciones de progreso.

La educación revolucionaria era considerada como aquella que diera lugar al movimiento, al cambio y lograra desposeer al hombre de las ataduras de la mente, de la inactividad. La integración del país, la salida del estancamiento económico y la inestabilidad social que se vivía en algunos sectores solo podría ser solucionada por la correcta orientación de la sociedad.

Es fácil notar que las propuestas educativas de los artículos de Tierra fueron un punto de apoyo a las políticas de Carrillo Puerto, en cada una de ellas es visible el afán trasformador de la Revolución y sobre todo del constante análisis de las labores del docente y sus medios de enseñanza. Las preocupaciones educativas del magisterio yucateco tuvieron en la páginas de la revista un medio importante de difusión y seguramente ayudaron a despejar no pocas mentes preocupadas por hacer de su enseñanza parte del progreso revolucionario.

Reacciones al asesinato de Felipe Carrillo Puerto

El asesinato de Felipe Carrillo Puerto, sucedido el 3 de enero de 1924, es uno de los eventos que marcaron las primeras décadas del siglo XX en México.[6] Las condiciones bajo las cuales se dio la muerte del gobernador de Yucatán siempre han sido señaladas como evidencia de haber sido un asesinato planeado con alevosía y ventaja. Las reacciones no se dejaron esperar, primeramente los campesinos y miembros de las ligas de resistencia de algunos poblados del estado protagonizaron episodios violentos al enterarse de la situación.
Cuando la noticia salió de las fronteras de nuestro estado se unieron a la condena de los hechos Ayuntamientos de todas partes de la República, miembros del Congreso externaron su inconformidad y no fueron pocos los que protestaron en contra de los sucesos en Yucatán, que no incluían únicamente la muerte de Carrillo y, para la gran mayoría de los indignados con la muerte del líder socialista, representaban un acto en contra de la Revolución. Entre los que protestaron en contra del asesinato se encontraba Plutarco Elías Calles, quien a finales de 1924 iniciaría su mandato como presidente de México.

Las protestas en contra del asesinato de Felipe Carrillo llegaron desde el extranjero, una de ellas la realizó D. H. Dubrowsky, representante de la Cruz Roja Rusa en América, con sede en Nueva York.  Felpe Carrillo Puerto entabló una relación estrecha con Dubrowsky invitándolo en el año de 1922 al evento en el cual asumiría el cargo de gobernador de Yucatán, el representante ruso aceptó gustosamente.

Estas fueron algunas de las reacciones al asesinato del líder socialista yucateco:

TELEGRAMA DEL GENERAL CALLES A LA CONFEDERACIÓN REGIONAL OBRERA MEXICANA
"San Luis Potosí, enero 5.- Comité Central de la C.R.O.M.- México.
"Acabo de recibir un mensaje que de Nueva York me dirige el señor Tomás Castellanos Acevedo, representante de la península de Yucatán en los Estados unidos, y el cual dice: "Noticias oficiales completamente fidedignas, procedentes de Veracruz, me informan que el gobernador de Yucatán, señor Felipe Carrillo Puerto y sus compañeros presos en la Penitenciaria de Mérida, por las fuerzas federales sublevadas en combinación con los elementos reaccionarios que traicionaron al supremo Gobierno, han sido abominablemente asesinados por el traidor Ricardez Broca, vil instrumento de los elementos reaccionarios que actualmente están en posesión del Gobierno de Yucatán, creyendo que con este crimen inaudito, haciendo desaparecer al apóstol Carrillo Puertp, se librarían de todas las responsabilidades que pesan sobre ellos y que sguramnete se harán efectivas dentro de muy poco tiempo.
     "La muerte de Felipe Carrillo Puerto cubre de luto en toda la República a las clases humildes y trabajadoras, de que fue siempre valiente defensor toda su vida y en toda clase de circunstancias, esperando ver que la justicia castigue indefectiblemente.- General, P. Elías Calles. J
PROTESTA DE UN GRAN LIDER RUSO
"Nueva york, vía Nuevo Laredo, Tamps., 8 de enero de 1924.- El brutal asesinato de Felipe Carrillo Puerto, por los contrarrevolucionarios, es una desesperado tentativa para esclavizar otra vez a las masas mexicanas, ha conmovido al mundo entero.
     "Las masas laborantes de todas partes están de luto por la muerte del estimable líder y querido amigo de los obreros y campesinos mexicanos, herido cobardemente por la mano de los enemigos de la República en los momentos en que su utilidad era mayor y constituían una esperanza más grande.
Los obreros y campesinos mexicanos contestarían a este asesinato aplastando a la contrarrevolución.
     "¡Felipe Carrillo ha muerto, viva Felipe Carrillo!"
D.H. Dubrowsky[7]

Conclusiones
La vida de Felipe Carrillo Puerto se encuentra permeada por diversas interpretaciones de su accionar político, de manera que unos lo verán como autoritario y otros más lo verán como un ejemplo de líder político apegado al ideal revolucionario. Ante esta diversidad de acercamientos a su figura se debe realizar un minucioso análisis, privado de aquellos ideales ya forjados por nuestra memoria, ello nos ayudará a notar que la labor de Carrillo Puerto, polémica como la de otros tantos personajes, tiene muchos más pasajes de ecuanimidad e interés social que cualquier otro.

Sus acciones en el campo de la educación, en general de la cultura, aunados a los vaivenes políticos que le toco vivir son indicio de una fuerte política de conciliación con los grupos antagónicos a los que se enfrentó, dando como resultado un gobierno, que si bien se mostró intolerante ante algunas expresiones, intentó en todo momento hacer de la Revolución, a la luz del socialismo, una realidad en Yucatán.


[1] Citado en: Cetina Sierra, José Adonay. Felipe Carrillo Puerto: Demócrata, Líder, Maestro, Hermano. Mérida, Talleres Gráficos del Sudeste, 1983, p.22.
[2] -Magaña Esquivel, Antonio. La Tierra Enrojecida. Mérida, SEGEY, 2009, p. 50.
[3] Magaña, 2009, pp. 55-61.
[4] Benjamin, Thomas. La Revolución Mexicana: Memoria, Mito e Historia. México, Taurus, 2003, pp. 83-84.
[5] Los lunes rejos, número 1, enero de 1923. Mérida, El porvenir, 1923.
[6] El asesinato sucedió durante la rebelión de Adolfo de la Huerta, los efectos en Yucatán no se dejaron esperar y por conducto de Hermenegildo Rodríguez y Juan Ricardez Broca principió la persecución de los simpatizantes a Felipe Carrillo Puerto culminando en su captura y muerte.
[7] El asesinato de Carrillo Puerto (discursos y artículos en elogio del ilustre mártir, y protesta contra sus infames asesinos). México, 1924. Biblioteca Crescencio Carrillo y Ancona, Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán.


*El escrito fue presentado como como conferencia en el aniversario del Centro Universitario Felipe Carrillo Puerto de la ciudad de Mérida, Yucatán. Es síntesis de otros escritos.