miércoles, 30 de junio de 2010

Patronímicos y Herencia.



Uno de los temas que más me ha interesado fuera de las ciencias sociales ha sido el de la genética, de hecho en los últimos días me la pasé leyendo un artículo sobre trasferencia horizontal de genes, que puede ser entendida como la trasferencia de genes de diversas especies a otras, un proceso natural transgénico. Con respecto a lo anterior una conversación que escuche de unas niñas de la primaria me hizo pensar de las relaciones entre la herencia genética y las prácticas sociales.

N1: ¿Por qué todos los hombres tienen que ser así?
N2: Mi papa le rompió la espalda a mi hermano en que lo golpeó, lo bueno es que a mi ni me hace nada.
N1: ves todos los hombres son así.
N3: ¡¡a que no!! Mi papá no nos pega.
N2: Es que tu papá nos es Balam, todos los Balam son así. Los Albornoz son muy buenos, mi mamá es Albornoz y mi papá es Balam.

Conforme se alejaron ya no se oía nada pero quedó en mi esa pregunta: ¿la herencia del patronímico/del apellido en relación a la trasferencia genética puede definir las actitudes de un grupo familiar?
La pregunta rondó desde hace tiempo en mi mente, más cuando las historias del carácter de las personas siempre son unidas al apellido, así he escuchado en diversos pueblos que las mujeres de la familia tal son “juguetonas” –por decirlo de alguna manera-, los de la familia tal son muy malos, es que es de la familia tal y por eso es así, al hablar de familia lo hacen en referencia al apellido que han heredado. Por lo menos en los pueblos existe la creencia que los apellidos pueden definir maneras de comportarse, actitudes sociales, morales e intelectuales como en los tiempos porfirianos. A raíz de esto surge una nueva pregunta, ¿la relación patronímico/apellido y herencia de carácter/actitud es una continuidad del pensamiento de evolucionismo social porfiriano? Sobre la última pregunta estoy seguro que existen estudios, con los que aun no me encuentro pero que aclararan esta duda que hace tiempo tengo.
Pensando en el positivismo, la herencia de carácter emocional, de actitudes y comportamiento fue muy aceptada a finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Es cuerdo pensar que la conversación anterior es una muestra de la continuidad, en menor grado, del pensamiento positivista muy ligado al evolucionismo social. ¿De qué maneras se ha dado continuidad a esta forma de pensar e interpretar la actitud de grupos familiares y de individuos? En el contexto familiar, las platicas sobre la familia paterna o materna son el momento en el que los padres exponen las cosas que cada uno de sus hijos “sacaron” de la familia de mamá o papá y es ahí donde se dan muestras de este pensamiento que hace más de un siglo era ampliamente aceptado.
¿Este pensamiento logra trascender el ambiente familiar y llega a los procesos de sociabilidad en los pueblos? Podría ser que en algunas situaciones muy particulares se diera el caso, pero es muy complejo afirmarlo, aunque no hay duda sobre la existencia de este pensamiento en algunas personas y familias en la comunidad.

miércoles, 23 de junio de 2010

El Luto por Carlos M.

Las letras mexicanas se llenan de luto por el fallecimiento de Carlos Monsiváis, literato, historiador, periodista, en una sola palabra, intelectual.
Que reflejó en sus escritos la importancia de la cultura popular como tema de estudio e investigación, que con sus textos como El Estado Laico y sus Malquerientes demostró ser un agudo crítico del sistema político que en los años que le tocaron vivir dominó México, años en los que también nosotros vivimos. Esos años no pasaron han vano, su producción académica le valió el reconocimiento de instituciones nacionales e internacionales, premios y nombramientos, y lo mejor de todo como Emilio Pacheco diría “Carlos Monsiváis es el único escritor que podría ser reconocido en la calle”, un hombre del pueblo.
Compartimos tiempos de vida e incluso lecturas, pero a diferencia de Carlos Monsiváis no hemos sido tan críticos como debiéramos serlo, no hemos emprendido proyectos de impacto y difusión cultural –podremos tener un proyecto, pero habrá que hacerlo trascender-, y lo más importante de todo es que fue crítico a más no poder, así como dio lecciones a la derecha lo hizo con la izquierda.
Multifacético, tanto escribía sus libros como se daba tiempo de escribir para otros, como hablaba de las herencias ocultas del liberalismo mexicano habló del cine, polifacético, multifuncional y famoso Carlos M., su pérdida puede diferenciarse de la de los demás intelectuales en concordancia con su espíritu libre, él en su libertad se trasformó en conciencia de una nación que la necesitó –y aun necesita-, dio a leer al pueblo lo que el pueblo necesitaba –y necesitará-, como dijera una famosa analista y como repitiera José Serrano “a muerto la conciencia crítica de México”, mas cierto no podría ser.
Hace unos meses partió Carlos Montemayor, otro gran intelectual que supo trascender las barreras de lo normalmente establecido para un hombre de letras, que encontró en los pueblos indígenas –a reserva de lo que este concepto dé para discutir- a sus hermanos, con los que hablo, de los que hablo, a los que defendió y que fueron la causa del gran legado intelectual de Carlos Montemayor. Ahora leo El Alba y Otros Cuentos y solo pienso que cada determinado tiempo surgen genios que hacen del escribir una tarea aparentemente fácil, y que cuando intentamos emularlos nos percatamos de lo lejos que estamos de su ser intelectual, pero del ser humano que fueron somos cercanos porque ellos lograron esa unión con la sociedad. Cada determinado tiempo esos grandes genios parten y nos hacen notar lo efímero que es el existir humano, pero que son al mismo tiempo muestra de las grandes posibilidades de creación humana.

