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miércoles, 19 de junio de 2013

La ciudad como un todo, el patrimonio edificado.


Ciudades como Mérida tienen en sus edificios una parte substancial de su patrimonio edificado. En la llamada ciudad blanca conviven edificios coloniales, construcciones porfirianas y edificaciones de las primeras décadas del siglo XX que en su conjunto son parte del cotidiano, de un todo que es la ciudad. Estas construcciones son huellas del progreso urbano y cultural, en pocas palabras, son parte de las grandes realizaciones de nuestra historia.

Los habitantes de Mérida están habituados a caminar entre construcciones centenarias, pero pocas veces reparan en la importancia que tienen. Los esfuerzos por salvaguardar el patrimonio edificado deben partir de la amplia compenetración de ciudadano con el entorno, de tal modo que en lo cotidiano se pueda buscar la esencia de lo singular, de lo único. El meridano debe ver a su ciudad como un todo, para no ser indiferente a su historia, a su patrimonio. 

El día de ayer, 18 de junio, las fuertes lluvias y ráfagas de viento hicieron caer parte de la estructura de una casona ubicada frente a la casa del pueblo. Probablemente la casona que se derrumbó no fue una innovación arquitectónica de su tiempo, tampoco escenario de algún suceso memorable; pero sí era parte de la estructura histórica de la ciudad.

Las redes sociales propagaron las noticias, los comentarios se referían a la fuerza del viento, a la torrencial lluvia y al muro antiguo caído. Fueron pocos los que cuestionaban la falta de atención a este tipo construcciones.

Diario de Yucatán, edición electrónica, 19 de junio 2013: "Una antigua casona abandonada de la calle 48 entre 63 y 65 del Centro, frente a la ex Casa del Pueblo, cedió ayer ante los fuertes vientos de la depresión tropical número dos"

El caso del edificio referido es una muestra sintomática de dejar de ver a toda la ciudad como una unidad en estructura e historia. Probablemente nos hemos ceñido a las recomendaciones turísticas que nos dicen que el patrimonio del yucateco está en la casa de Montejo, la Catedral o el paseo de Montejo, dejando de lado a la innumerable cantidad de edificios que dan contexto a los mencionados anteriormente.

La conservación del patrimonio edificado es compleja, difícil, son muchos los obstáculos que evitan se dé una atención debida a todo edificio que lo requiere, primordialmente el presupuesto. Pero nada cuesta iniciar una campaña para que los yucatecos valoren todo el patrimonio que tienen.

Paseos en bicicleta, visitas guiadas para los vecinos de los barrios por sus propios barrios, folletos de peculiares construcciones de diversas partes de la ciudad, anécdotas de los habitantes del centro y los barrios, entre otras tantas, pueden ser una buena forma de evitar que el patrimonio edificado de los meridanos sea visto con indiferencia por ellos mismos.

La casona que se derrumbó. Google maps.

viernes, 11 de enero de 2013

Publicaciones emeritenses

 
Joed Amílcar Peña Alcocer, en PorEsto!, 10 de enero de 2013.
 
A mi tío José Manuel, galante meridano amante de la cultura
 

El pasar de los años moldea la nívea roca, Mérida ha visto pasar 471 años en los que un perfil de cultura, imaginación y creatividad ha sido delineado por mujeres y hombres de valía incomparable, por todos aquellos que en el día a día le han dado su reputación.

La ciudad se ha distinguido por muchas razones, enumerar cada una de ellas nos llevaría mucho tiempo y la lista muy difícilmente acabaría. La ciudad ha sido punto focal del desarrollo cultural del área peninsular, la llegada de la imprenta en al año de 1813 marcó el inicio de una tradición y gusto por la publicación de revistas y libros que al día de hoy perdura.

A lo largo de los 200 años de la imprenta en Yucatán, que precisamente se conmemoran este año, han sido varias las publicaciones que han llevado por título el nombre de la ciudad o son una clara referencia a ella. No fue únicamente en los poemas donde la evocación a la ciudad se hizo presente, en los talleres de impresores y sus posteriores herederos se presentó siempre el anhelo por dedicar a Mérida el título de algún impreso.

La Gaceta de Mérida la de Yucatán fue una de las primeras publicaciones periódicas que tuvieron por título una referencia a la ciudad, su finalidad principal era dar a conocer las más importantes disposiciones del gobierno yucateco. El responsable de la publicación fue “el ciudadano Marcos Salazar” en la plazuela de San Juan, en sus páginas se informaba de las sesiones del Congreso Constituyente así como notas de los más diversos temas como, por ejemplo, la elección del Papa, anécdotas e información que se creyera de utilidad para la población. La función de La Gaceta era eminentemente política y administrativa.
 
 
 

Sería hasta mediar el siglo XIX cuando surgiría el primer periódico literario yucateco, publicado por Justo Sierra O´Reilly el Museo Yucateco abrió camino para un sinfín de publicaciones similares. En el año de 1869 salió de la imprenta Álbum Meridano: Semanario de ciencias, literatura y artes, en su introducción decía que “la literatura es el barómetro de los pueblos” y seguramente sus redactores pensaron en situar a Mérida en una buena escala del mismo, las colaboraciones de Alfredo Torreola, Ildefonso de Estrada y Zenea, Diego Bencomo y Gertrudis Tenorio Zabala, entre otros, hicieron de la revista un material imperdible en su tiempo. Pasaron los años y en 1886 salió a la luz El Álbum Meridano: periódico de ensayos literarios, publicado por “varios jóvenes aficionados” solazó el tiempo de sus lectores con anécdotas de viajes, poemas y notas varias. Las revistas literarias nunca fueron reacias a dedicar unas páginas a su blanca ciudad, otras no lo dudaron y meridanas se declararon.