Los dos Carlos M. han partido, para los dos un homenaje en lectura y reflexión.
Carlos Montemayor
Carlos Monsiváis

Ambos no comulgaron con el poder, no se hicieron amigos de él y sí amigos del pueblo.



martes, 15 de junio de 2010

Dr.Cuac

Ser Doctor o no ser Doctor, ese es el dilema.

El medio profesional en el que nos encontramos exige de todos nosotros un esfuerzo, en ocasiones sobre humano, para poder destacar, encontrar un espacio en el que nuestra propuesta pueda ser escuchada. Dado que nuestro desempeño efectivo se da en el mundo de la academia, se hace necesario el estudio de un posgrado, en el mejor de los casos estudiar el Doctorado –en mayúsculas como a algunos les gusta, como su nombre propio-, grado que supone en nosotros la total especialización en métodos de investigación, experiencia acumulada y ser reconocidos como profesionales de la academia. También supone una mayor facilidad de obtener trabajo, sobrayo la palabra supone.
Realmente, ¿Qué significa el doctorado? ¿Es acaso un grado que solo súper humanos pueden lograr obtener? ¿Es el logro más grande que en la vida puede alcanzarse?, las respuestas pueden ser tan diversas que en ese cumulo de diversidad pueden surgir enfrentamientos de carácter bélico.
El doctorado, desde mi muy humilde punto de vista –se que algunos le quitarían el “muy humilde”-, representa el máximo honor que la academia puede otorgar, es resultado de años de dedicación, consecuencia de los deseos de investigar exhaustivamente. En nuestro caso, como científicos sociales debería ser el cumulo de experiencias que nos sirvan de nexo comunicativo con la sociedad, nuestro trabajo como historiadores tiene en esencia un compromiso directo con nuestras comunidades, compromiso que el estudio doctoral debiera clarificar mucho más para poder desarrollar un proyecto de impacto social y pasar a ejecutarlo. Tristemente, el compromiso se ve sustituido por el interés, la denuncia es acallada por las becas y me pregunto ¿Dónde quedó el compromiso del que tanto nos hablaron en la licenciatura?, con tristeza nos hemos dado cuenta que algunos de nuestros profesores anteponen su grado académico a las condiciones humanas que propician las buenas relaciones y el entendimiento. El doctorado se los come.
Desde mi particular pensar me muestro renuente a cambiar mi nombre, dejar de ser El Gallo Algebraico a ser el Doctor Algebraico, suena horrible. No entiendo cuando se llegó al grado de dejar que un simple titulo nos haga ser, cuando somos nosotros quienes damos prestigio a algún grado académico, somos nosotros quienes damos legitimidad, valor y significado a cualquier titulo. Por eso rechazo los posicionamientos de sumisión a algún título, a pensar que un grado académico determina la capacidad intelectual de cada uno de nosotros.
Hemos perdido lo que distinguió al historiador, la humildad. Se dejó la visita al campo, el convivir con las personas de los pueblos para sentir la comodidad en algún centro de investigación o universidad de las que se obtienen becas y apoyos para engrosar un currículo de congresos, artículos de revistas, capítulos de libro y libros. Como dijera Roger, ¿Dónde acabaron los historiadores que como Hobsbawn asesoran sindicatos? ¿Dónde hallar el compromiso social de Bloch?, ¿Dónde quedo la humildad?
Las relaciones profesor-alumno se ven muy desgastadas, en especial con los del grupo de Las Divinas –en el caso de nuestra facultad, como les llamara un buen amigo-, que privilegian el ser “investigador” a ser docentes. Ser consientes de nuestros deberes y responsabilidades son partes de vital importancia del ser historiador.
Debo puntualizar que todo título es motivo de orgullo, satisfacción y demuestra el esfuerzo y dedicación, así como también es motivo de respeto, pero cuando pensamos es más que eso y debe ser razón de idolatría ya no concuerdo. Todos son absorbidos por este pensamiento, por creerse súper humanos por un título y que los separaran del resto de la población, es cierto que en la academia el titulo marca grandes diferencias, pero no todo en la vida es la academia. Qué bien que podremos decir jugamos futbol con Edgar, Castillo, Roger o como otros prefieren con los Doctores, o que la asesora de un amigo de Guanajuato gusta de la llamen Malú, en hora buena por las personas que privilegian el ser seres humanos y no un titulo. Esos son Doctores respetados y apreciados. Para ejemplo internacional el Dr. Van Young, que nos hace sentir colegas suyos.