La tradición de emprendedores escritores y editores yucatecos no decreció con la llegada del siglo XX, aumentó mucho más y se forjó una sólida reputación. Mérida sería considerada por muchos como una de las ciudades más adelantadas, con uno de los mejores gustos musicales, literarios, en general con una vida cultural boyante. Mérida Galante: revista dominical de literatura y variedades en su título sintetiza mucho cómo los habitantes y visitantes de la ciudad la consideraban, en sus páginas se ofrecían composiciones literarias y se daba aviso de los próximos eventos y espectáculos, en su número del 7 de junio de 1914 un anuncio decía: “Los últimos días de Pompella (sic.), de la casa Ambrosio Torino [...] se estrenará en el Peón Conteras. Esta cinta es superior a la de igual nombre que ya se conoce en Mérida”. La ciudad galante, en sus revistas evidenciaba mucho de su gusto por las artes.
 
 
 

Avanzado el siglo, entre los años de 1937 y 1938, se publica Mérida: revista municipal con una intención de divulgar las obras del gobierno en turno, no descuidó por ello la publicación de notas de variado contenido. El H. Ayuntamiento de Mérida ofreció en la revista fotografías de sus colaboradores y funcionarios públicos que entraban en función, la revista municipal fue una buena estrategia por hacer llegar de manera amena las noticias a los ciudadanos, seguramente en mucho ayudó la constante publicación de fotografías de la ciudad, testimonio del pasado y motivo de reflexión en el presente.

Las revistas o periódicos siempre fueron el medio de publicación predilecto por los grupos políticos, por su parte los intelectuales yucatecos nunca desperdiciaron la oportunidad de hacer circular alguna de estas publicaciones y con ellas sus ideas. En la década de 1940 surgió el Centro Social Pro-Yucatán que tenía como finalidad agrupar a los yucatecos residentes en la Ciudad de México y demás puntos del país para “fortalecer entre ellos los lazos de fraternidad y mutualismo que deben unirlos, elevando su nivel social, físico, moral, cultural y económico; así como pugnar por que permanezcan vinculados con Yucatán, para que, conservando en todo su vigor el interés que deben de sentir por las cosas de su terruño, se preocupen por su mejoramiento y estén en aptitud de reintegrarse al mismo, sin dificultad, cuando las circunstancias así lo requieran”, para tal fin se publicó Emérita: revista mensual en la que no faltaron los artículos sobre la ciudad, los mayas, libros y demás.

La capital de nuestro estado ha visto pasar en más de cuatro siglos importantes eventos, las publicaciones periódicas nos dan testimonio de ello y muchas son también una señal de la profunda identificación que sus habitantes aún tienen con ella. Estas y muchas más publicaciones son resguardadas en las colecciones de la Biblioteca Yucatanense, lugar donde la memoria de los meridanos tienen un espacio para pervivir, pero sobre todo para salir a la luz cada vez que un hijo de esta blanca ciudad así lo desee.

martes, 4 de diciembre de 2012

La educación fémina en Yucatán durante el siglo XIX

Tesoros de la Biblioteca Virtual de Yucatán No. 54 

Joed Amílcar Peña Alcocer, en PorEsto! 13 de junio de 2012.

En el año de 1861, bajo la dirección de José García Montero, sale el primer número de La Biblioteca de Señoritas, revista dedicada a las mujeres. En sus páginas ofrecía textos y poemas que, a criterio del editor, orientaban a las mujeres por los senderos correctos para las mujeres, es decir, se buscaba que las señoritas yucatecas encontraran en sus páginas la correcta dirección para cumplir con su misión de madre, hija y esposa, los prototipos usuales durante el XIX. En los años de 1868 y 1869 nuevamente sería publicada, ahora con colaboración del colombiano Darío Manzuela, Francisco Sosa.

Unos años después, en 1870, sale el primer número de La Siempre Viva, revista redactada exclusivamente por mujeres, y que contó entre sus colaboradoras a connotadas maestras de la época como Rita Cetina Gutiérrez y Gertrudis Tenorio Zavala, quienes con poemas y demás escritos, demostraban ya una nueva conciencia sobre el papel y las actividades propias de la mujer.

Los ejemplos anteriores, representan dos momentos del pensar en la educación de la mujer, uno desde la perspectiva tradicional, y otro sin irse a los extremos nos da indicios de una nueva forma de pensar ya actuar de las mujeres yucatecas. Sin embargo, la educación de la mujer siguió manteniéndose en los estándares tradicionales, no por ello intentamos negar la existencia de proyectos innovadores como el de La Siempre Viva.
Los prospectos de las escuelas porfirianas para niñas, son una prueba de que la educación femenina se concentraba aun en buena medida en la enseñanza del bordado y otras habilidades útiles a la mujer.

En el instituto Literario de Niñas, en el año de 1898, aun se daban las acostumbradas clases de costura. Para facilitar el trabajo de profesoras y la instrucción de las niñas, el señor Adolfo G. Cantón obsequió una máquina de coser Singer, ya que así podría dar inicio una clase de costura a máquina.


"Adolfo G. Cantón comunica el obsequio de una máquina de coser al Instituto Literario de Niñas". Fondo Reservado del Centro de Apoyo a La investigación Histórica de Yucatán.




Deseando contribuir con nuestro grano de arena para hacer más grande la Santa Causa de la Instrucción popular, solicitamos y obtuvimos de nuestra Casa principal, el patrimonio para regalar al Instituto Literario de niñas y a uno de los Colegios Municipales, una “Máquina de Coser de Singer” con todos los accesorios, para inaugurar en la próxima apertura de las clases en aquellos acreditados plateles, la Clase de Costura en maquina. Con referencia a la primera, nos dirigimos ya al Ciudadano Gobernador del estado, quien se dignó aceptarla y se dirigió a la Señorita directora del Instituto a fin de inaugurar en el próximo año escolar, la Clase de Costura en máquina.