Una tarde de lluvia.

Platicando con El Gallo, me pregunto qué cosas hacen especial al pueblo y en ese preciso instante el cielo mostró sus intenciones…


Domingo, día tranquilo como pocos, calles siempre despobladas, vientos áridos que parecen ser de otro lugar. Domingo, tranquilo Domingo.
La calma se interrumpe por un momento, las nubes al parecer se enojan y cambian de humor, el cielo azul se torna grisáceo y las nubes antes blancas demudan sus rostros. Presuroso El Gallo busca refugio bajo las ramas de una limonaria en el jardín. Como si desearan caer lo más rápido posible, las gotas de agua se precipitan a encontrase con la tierra, el polvo se levanta pero la fuerza del agua lo aplaca.

Se escucha el murmullo del agua, las plantas despiertan de su letargo para recibir a sus amigas. Me encanta ver caer la lluvia, me encanta ver como El Gallo se moja y no pierde la oportunidad de refrescarse como seguramente lo harán más aves, imagino al Thó en las ramas de Kuyul, el pantano de ahí siendo más mortal. Mientras en mi jardín las plantas se alegran.
Termina la lluvia, el cielo antes azul, luego gris, cambia nuevamente para teñirse de rojo, naranja y violeta. Pareciera que un fuego infernal ha terminado con la lluvia y nos obsequia un hermoso atardecer, el aire nos revela la alegría de una planta. Fuerte y robusto cedro, que con el olor de tus hojas nos haces recordar que las lluvias te hacen despertar, que tienes un olor peculiar que por intenso no todos pueden soportar. Las calles húmedas, charcos con mariposas, loritos volando, verde intenso. Naturaleza misteriosa, que con pequeñas gotas nos haces pensar en lo hermoso que es vivir…
… en un pueblo.


Al terminar respondí a la pregunta: esto es lo que hace especial vivir en un pueblo.

Presentacion del Libro




Texto Resumido de Presentación de Política Educativa y Revolución, del Dr. Freddy Espadas Sosa
En el edificio de la SEGEY, el día jueves 10 de Junio del año 2010.
El Gallo Algebraico.