En ese sentido, rogamos a esa Honorable Corporaciones digne decirnos si es de aceptarse el obsequio y en el Caso de que lo sea ordenar a la señorita Directora del colegio que esa Honorable Corporación se sirva de signar, que lo reciba, significándole el objeto para que será destinada la ya dicha maquina, la cual será propiedad del Colegio.
Nos permitimos también poner a disposición de ese Honorable Ayuntamiento a la Señora Instructora de la Compañía para que enseñe el manejo de la Máquina y accesorios, durante una hora diaria, mientras la directora del Colegio que el Honorable Centro designe, se pone al conocimiento de dicha maquina y accesorios.

Nos es muy grato agradecer a ese H. Ayuntamiento las seguridades de nuestra consideración mas distinguida.

Mérida 28 Agosto de 1898.
pp. Adolfo G. Gual.



sábado, 13 de octubre de 2012

Antropología criminal en el Porfiriato

Joed Peña Alcocer en PorEsto!, 25 de mayo de 2012.

Tesoros de la Biblioteca Virtual de Yucatán No. 47 


La apertura de Penitenciaria Juárez representó para la elite política meridana uno de sus más grandes logros. En ella se concentraron los esfuerzos por alcanzar el tan anhelado progreso, acompañado por el orden y la paz, rubros atendidos con la reciente institución carcelaria. En otros estados de la República Mexicana, se habían iniciado proyectos similares, el más emblemático de los cuales fue la penitenciaría de Lecumberri, en la ciudad de México. En Puebla, se levantó también una cárcel, donde prontamente se inició una serie de estudios referentes a la conducta del criminal, las condiciones necesarias para delinquir y otras materias sobre la conducta de los reclusos. La penitenciaría poblana inauguró uno de los primeros centros de estudio de antropología criminal, uno de cuyos pioneros fue Carlos Roumagnac, en la ciudad de México. Mérida no podía quedarse rezagada en esta materia. Pronto los médicos y antropólogos se dieron a la tarea de inspeccionar a los desgraciados hombres -ladrones y mendigos los más de ellos- que a sus ojos representaban la degradación social que había que alejar de la ciudad moderna. Los estudios sobre la conducta criminal son aún parte del día a día, pero constituyen una actividad más antigua de lo que imaginamos. Presentamos ahora un estudio de antropología criminal publicado en una revista médica de nuestro estado.


La Revista Médica de Yucatán, agosto de 1910. Fondo Reservado. Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán.



UN CASO CURIOSO
considerado bajo el punto de vista de la antropología criminal

Por el dr. Álvaro Ávila E.



Nos sugiere las siguientes consideraciones, nuestra observación diaria en las visitas médicas a la Penitenciaria Juárez, ese establecimiento penal en donde algunas centenas de seres compurgan las penas impuestas más que por la justicia, por los mismos delitos cometidos, y a cuya comisión pudieron haber sido atraídos, muchos de ellos, por alguna fuerza interna determinada por anormalidades psíquicas dependientes de anormalidades orgánicas y decimos muchos de ellos, por cuanto que no debe generalizarse este concepto, en atención a que no todo el que comete un acto delictuoso es un ser anormal, y asentemos esto, pues en la práctica diaria se pretende aplicar dicho principio en la mayoría de los casos.



Presentamos a este respecto un caso curioso que hemos tenido oportunidad de observar y que conduce de tal modo a afirmar la existencia de seres anormales, en quienes toda idea de regeneración es un mito y a los cuales debe considerarse no como criminales sino como enfermos. Se trata de un joven natural del Estado con capacidad más que suficiente para poder valorizar la naturaleza de sus actos y quien repetidas veces ha sido recluido en la Penitenciaría a compurgar las penas que le han sido impuestas con motivo de algunos robos de poca consideración, los cuales han sido llevados a cabo casi siempre en templos e instituciones de determinado culto.


A pesar de estar sometido al régimen penitenciario, no se ha ganado nada en lo que se refiere a su regeneración, pues cosa admirable, en sus ratos de ocio practica con mucha frecuencia el robo; probablemente causará extrañeza a nuestros lectores, de cómo se permite en aquel lugar, la práctica de un delito, pero cosa más curiosa aún, la lleva a cabo, consigo mismo y así por ejemplo, se ha podido observar que en cierta ocasión, mientras tomaba sus alimentos, sentado en el interior de la celda, junto a la reja y estando ésta cerrada, colocó una pieza de pan hacia afuera, algo retirada de él, y entre cuanto más entretenido estaba o parecía estar, y como si tratara de despojar a alguien de algo que le pertenecía, sacó la mano con suma rapidez por entre los barrotes de la reja y se apoderó de la pieza de pan, habiéndose podido notar, al mismo tiempo en su semblante, la complacencia que podía producir alguna impresión agradable.


Interrogado por varios de sus compañeros de infortunio acerca de su hábito de robar, manifiesta que siente tal necesidad de robar y es tan agradable la emoción consiguiente que experimenta, que dice: cuando se pasaba algún tiempo y no había podido robar algo, robaba aun cuando fuera una piedra de alguna albarrada.
Varios son los factores de importancia que en el caso del presente llaman poderosamente la atención a saber:


1o. Comisión de un mismo delito.
2o. Poco o ningún interés por la cosa robada.
3o. Actos perpetrados casi siempre en templos e instituciones de determinado culto.
4o. Impresión agradable consiguiente al acto delictuoso.
5o. Prácticas conducentes a adiestrarse en el robo.
60. Ningún resultado favorable a su regeneración.

Es pues un caso digno, bajo los conceptos, del estudio y de que por creerlo de interés, lo presentamos a la consideración de nuestros lectores.

Mérida, agosto 17 de 1910.

Ávila E., Álvaro

viernes, 12 de octubre de 2012

El Periquito peregrino en Yucatán


Joed Peña Alcocer en PorEsto!, 23 de mayo de 2012.
Tesoros de la Biblioteca Virtual de Yucatán No. 46


La migración cubana a Yucatán, acentuada en el siglo XIX, fue en buena medida benéfica para el desarrollo de la cultura. No pueden ser pasados por alto los nombres de Rodolfo Menéndez de la Peña o Eduardo Urzaiz, dos de los inmigrantes más recordados en nuestras tierras, pilares indiscutibles en el desarrollo educativo, el primero durante el Porfiriato y el segundo en la Revolución. Otro intelectual cubano, por corto tiempo radicado en Yucatán, fue Ildefonso de Estrada y Zenea, dedicado profesor y promotor de la literatura infantil. En su natal Cuba, Estrada y Zenea animó el campo de las letras con publicaciones como El diccionario de los niños y, de manera muy especial, con el periódico infantil El Periquito, que fue recibido muy afectuosamente por la sociedad de la isla. En 1869 Estrada y Zenea llegó a costas yucatecas, acompañado de su periódico infantil, inaugurando así la segunda etapa de la publicación en la ciudad de Mérida. 

El Periquito deleitó a los niños con consejos, cuentos, lecciones útiles para la escuela y charadas cuya resolución hacía acreedores de premios a los pequeños. Poco más de dos años después, El Periquito inauguró una tercera época en el puerto de Campeche y, años más tarde, el inquieto intelectual y su periódico se dedicaron a complacer a los infantes veracruzanos, llegando por ultimo a la ciudad de México, donde El Periquito se asentó de manera definitiva. Resulta interesante que la migración cubana representó no sólo el traslado de personas de un territorio a otro, sino también de ideas y, como en este caso, de publicaciones. Dejamos al lector el saludo con el cual simpático periódico de Estrada y Zenea alzó el vuelo en Yucatán.


El Periquito. Periódico de los niños, abril 4 de 1869. Fondo Reservado, Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán.



¿Cómo no?



Así como un solo rasgo basta para caracterizar una fisonomía y un ligero toque de mano maestra para dar vida y animación a un cuadro, así una frase suele revelar a veces la verdadera índole, el carácter, las tendencias y hasta las pasiones y preocupaciones de un pueblo, que justifica con esas mismas frases, especialmente a los ojos de los forasteros, lo que de él puede uno prometerse, sobre todo, si atendemos al célebre dicho de Montaigne de que el estilo es el hombre.

Cuando por primera vez tuvimos el gusto de dirigir la palabra a uno de los naturales de este país hermoso, hospitalario y querido, que de manera hermana con el nuestro que no nos ha permitido sospechar todavía que nos encontramos en tierra extranjera, o mejor dicho, que no puede ser considerado como extranjero para el natural de Cuba, nuestra patria, preguntamos simplemente si había algunas naranjas (fue en Hunucmá) pues veníamos llenos de calor y de sed desde Sisal, y deseábamos tomar algún refresco. -¿Cómo no? nos dijo la simpática y graciosa mestiza a quien nos dirigimos y aquel ¿Cómo no? nos dejó desconcertados, porque nosotros lo tradujimos diciendo: ¿Cómo se atreve usted a presumir que no tengamos naranjas en nuestro país? Disculpe usted, dijimos a la ventera, un tanto cuanto avergonzados y temerosos de haber ofendido su amor propio; creímos que ya en este mes no las hubiera: tenga usted la bondad de traerlas y sea enhorabuena.- Así que hubimos tomado las naranjas, al entrar en el coche preguntamos al conductor: ¿Sabes dónde está en Mérida el hotel El Louvre? ¿Cómo no? nos dijo y por segunda vez comprendimos que había sido una torpeza de nuestra parte dudar que el conductor supiera donde quedaba El Louvre.

Ahora bien, si ese ¿Cómo no? que es como si dijéramos la síntesis, la expresión gráfica con que el pueblo justifica que se halla de hecho y de derecho, en posesión de aquello por lo cual se le pregunta y que poner en duda solamente sería bastante para molestarle y herirle en su amor propio, hubiera venido a solicitar su natural colocación detrás de esta pregunta: ¿Hay en Mérida algún periódico dedicado exclusivamente a los niños? ¿no es cierto que nos hubiéramos visto privados de oír la mas graciosa y más común locución con que aquí se nos responde a todo y que especialmente nosotros, los habaneros, gustamos de oír a cada instante por la dulzura con que se expresa, por el tono con que se pronuncia, por la satisfacción que envuelve; por el placer en fin, con que se nos manifiesta que se nos puede servir con aquellos que deseamos?

Pues para que pueda el pueblo hacer uso de su frase favorita; para que nosotros podamos tener el gusto de oírlo y sobre todo, para que sea una verdad y muy útil por otra parte, establecemos desde hoy El Periquito, periódico de los niños, que fue el primero de su clase publicado en Cuba, donde obtuvo la protección de todos y especialmente de las madres de familia, quienes comprendieron que era el mayor obsequio que podían hacer a sus hijos cada domingo.

martes, 18 de septiembre de 2012

Una función de box prohibida





Joed Peña Alcocer en PorEsto!, 21 de mayo de 2012.


Entre las más representativas reformas emprendidas en Yucatán a la llegada de Salvador Alvarado se encuentran la liberación de la mano de obra en las haciendas, la regulación del mercado henequero, la ley de escuelas rurales y la reforma a la práctica de la prostitución. Pero no fueron las únicas.

Algunas de las nuevas disposiciones no fueron bien aceptadas. Tal fue el caso de la ley seca -que propició el surgimiento de expendios de venta clandestina de bebidas alcohólicas-, la supresión de las peleas de gallos y las corridas, la persecución de los juegos de azar y otras tantas que darían al traste con negocios y diversiones.