La primera aproximación que tenemos hacia un libro, determinara en muchos casos si continuamos la lectura o simplemente lo hacemos a un lado. Una presentación, en este caso del libro del Dr. Freddy Espadas Sosa, es en gran medida una valoración de lo planteado anteriormente. La primera ocasión en la que pude leer y asimismo analizar el contendido del texto que hoy se presenta fue hace unos años junto a mí amigo Pedro Martínez, cuando el material aun no era publicado, es decir, era tesis doctoral.
La tesis supone un esfuerzo metodológico, teórico y conceptual que en muchos casos explota la intelectualidad del realizador, dirigido expresamente a un público especializado encargado de evaluarlo. La tesis del Dr. Espadas cumple con todo lo anterior, y al mismo tiempo, es un trabajo que aun en su versión más pura es accesible a la lectura y reflexión del público.
Por otra parte, el conocer al autor de determinado texto nos da señales muy claras de la orientación del trabajo. En este caso, economista, antropólogo y pedagogo. Formación muy ecléctica, que ha permeado su labor de investigación y se ha reflejado en sus textos publicados, así como ha dirigido las clases impartidas por él. Desde la historia, el marxismo y la educación.
Este trabajo, no puede negar de donde proviene. La unión de sus intereses pedagógicos y el interés por la historia –interés siempre mencionado por el autor- se encuentran en el texto que ahora presentamos, “Política Educativa y Revolución 1918-1924”.
Los estudios de la Revolución en Yucatán han tenido como objeto favorito a Felipe Carrillo Puerto, creando alrededor de él un mito del que debieran producirse trabajos que den certezas históricas, alejadas del culto al héroe y sean un trabajo pensado críticamente. Uno de esos temas poco trabajados ha sido el de la educación, artículos de revistas y libros que aborden de manera objetiva el tema son escasos. En este marco se sitúa el trabajo realizado por Freddy Espadas, abordando el tema revolucionario situando otro factor de vital interés que no sea Carrillo Puerto –claro que sin dejar de mencionarlo como gran impulsor- y poner en la mesa de la discusión la historia de la educación revolucionaria, que en este caso nos es presentada desde la perspectiva de las políticas educativas.
El texto tiene como eje central a la Escuela Racionalista –de la que en un futuro El Gallo hablará-, mostrando el panorama ante el que se encontró en la segunda década del siglo XX, momento en el que se dio un impulso sin precedente a este sistema educativo que pretendía acabar con lo que José de Luz Mena decía:

“salvando muy honrosas excepciones que se consignan ya en libros y periódicos, en que se emplean las energías de maestros y alumnos en laborar palabras que no contribuyen en nada al bienestar positivo.”(La Revista de Yucatán, 2 de Julio de 1920)

El relato de la aplicación de leyes que favorecieron este sistema educativo es claro, y la parte más importante creo yo del texto, se encuentra en el capítulo dedicado a la lucha ideológica entre partidarios y detractores de este sistema. Creo al texto falto la aplicación de teoría, ya que eso hubiera dado más substancia a lo referido por el autor. Aunque el autor no es historiador nos ha presentado un texto que demuestra una dedicación cuidadosa al proceso de investigación histórica.
La escuela como medio reproductor del pensamiento Socialista no ha sido estudiada de manera exhaustiva, y aunque nos es la finalidad del texto hacerlo, si debe hacernos reflexionar sobre el mito de Carrillo Puerto y como eso ha hecho que por temor o culto a un mito varias vetas de investigación se hagan a un lado, todo para no tocar la figura del caudillo. Los libros no pueden dar explicaciones totales y si así lo hicieran se acabaría la investigación, por eso uno de los principales objetivos de todo libro debe ser el hacer surgir nuevas preguntas en los lectores.

martes, 8 de junio de 2010

Relojito, Relojito... tonteria

Uno de los periodos más importantes de la historia de México es el que ha sido denominado como el porfiriato, a su vez uno de los rasgos distintivos de este periodo histórico fue la introducción de la modernidad en la convivencia social, los medios de diversión y principalmente en la infraestructura de las ciudades. Dentro de este último rubro se da la inauguración del hospital O´Horan y de la penitenciaria Juárez en el caso Yucateco.
En el interior del estado el proceso de modernidad porfiriana se reflejó en la instalación de relojes en los palacios municipales de las principales poblaciones de finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Los relojes fueron la manera de demostrar los beneficios del sistema de gobierno, que se traducía en la introducción de esta modernidad arquitectónica y tecnológica. Es decir que los relojes que vemos en los palacios municipales surgen en el porfiriato.
La comunidad de Yaxcabá al parecer se atraso más de 100 años a la modernidad porfiriana, ya que es en pleno siglo XXI cuando su palacio municipal ha sido dotado con un reloj. Si el palacio municipal no se tratara de una construcción del principios del siglo XIX no existiría ninguna queja, pero como este no es el caso, lo único que resta hacer es levantar una voz de queja, por la modificación a la estructura original del edificio, si bien es estético o bonito constituye una aberración que se modifiquen a diestra y siniestra las edificaciones más emblemáticas de la comunidad. Es triste que las autoridades de un ayuntamiento en su afán de “trascender” lo hagan con la destrucción de la originalidad del patrimonio de la población. El rescate a la iglesia es un acierto, pero el construir una pequeña torre de reloj en una edificación de carácter historio es realmente uno de los más grandes absurdos que se pueden cometer, solo falta que en ese afán de lograr dar buenos resultados se construya una torre mas a nuestra iglesia.
La actitud del INAH frente a este tipo de acciones deja mucho que desear, y no dudaría en que se haya obtenido el permiso correspondiente ya que con solo ver la permisividad que se tiene con los conciertos en zonas arqueológicas es fácil creer que esta obra cuenta con permisos. Es una lástima que personas que no son de la comunidad, aun después de varios años de vivir en ella y siendo sus representantes políticos no hayan entendido el gran significado que los edificios de nuestro pequeño centro histórico posee.

y los primeros días no dejó dormir.

lunes, 7 de junio de 2010

Conferencia: Historia de las Constituciones de Yucatán siglos XIX al siglo XXI

Toda conferencia levanta una expectativa, ya sea de la calidad, del fracaso que será o simplemente la expectativa de poder aprender algo nuevo. Las condiciones en las cuales vamos a una conferencia son importantes para el correcto aprovechamiento de dicha actividad, la principal condición o actitud es tener el interés de rescatar el conocimiento vertido por el expositor; también las razones de asistir son realmente importantes, ir por el interés que produce el tema siempre es lo más positivo, ir para explorar un nuevo objeto de estudio es mucho mejor, pero ir por acarreo o por compromiso es transformarse en un estorbo para los que realmente están interesados en el tema.
La conferencia del pasado jueves 3 de junio fue un claro ejemplo de las situaciones anteriores, una sala repleta de jóvenes que no tenían interés, mucho menos fueron por razones de desarrollo intelectual, fueron por acarreo o por compromiso y fueron un estorbo para mi, con sus risas, comentarios tontos y juegos de celular. Los acarreos nada tienen de didáctica.
Entrando ahora al contendido de la conferencia es de resaltar el espacio brindado para la misma, un lugar cómodo y agradable en el que Melchor Campos (Dr.) nuevamente demostró la naturalidad con la que expone el tema que ya es de su dominio absoluto. Si la conferencia fue pesada por la cantidad de fechas, nombres y demás datos hay que entender que eso fue necesario para comprender el transito y evolución conceptual que se evidencia en las constituciones. La constitución representa y es una descripción tanto geográfica del territorio gobernado como una conceptualización filosófica llevada a la práctica de las relaciones del gobernante con los gobernados. Su desarrollo en el siglo XIX plantea la evolución del pensamiento de súbdito a ciudadano, en el que al incorporar garantías individuales se van anexando ideas filosóficas que apartan a la constitución de ser salvaguarda de las almas y se transforma en el ordenamiento social.



Esta evolución, o transición de un pensamiento escolástico a un pensamiento secularizado va de la mano con la corriente liberal, que primero se planteo en la constitución de 1812 y fue navegando entre los gobiernos centralistas, federalistas e incluso un gobierno imperialista (que no pudo crear una constitución como tal). Lo más importante de estos planteamientos, es comprender mediante las constituciones primeramente el proceso de secularización de las instituciones políticas y los axiomas presentados, en segundo lugar comprender el desarrollo del pensamiento liberal con todos los matices que presento, desde los muy liberales como en el periodo juarista hasta las constituciones liberales/conservadoras como la del período de Olegario Molina Solís. La cuestión de liberales conservadores debe suponer un campo de estudio para los historiadores, ya que esta aparente contradicción fue mucho más común en los actores políticos decimonónicos de lo que pensamos. Un claro ejemplo es Carlos R. Menéndez quien fuera porfirista y luego amigo de Madero.
De manera muy general estas son las ideas que logré rescatar de la conferencia que duró aproximadamente una hora y media, al final de la cual no hubo preguntas ya que la mayoría de los asistentes no fueron con la intención de aprender y menos de cuestionar. Incluso aplaudieron antes de que Melchor Campos terminara de agradecer las facilidades dadas y la ayuda brindada, todo para largarse lo más pronto posible. Si eran estudiantes de derecho, ahora entiendo porque los abogados no saben hacer historia, si son universitarios son de los peores, que no tienen ese pensamiento interdisciplinar y menos el deseo de investigar. Que mal por ellos y que mal por los profesores que piensan que eso es de provecho. Espero no llegar a ser estorbo a alguien en una conferencia como ellos lo fueron a mí.

martes, 1 de junio de 2010

¿Quién hará algo similar?

Argáez, Ignacio y Carlos Montañez. Yucatán: Las Condiciones del Desarrollo de la Agricultura de Subsistencia. Mérida, Escuela de Economía de la Universidad de Yucatán, 1975.