En la época de Alvarado se fomentó el deporte, dando a la juventud una actividad de esparcimiento que la ayudaría a mejorar sus facultades físicas, morales e incluso las de orden intelectual. Sin embargo, esto no evitó que, en el mes de febrero de 1918, fueran prohibidas las funciones de box. Poco tiempo después, el africano Charles B. Ceres procuró dar una función boxística y atlética para el público meridano, solicitando al ayuntamiento los permisos para realizarla en el Circo-Teatro Yucateco. Ofrecemos al lector la solicitud realizada por el pugilista y la respuesta del ayuntamiento a su petición.


Charles B. Ceres solicita permiso para realizar una exhibición de box en el Circo Teatro Yucateco, 22 de marzo de 1922. Fondo Reservado, Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán.



C. Presidente del
H. Ayuntamiento.

CHARLES B. CERES, natural de Moreka (África), mayor de edad legal y de tránsito por esta Capital, ante Ud. respetuosamente expone:

Que habiendo arribado a esta Capital con objeto de dar unas exhibiciones deportivas, entre ellas de Boxeo, y habiéndose con sorpresa encontrado que dicho deporte no está permitido por las Autoridades de este lugar ignorando el que suscribe el motivo, toda vez que en todas las demás naciones altamente civilizadas dicho Deporte, no tan sólo está permitido sino fomentado con entusiasmo por los principales miembros de la Administración, tanto en Europa como en América, inclusive en la Capital de la República Mexicana, así como en la Isla de Cuba, punto éste en que por espacio de un breve tiempo sin motivo justificado fue suspendido dicho Deporte, y cuya disposición afortunadamente al ser reconsiderada acertadamente se revocó [...] habiéndose organizado para el efecto un Campeonato Nacional de Box con premio para los Sportmans vencedores, a fin de estimular en el deporte moral y altamente viril a la juventud con el propósito de apartarla de los centros del vicio encauzándolos en el sendero del atletismo, para conseguir así el formar hombres útiles, capaces para salvaguardia de la sociedad y de su Patria.

...

A Usted, C. Presidente ocurre el suscrito para que en apoyo de lo expuesto se sirva poner su poderosa ayuda ante el H. Cuerpo que tan acertadamente preside para que se digne conceder al recurrente el permiso respectivo para organizar sin gravamen alguno, una Fiesta Deportiva en el Circo Teatro Yucateco, con objeto de arbitrarme recursos de los que carezco, para poder salir de esta población extranjera para mí y en la cual carezco hasta de los más indispensables medios de subsistencia para la vida, por no ser este lugar centro Deportivo en que pueda sostenerme con la profesión de Boxeador [...].
La que espero sea acogida favorablemente por el H. Cuerpo Edilicio dados los nobles sentimientos y elevado grado de cultura de sus dignos miembros a quienes les protesto mi más alta consideración y respetos.

Mérida, marzo 22 de 1922
Charles B. Ceres

=====
Mérida, 27 de marzo de 1922
A los comisionado de policía y de Espectáculos para que se sirvan emitir dictamen.
El Presidente
A .Gual García

El Srio. de la Admon. Mpal.
Wilfrido Burgos
====
AYUNTAMIENTO

Los Comisionados de Policía y Espectáculos que suscriben encargados de emitir dictamen en este expediente dicen: que el C. Charles B. Ceres, pide se le otorgue la concesión correspondiente para dar una fiesta deportiva en el "Circo Teatro Yucateco" de esta Ciudad, consistente en exhibiciones de box y de lucha greco-romana, sin cobrársele el impuesto municipal correspondiente, con objeto de arbitrarse recursos con motivo de las malas condiciones) económicas en que se encuentra [...].

En tal virtud, sometemos a deliberación de ese H, Cuerpo, el siguiente punto de acuerdo:
"Dígase al C. Charles B. Ceres que no ha lugar a su solicitud de fecha 22 del corriente en que pide permiso para dar, libre del pago de contribuciones municipales, una fiesta deportiva en el "Circo Teatro Yucateco" de esta Ciudad, consistente en espectáculos de box y lucha greco-romana, por oponerse a su pretensión, el Decreto número 29 de fecha 20 de febrero de 1918, y al artículo 82 de la Constitución Política del Estado.

...

Sala de comisiones, Mérida, 31 de marzo de 1922.
El Comisionado de Espectáculos.
Gregorio Castillo Azcorra
El Comisionado de Policía
S. Méndez Gil


Nota: Tesoros de la Biblioteca Virtual de Yucatán No. 45

jueves, 19 de abril de 2012

Sindicatos del siglo XX

Etrega 15 de los Tesoros de la Biblioteca Virtual de Yucatán.

Joed A. Peña Alcocer, "Sindicatos del siglo XX" en PorEsto!, viernes 2 de marzo de 2012.



La Revolución en Yucatán vivió dos etapas fundamentales: la primera, con el general Salvador Alvarado, y la segunda, con Felipe Carrillo Puerto. En esta última se dieron las condiciones para la formación de agrupaciones obreras que tendrían como principal fin dotar a los trabajadores de las condiciones ideales para realizar de sus deberes, hacer valer sus derechos y hacer cumplir los mismos.

Los reglamentos de las asociaciones que surgieron son una buena herramienta para conocer los ideales que tenían sobre la defensa de los derechos laborales. La aparición de los sindicatos y la organización de la mano de obra nos hablan del progreso y la reconsideración sobre las labores productivas que la Revolución había gestado. Con el paso del tiempo, estas organizaciones mutaron a órganos de poder en los cuales poco se atendían las bases originales de su constitución y, en muchos casos, resultaron un lastre para los propios trabajadores.

En el caso yucateco, los sindicatos que se fueron formando a principios del siglo xx tenían una impronta de carácter socialista; por tal motivo, no es extraño que muchos de ellos formaran parte del Partido Socialista del Sureste. Esta relación evidencia la clara línea ideológica bajo la cual se organizaban las agrupaciones de trabajadores y, al mismo tiempo, nos da indicios de las formas en que el Partido Socialista lograba adherir a sus filas más yucatecos. Si bien es cierto que la defensa de los derechos laborales es una de las grandes herencias del la Revolución Mexicana, no podemos negar que bajo estas premisas también se logró el control de una parte importante de la población.

Dejamos al lector una fracción del reglamento del sindicato de terraceros y pavimentadores de Mérida, en la cual podemos notar el espíritu fervoroso que existía en relación al correcto cumplimiento de los deberes de un buen trabajador y la importancia del código socialista para la organización.








Liga sindical de terraceros y pavimentadores de calles “Enrique Re­cio” adscrita al Gran Partido Socialista del Sureste y la H. Cámara del Trabajo de Yucatán. Reglamento General de esta liga. Mérida, 1934. Fondo Reservado, Centro de Apoyo a la Investigación Histó­rica de Yucatán.






Capítulo primero

Objeto de la institución

Art. I. Esta Liga de resistencia adscrita al gran Partido Socialis¬ta del Sureste, denominada Liga Sindical de Terraceros y Pavimentadores de Calles “Enrique Recio” se constituyó con fecha 4 del mes de septiembre del año de 1926, con el único y exclusivo objeto de defender sus intereses colectivos, y de los trabajadores del ramo de terracería inscritos a la misma agrupación, sujetándose al presente reglamento que hoy presenta para su aprobación, y de conformidad con las cláusulas que seguidamente se especifican.

Art. II. El ramo de terracería abarca los siguientes trabajos: picadores de sahcab, perforaciones de pozos, arrancadura de piedras, nivelaciones de terrenos, perforaciones de aljibes y sumideros y todo lo comprendido en el ramo de pavimentación, con trabajos de asfalto, concreto y mac adam petrolizado.

Art. III. Es requisito indis¬pensable para ser socio de esta agrupación, hacer la solicitud por escrito haciendo constar su edad y domicilio, debiendo presentar la solicitud calzada con la firma de dos socios [...], en caso de ser aceptado, el solicitante hará ante la asamblea la protesta de cumplir fielmente nuestros postulados, el código socialista y el reglamento de esta agrupación así como los acuerdos que emanen de las asambleas de la misma.

Art. IV. Esta agrupación se regirá bajo la administración y dirección de una junta directiva compuesta de cinco miembros en la forma siguiente: un presidente, un secretario, un tesorero, un agente de trabajo y un agente de reclamaciones, quienes durarán en su cargo un año a contar de la fecha en que hayan sido electos [...].

Capítulo segundo

De la admisión de los socios

Art. VII. Para ser admitido como socio de esta agrupación se requiere los requisitos siguientes: (a) tener 18 años cumplidos, (b) no tener vicios denigrantes, (c) ser apto para los trabajos que controla la misma, (d) cuando se trate de un menor de edad, pero mayor de 15 años, será admitido siempre que sea representado por su padre, o por un tutor debidamente autorizado.


lunes, 2 de abril de 2012

ELClub Ciclista Águila



Entrega 14 de los Tesoros de la BVY. Agradecemos al autor facilitar el documento para su publicación


Joed A. Peña Alcocer, "El Club Ciclista Aguila" en PorEsto!, miercoles 29 de febrero de 2012.


La modernidad mexicana dio como resultado no sólo la mejora de los procesos de producción, sino también una nueva gama de diversiones que, al ser producto de los impulsos innovadores del siglo, fueron adoptadas prontamente por las élites y marcaron una diferencia en sus formas de esparcimiento.

Una de estas diversiones fue la bicicleta, que gozó de aceptación en la capital yucateca debido a que lo mismo podía ser usada para un simple paseo que para la práctica deportiva. En Mérida se fundó el Club Ciclista Águila, grupo organizado para dotar a la ciudad de una diversión acorde a su estatus. Fue tal la aceptación de esta nueva forma de pasar el tiempo que, en 1899, el club ciclista pidió permiso para tomar parte en los festejos de la Independencia Nacional, la máxima celebración cívica mexicana, solicitud que fue aprobada por el ayuntamiento.

Es común encontrar para el siglo xix imágenes fotográficas, dibujos e incluso pinturas donde la bicicleta se encuentra presente como un elemento más de distinción. Una de las imágenes más recurrentes en la iconografía es aquella en la que se representa a una mujer bien vestida, con botines y sombrero, andando en bicicleta con lo cual se muestra así la facilidad de uso y el grupo que en principio acaparó a este medio de transporte. La llegada del siglo xx marcó un cambio en el uso de la bicicleta: fue más habitual ver al obrero transportarse al trabajo en bicicleta o a un pequeño vocea¬dor dando gritos en uno de estos vehículos. La bicicleta que llegó a ser parte de la vida del trabajador mexicano.

Las clases populares tuvieron acceso a ella, con lo cual perdió algo del encanto progresista que en sus orígenes poseyó y las clases altas abandonaron su uso. A continuación presentamos la solicitud del Grupo Ciclista Águila para participar de las fiestas patrias y la respuesta del Ayuntamiento.







“Solicitud del Club Ciclista “Águila” pidiendo permiso para celebrar un concurso de bicicletas adornadas el domingo del próximo Carnaval en la Plaza de la Independencia”. Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán, Fondo Reservado, Manuscritos.