El campo yucateco, en especial la milpa que implementa el sistema de roza, tumba y quema ha sido objeto de gran cantidad de investigaciones. Las ciencias sociales se han acercado a ella, en especial la antropología, para poder ver en ella la estructura familiar en su relación con los medios de producción de subsistencia heredados de la tradición maya. La economía, por su parte, dedicó estudios examinando posibles alternativas de mejora de producción con la introducción de nueva tecnología, para que la producción de subsistencia se transforme en producción comercial.

Ciertamente, cada campo de estudio ha encontrado una veta de investigación en la milpa yucateca. Pero, ¿Cómo conjuntar ambas experiencias de investigación? ¿Cómo conjugar diversos métodos de análisis y tratamiento de la información de un mismo objeto de estudio?, pocas ocasiones se han dado trabajos que conjuguen los campos antes mencionados. Una de esas raras y provechosas ocasiones se da en el trabajo de Ignacio Argaéz y Carlos Montañez, trabajo que reúne la investigación económica-agropecuaria y sus implicaciones sociales.

El trabajo trata principalmente sobre la implementación de tecnología al campo, en especial en la milpa yucateca, sobre el concepto de tecnología se apunta en la introducción elaborada por Juan Duch Gari:

“la tecnología como concepto ha conquistado nuestro mundo cotidiano y se ha introducido por esa puerta, al ámbito de nuestras ideas, de nuestros pensamientos, de nuestra ideología” (la introducción no se encuentra numerada como pagina).

Duch Gari señala que la utilización del concepto tecnología es errónea la mayor parte de las ocasiones, siempre que pensemos que:

“presupone el criterio de que la técnica es un ente autónomo, segregado de la realidad socioeconómica en que se encuentra inmerso.”

El apartado introductorio cumple sus funciones, ya que nos entrega un panorama del trabajo realizado por los autores, en el que el contexto social y las prácticas culturales son determinantes en la aplicación de tecnología. De manera que el texto es una defensa del sistema maya de la milpa, entendiéndolo como un sistema tecnológico que se encuentra adaptado al sistema ecológico yucateco (Argáez y Montañes, 1975:16-30), de manera que los agricultores han logrado un desarrollo de las tecnologías nativas, permitiendo un mejor aprovechamiento “basándose en las condiciones especificas de los suelos y en las experiencias acumuladas, lo que permite ver claramente las oportunidades de mejoramiento tecnológico” (Argáez y Montañes, 1975:13) derivadas de la propia tecnología.

La parte central de libro expone las razones de producción del milpero maya, explica el porqué existe dificultad al implementar “nueva tecnología” al campo. Las implicaciones culturales son la principal razón que aluden los autores como causante de estas dificultades. Explican también de que manera el crecimiento demográfico afecta la producción milpera y como las empresas son el gran problema de la milpa familiar, así como también reconocen el desinterés de las instituciones en apoyar este tipo de sistema de producción e intentar substituirlo por otros, esto “representa la negación de la libertad, tomando en cuenta las características del patrón de la banca oficial y demás instituciones.” (Argáez y Montañez, 1975:55).

A grandes rasgos, este es el panorama de un trabajo surgido de un pensamiento económico-marxista, que autores con conciencia social elaboraron y nos han regalado una obra de gran valor para comprender la situación del campo yucateco. Esperemos algún día se realicen trabajos de esta índole, y nosotros como investigadores sociales deberíamos dar un primer paso. Como me dijera el Mtro. José Luis Domínguez, este fue un antecedente al trabajo que a futuro realizarían don prominentes intelectuales mexicanos en la zona maicera de Yaxcabá, en el campo de las ciencias sociales el Dr. Arturo Warman y en las ciencias naturales el Dr. Xolocotzi.

La Hora del Gallo

Nombre no muy común, aclarémoslo de una buena vez, "El Gallo Algebraico" tomó como referencia para su nombre a "El Gallo Pitagórico", que fuera publicacion decimonónica de corte político. Claro que este Gallo no sera de corte político, pero hablara alguna ocacion de ello y el nombre nada tiene que ver con la trasmigración de almas de Pitágoras.
El nombre va así, "El Gallo" por las constantes acusaciones de que parece he comido gallo y de ahí los corajes, "Algebraico" por los recuerdos de los malos tiempos en la Facultad de Matemáticas. soy un matemático frustrado, como si me importara eso jeje. Espero que las cosas que aqui comente sean de su agrado, y si no pues se fregaron porque es mi Blog muajajajajaja xD. Pues a la salud de los historiadores y compañia!!!