H. Ayuntamiento.

Los que suscribimos miembros de la junta directiva del Club Ci¬clista Águila de esta ciudad, en representación del mismo, res-petuosamente le decimos: que como una diversión digna de una ciudad culta como la de Mérida, nuestro club ha acordado dar un concurso de bicicletas adornadas, en la mañana del domingo del próximo Carnaval; para tal concurso necesitamos que se conceda el recinto encerrado por la reja del jardín de la Plaza Independencia de esta capital.

Debemos advertir a ese H. Cuerpo que se ha acordado que del producto bruto de la venta de boletos de entradas y localidades de la fiesta, se separe el diez por ciento, para poner a vuestra disposición para el destino que crea más conveniente; de modo que, aunque la fiesta por el lujo con que la estamos preparando produzca un deficiente a nuestro cargo, siempre cederemos el 10% mencionado.

En tal virtud:

A Vd. H. ocurrimos pidiendo se nos conceda el recinto dicho del jardín de la Plaza Independencia, para la fiesta a que nos hemos referido.

Protestamos nuestro respeto a ese H. Cuerpo y de antemano, nuestro reconocimiento por la gracia que esperamos obtener.

Mérida, enero 15 de 1899.

El presidente

Julio Rendón

El secretario

Alberto Cantón

___________

Mérida, enero 16 de 1899

Dispensados los trámites a la solicitud que antecede el H. Ayuntamiento acordó lo siguiente:

Concédese al Club Ciclista Águila, el permiso que solicita por medio de su presidente el C. Lic. Julio Rendón, para celebrar un concurso de bicicletas adornadas en la mañana del domingo próximo de Carnaval en el recinto encerrado por las rejas del jardín de la Plaza de la Independencia de esta ciudad, debiendo permanecer cerrado dicho jardín solamente el tiempo indispensable para el objeto indicado.

La directiva del club al organizar aquel concurso se pondrá de acuerdo con las comisiones de policía y de ornato.

El H. Cuerpo acepta y da las gracias al repetido club por la donación que le ofrece del diez por ciento del producto bruto de la venta de boletos de entrada y localidades para la fiesta.
Comuníquese.

Duarte Burgos
Secretario


 

lunes, 26 de marzo de 2012

Caminando por los rumbos de la historia meridana



Joed Amílcar Peña Alcocer en PorEsto!, viernes 3 de Febrero 2012



José Ortega y Gasset, en su magnífica obra Misión del bibliotecario, hace una recomendación o acaso una advertencia a todos aquellos que trabajan con libros, al invitar a tener cuidado con el número creciente de materiales bibliográficos que forman la llamada selva de los libros. El bibliotecario debía, en palabras del filósofo español, seleccionar aquellas obras útiles y desestimar aquellas ociosas. El historiador es generador de libros y debe fungir como avizor al percatarse de la existencia de algún ejemplar digno de ser conocido.

Es por ello que al encontrarnos con Una historia a pie: Mérida y sus rumbos de Emiliano Canto Mayen no podemos pasar por alto el deber de hablar de una obra bien concebida y mejor realizada.

El optimismo es una de las condiciones más deseadas en los humanos, sin este sentir los hombres del siglo XIX nunca hubieran ido en pos del tan deseado progreso, sin ver tiempos mejores las poblaciones indígenas del país nunca hubieran buscado liberar sus ataduras de opresión. Todos tenían en común el deseo de mejorar sus condiciones de existencia, de defender aquello que sentían suyo, en otras palabras, buscaron defender su patrimonio. Por ello podemos atrevernos a decir que al hablar de patrimonio debemos hacerlo con un aura de esperanza, fincada esta en los deseos del porvenir y no en el dolor de la pérdida. Sin más, el patrimonio es algo bueno para el hombre.

Atendiendo a las líneas anteriores, el libro que nos ocupa es un libro positivo y accesible, dado que su temática central es la ciudad de Mérida y sus barrios, que en conjunto son el patrimonio de miles de meridanos, temática abordada con un espíritu alentador que invita a protegerlo. A lo largo del texto el patrimonio de la ciudad se nos presenta como lo que realmente es, una construcción de carácter histórico y social. El texto nos lleva por las calles de la ciudad, usando las construcciones más emblemáticas de cada rumbo para principiar la crónica de su devenir histórico colonial, porfiriano o revolucionario según sea el caso, complementa a la narración lo dicho por todas aquellas personas que habitan los rumbos de la Plaza Grande, La Mejorada, San Cristóbal, Santiago, San Sebastián, La Ermita, Santa Lucia, Santa Ana y el Paseo de Montejo.

La crónica de cada uno los rumbos no se limita a presentarnos únicamente lo lindo o curioso, sino que ahonda en cómo cada lugar tiene una esencia particular y diferenciada que solo se puede formar por la relación estrecha entre el medio físico y sus habitantes. ¿Qué sería de la mejorada sin su estación de trenes y convento? Y ¿Qué sería de la estación y el convento sin aquellas personas que los hacen ser?, ¿Qué sería de San Sebastián sin las historias de sus pateadores? Y así podemos mencionar otros tantos casos en los cuales veremos cómo la población de estos pintorescos barrios ha construido su patrimonio.

El lenguaje ameno del libro nos invita a recorrer las calles de la ciudad, a percatarnos de lo antes no visto y a renovar nuestras ideas sobre lo ya conocido, nos brinda una historia que abunda en las particularidades de cada rumbo pero que al mismo tiempo nos enseña cómo todos ellos se interconectan y cómo son importantes también para los yucatecos del centro del Estado, como por ejemplo todos aquellos habitantes que del oriente recalan a San Cristóbal por sus clínicas y comercios.

Solo concluiremos diciendo que Una historia a pie es un ejemplar especial que destacará por méritos propios en la selva de libros que tratan sobre la ciudad de Mérida y con el paso del tiempo el libro mismo llegará a ser patrimonio de los meridanos y los yucatecos en general. Felicidades al autor y a todos aquellos que colaboraron en el proceso de investigación y edición de tan bello ejemplar.


Texto leído por el autor en la presentación del libro Una historia a pie: Mérida y sus rumbos, de Emiliano Canto Mayén, el pasado sábado 28 de enero en el Centro Cultural José Martí. El libro fue editado por la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado y el Ayuntamiento de Mérida.

jueves, 15 de marzo de 2012

Clubes sociales meridanos

El autor nos hace llegar  sus disculpas por el erradi título de la publicación debiendo ser, preferentemente, el de esta nueva entrada del blog.


Joed A. Peña Alcocer. "Clubes sociales porfirianos" en PorEsto!, 27 de Febrero de 2012.


Durante la segunda mitad del Siglo XIX aumentó significativamente el número de agrupaciones de carácter social, todas ellas buscaban solazar el tiempo de sus miembros de las maneras más variadas. Hubo Clubes sociales dedicados a la lectura, algunos más a la realización de bailes, otros fueron impulsores de deportes y algunos ofrecieron a sus socios peculiares diversiones, uno de estos grupos de esparcimiento en la ciudad de Mérida fue la “Sociedad Acuático-Culinaria-Esquimal”.

La sociedad de tan peculiar nombre tenía como principal objetivo brindar a los socios del placer de los “baños y la buena comida”. El surgimiento de tan diversas agrupaciones es significativo, ya que nos ayudan a ver cómo en la segunda mitad del siglo XIX va tomando forma la sociedad del ocio y como las diversiones se fueron diversificando. Como todo buen Club Porfiriano los miembros debían atenerse a respetar las buenas costumbres y la moral, ya que toda buena diversión debía cumplir con las más estrictas normas de conducta, por ello todos los Clubes y Sociedades escribían reglamentos para que sus miembros se condujeran correctamente, la sociedad Acuatico-Culinaria-Esquimal no fue la excepción.

 






-Reglamento de la Sociedad Acuático-culinaria-esquimal. Mérida, Tipografía de Espinoza, 1864. Centro de Apoyo a la Investigación Histórica de Yucatán, Fondo Reservado, Folletería.





 
ARTICULO 1º La sociedad Acuático-Culinaria-Esquimal, tiene como único objeto los baños y la buena comida, no permitiéndose exceso alguno en las bebidas y no obligándose a nadie a hacer lo que no sea de su agrado. Para el más exacto cumplimiento de este articulo se dan facultades discrecionales al presidente para que se separa de la sociedad al que pretenda infringirlo.

2º EL primer domingo de cada mes habrá pasadía y para subvenir a los gastos contribuirán los socios con diez reales cada uno.

3º El número de socios no pasara de diez y seis y cualquier vacante será llenada a proposición de un socio en la primera junta que haya.

4º Los socios por turno rigurosos que llevará y comunicará la secretaría podrán convidar a un amigo suyo para que asista a laos pasadías.

5º Cuando algún socio se ausentare, no estará obligado a satisfacer la cuota del pasadía que haya tenido lugar durante su ausencia.

6º La sociedad tendrá un presidente, un vice-presidente, un secretario y un prosecretario que se renovará cada año en el primer domingo de septiembre, siendo la elección por aclamación y en junta general.

7º Podrán concurrir a los pasadías sin cuota alguna y como socios honorarios los Sres. D. Pablo Negron, D. Perfecto Cámara, D. Francisco Escala, D. José María Valdez Sigler, D. Pedro Garibaldi, D. Ramón Gasque, D. José Isabel Heredia, D. José Dolores Sierra, D. Gabriel Cahona, D. Arcadio Montero, D. José Prudencio Alcocer y D Eulalio Centella, siendo este ultimo el colector de la sociedad, o sea ayudante del secretario para atender en los pasadías.

8º Todo lo que los socios hubiesen dado para ajuar o servicio de la sociedad quedará a beneficio de esta cuando por cualquier motivo dejaren de pertenecerle, procurando que los que entraren de nuevo den algo para reponer lo que más falta haga.

9º Con oportuna anticipación comunicará la secretaría el pasadía que debe efectuarse, y al verificarse la cita, darán los socios la cuota respectiva.

10º En todos los acuerdos de la sociedad solo tendrán voz los socios honorarios, con excepción del colector que tendrá voz y voto.

11º Cualquiera diversión pública en que quisiera tomar parte la sociedad, será acordada en junta general y sus gastos se proratearán con igualdad entre todos los socios propietarios.

12º los pasadías tendrán lugar en la Quinta Esquimal, en cuya sala se fijará el reglamento.

13º No se permitirá juego alguno, aun cuando sea sin intereses, ni conversaciones alusivas a la política.

14º Cuando algún socio sin tocarle el turno quisiese llevar a algún amigo al pasadía que deba efectuarse, se lo participará al secretario y éste si no hubiese habido otro socio que haya solicitado antes lo mismo, se lo concederá dándole orden al colector de cobrarle otra cuota igual.

15º Los pasadías extraordinarios serán de cuenta del socio que los promueva, quien se lo participará al secretario con tres días de anticipación para que lo comunique a los demás socios.

16º Cualquier socio puede separarse de la sociedad, dando solamente aviso al presidente a secretario.

17º Todo acuerdo deberá aprobarse por mayoría absoluta y se hará constar en un libro que levará la secretaria.

18º En las discusiones el presidente tiene el voto de calidad para las resoluciones.

19º Este reglamento será suscrito por los socios quedando por lo tanto obligados a su más exacto cumplimiento; no pudiendo innovarse sino hasta pasados dos años de puesto en observancia, considerando los acuerdos posteriores como artículos reglamentarios en todo lo que no se oponga al presente reglamento.

Mérida, agosto 30 de 1863. [Nombre de los socios].